+ Aniquilar al INE, ¿Cuando Está Mejor Evaluado que el Presidente?

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La frase:

Este lunes el ex presidente Luis Echeverría Álvarez cumple cien años de edad y no habrá festejos, ni siquiera familiares, como los hubo hace un par de años. Es el presidente más longevo con…

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

 

RAYMUNDO VOLVIÓ AL NEMESIO: El flamante presidente municipal de Toluca, Raymundo Martínez Carbajal, acudió al estadio Nemesio Diez a ver el triunfo de sus Diablos Rojos ante el Santos, equipo al que sigue desde hace muchos años. Como sucede en cada partido, fue acompañado de su hijo. Es decir, disfrutó en familia.

 

CON EL TOLUCA: Se rompió el maleficio. Toluca volvió a ganar tanto en el Nemesio Diez, como en otras canchas, ya que no lo hacía desde el 18 de septiembre de 2021, en que venció al América 3-1. Ahora repitió el marcador al archirrival Santos, 3-1.

Para los enemigos agazapados de los Diablos Rojos, que ya festejaban porque el Toluca perdía 1-0 al minuto 21, los rojos se acordaron de que tienen que jugar y lo hicieron.

Por momentos mostraron destellos del juego que quiere Nacho Ambriz, aunque a veces flaqueó la defensiva, sobre todo cuando se dio el relevo de Samudio por Álvarez, ya que el Fideo lo mismo atacaba que defendía y el paraguayo no lo hizo.

Los goles fueron un poema, el primero una combinación entre Leo por el lado izquierdo a Canelo, centra a Sanvezzo quien tira, rechaza Acevedo y contrarremata muy bien Álvarez, para estrenarse con el Toluca.

El segundo Sierra habilita a Sanvezzo y éste al centro, donde Leo Fernández remata de zurda. Y el tercero, un saque de banda de Mendoza, cabecea Canelo, rechaza Cervantes y de media volea anota Rigonato con la derecha, tenía sólo 34 segundos en la cancha. Un golazo.

Don Valentín Diez disfrutó del triunfo de su equipo y se mostró fuerte y orgulloso del resurgimiento de los Diablos Rojos.

Mención aparte merece Luis García, quien si bien hizo una mala salidarealizó otra que evitó el gol de Aguirre. Simplemente salió muy bien y se quedó con el balón sin cometer falta.

No se puede decir lo mismo de Jorge Rodríguez, quien tiene que enseñar que evoluciona, se mostró como un futbolista llanero pendenciero y se ganó inútilmente la tarjeta amarilla.

Celebran

Aniquilar al INE, ¿Cuando Está Mejor Evaluado que el Presidente?

Por enésima vez, desde la Presidencia de la República, en el gobierno de la Cuarta Transformación, se emprende feroz campaña contra el Instituto Nacional Electoral, a pesar de que la institución autónoma aparece mejor evaluada que el mismo Mandatario Nacional, en aras de tomar desde Palacio Nacional el control total de los procesos electorales del país; se buscó desprestigiar a los consejeros y no se logró; se pretendió enjuiciarlos y se fracasó; ahora intentan estrangularlo presupuestalmente para liquidarlo en definitiva y tomar el control electoral.

Es evidente que el presidente Andrés Manuel López Obrador busca por todos los medios imponer su estilo de democracia a mano alzada o de encuestas elaboradas a modo para favorecer a los aspirantes incondicionales a cargos de elección popular, pero de ninguna manera someterse a las prácticas democráticas con que el INE ha conducido las elecciones, y que le han valido el reconocimiento nacional e internacional desde su misma fundación.

Resulta contradictorio que sea el primer gobierno de izquierda en México, el que busca el aniquilamiento del INE, cuando fueron precisamente los movimientos de la izquierda mexicana los que demandaron, impulsaron y forzaron que el gobierno federal sacara las manos de la organización electoral, hasta lograr que se llegara a una institución autónoma del Estado Mexicano que garantizara independencia, apego a la legalidad y decisiones autónomas durante todo el proceso electoral.

