APOCALIPSIS DEL AGUA

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El agua es el recurso más valioso que tenemos, y podría terminarse en unos cuantos años. México enfrenta una crisis de agua, pero aún no hemos hecho conciencia de ello ni la industria, ni el gobierno y tampoco los ciudadanos, vivimos confiados por que en algunas zonas aún sale de las llaves agua sin limitaciones.

La realidad es que estamos a unos 10 año de llegar al día cero, donde comience el racionamiento del vital líquido, que en días reciente hemos podido observar como una crisis cercana en varios lugares del país con dimensiones dramáticas de sequía.

La temporada de calor ha hecho más evidente y recrudecido el impacto del cambio climático; un gran número de municipios se quedaron prácticamente secos; los efectos sobre la agricultura, la ganadería y la industria son devastadores; pero sobre todo el impacto social en muchas ciudades está en niveles de escándalo.

Miles de cabezas de ganado, aves de corral, hectáreas de cultivos, cosechas de frutas, granos, legumbres y flores están en vilo, perecieron y/o están en calidad de siniestradas, todo eso forma parte de un saldo excesivamente negativo; además de escasez, aumento de precios, baja en la calidad de los alimentos y mayor inflación, desigualdad, inequidad y oportunidades de desarrollo canceladas las pérdidas para los sectores productivos impactan en el bienestar y la economía familiar.

De acuerdo a los especialistas, los pozos, las cuencas y las reservas se están reduciendo y extinguiendo; las lluvias no llegan, ni llegarán en el volumen necesario, y se mantendrán así al menos durante otros 5 años.

La industria utiliza más de 14 por ciento del consumo de agua, mientras que la agricultura emplea 70 por ciento. Ambos sectores explotan mantos acuíferos para producir los bienes que luego venden al consumidor. El problema de las concesiones que se otorgan a la industria, es que el costo de este líquido no es el que debería tener, sino uno mucho más barato. Sin campo, industria, empresas y procesos productivos sustentables no hay empleo, no hay riqueza y no hay viabilidad social.

La crisis del agua le pega a la calidad de vida, la salud y hasta la convivencia social; a nivel personal enoja, frustra, calienta a la sociedad. Hay que echar mano del baño esencial, los trastes olvidados, reestrenar ropa y lavar en seco lo que se pueda, mientras lo sucio sigue esperando turno. Adaptarse para sobrevivir, arrepentirse de no valorarla y agregarle una dosis de stress hídrico emocional.

Todo recurso natural es escaso, costoso, único, fundamental y requirió de millones de años para que lo tengamos a disposición, es hora de que promovamos un ajuste de fondo en la forma en que se planifican las ciudades, se otorgan permisos, concesiones, licencias y se explota la naturaleza.

Todos los comportamientos que hoy vemos en quien está experimentando la escasez del agua nos deben hacer reflexionar y cambiar de fondo; en solidaridad a los que no la tienen. Nada más hay que pensar en nuestra vida cotidiana: cierra las llaves, repara fugas, no dejes correr el agua fría, recicla, administra y reflexiona.