Aprender algo nuevo, cerámica o jardinería…
Renovamos las toallas para secar el agua, rascamos nuevas canas en nuestra cabeza y doblamos mal las sábanas para no saber en qué pensar, pensando en olvidar las cosas viejas que no nos sirven, pero dejando tapadas las vitrinas de la curiosidad.
¿Cuándo fue la última vez que aprendimos a hacer algo nuevo? ¿Cuándo fue la última vez que te sentase en un banco a observar y analizar algo completamente desconocido?
Curiosidad de explorar nuevas aguas, antes teníamos que inscribirnos en un curso para aprender, algunas veces la tía tomaba la tarde para enseñarnos cocinar o leían un manual de cómo planchar camisas, pero nada que involucrara un poquito más de esencia humana, ahora basta un deposito en un banco para poder acceder a una clase virtual personalizada que tumbará nuestros ojos un buen rato, las estrategias que ahora se nos presentan para aprender cosas nuevas, técnicas, oficios, artes, idiomas y hasta postres, viene en formatos que parecen cascadas, suenan, crean una corriente y se dejan caer para dejarnos ver que en estos tiempos el que no quiere aprender a nadar se hundirá más rápido que el que supo extender los brazos para nadar antes de sentir el vacío.
Miedo, miedo a levantar la mano, a forzar las palabras e inclusive un miedo de volver entrar a un salón de clases, en donde no somos más que frutos verdes, frescos, inexpertos e ignorantes, y saber que tal vez al salir seguiremos siendo igual de ignorantes, pero con una alarma próxima a sonar, una alarma que nos corretea, nos orilla a decir que sí, a comprar el material para hacer velas aromáticas, a correr por los metros de tela y hacer las locuras para vestir al perro, a mover más rápido el mouse para que la ilustración no se opaque.
Abramos la ventana sin cortinas, para dejar entrar el aire y las moscas, así sentiremos un intruso en casa, quiero ver que piensan cuando quieren aprender, quiero ver cómo me veo de alumna adulta, quiero ver hasta dónde puedo avanzar con la tarea para que el maestro me ponga el sello de trabaja en clase, que se dé cuenta de mi talento, pero más aún, para poderme dar cuenta que eso ya lo sabía, pero no lo recordaba.