Desde el inicio de su gobierno, el presidente López Obrador la emprendió contra todos los organismos e instituciones autónomas del Estado Mexicano, sobre todo las que representaban cuestionamientos y críticas a su gobierno, por lo que enfocó sus esfuerzos a controlarlas, debilitarlas presupuestalmente o de plano eliminarlas, como ha sucedido con la CNDHInegiINAI, el Coneval, el Banco de México, INEUNAM, IfetelCofeceConacytCIDENotimex, entre muchas otras, con el afán de centralizar sus partidas presupuestales, pero sobre todo sus decisiones a los intereses ideológicos y propagandísticos de la 4T.

Baste decir que tan sólo el INE, en la última elección del 6 de junio del 2021, organizó impecablemente un proceso electoral para recibir a los más de 94 millones de ciudadanos registrados en la lista nominal, y contó con un presupuesto de 19 mil  523 millones de pesos, de los cuales destinó 7 mil 266 millones de pesos a los partidos políticos nacionales.

Se cuestiona que el INE es una institución cara, pero fueron las oposiciones y las fuerzas progresistas las que otorgaron todas las atribuciones que actualmente tiene, con la finalidad de que los gobiernos no tuvieran injerencia en los procesos electorales, y gracias a ello, se avanzó en la democracia nacional hasta llegar a la tan anhelada alternancia política en el mando presidencial, por lo que resulta incongruente que sea ahora un gobierno izquierdista el que busque el aniquilamiento, la injerencia, el presupuesto y el control de los procesos electorales para ajustarlos a sus intereses de partido, tal como se hacía en el largo periodo de gobiernos priistas en México, llegando incluso al escandaloso escenario de declarar la caída del sistema para luego proclamar ganador al candidato priista Carlos Salinas de Gortari, cuando la clara ventaja era para el aspirante izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, por parte del entonces secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal ElectoralManuel Bartlett Díaz, actual titular de la CFE en el gobierno izquierdista de Andrés Manuel López Obrador. La desconfianza, pues, es lo que ha encarecido la democracia.

El hecho de que el INE salga mejor evaluado que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, aún sin el apoyo del aparato propagandístico de que dispone cotidianamente el Ejecutivo, habla de la enorme confianza que le guarda la ciudadanía para que siga diseñando, preparando, organizando y calificando los procesos electorales del país, con plena autonomía e independencia política y económica, sin la injerencia de los gobiernos ni de los partidos políticos.

Poco congruente resulta que Andrés Manuel López Obrador pretenda aniquilar al INE argumentando el alto costo de operación económica, y al mismo tiempo maniobrar ante los poderes Legislativo Judicial para emprender una consulta popular sobre enjuiciamiento a ex presidentes de la República, y ahora otra sobre la revocación de mandato para su propia gestión, con costos multimillonarios, cuando es más que evidente la convicción mayoritaria que se castiguen las presuntas conductas ilícitas de funcionarios del presente y del pasado, sin necesidad de gastos superfluos en encuestas o consultas, cuando se trata de una obligación constitucional del gobernante en turno, como lo es también la conclusión del periodo para el que fue electo, sin maniobras propagandísticas.

Asumirse como la única voz válida del pueblo mexicano, cuando su empeño de cada mañana es dividir a la nación entre pobres y ricos, entre conservadores y liberales, entre aspiracionistas y conformistas, entre traidores y leales a la patria, entre corruptos y honestos, no es más que otra maniobra electorera y dañina.

Tan simple que resultaría cumplir la obligación con la que se llegó al encargo presidencial, y alejarse de maniobras propagandísticas y engañosas de centralizar todo el poder económico, político y presupuestal en la figura presidencial: cumplir y hacer cumplir la Constitución, ¿no le parece a usted, estimado lector?

Lorenzo Córdova.