Arquitecturas finiseculares en México
Al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez se le debe ver más allá de la ciudad de Toluca, sólo así se puede entender la importante obra que ha dejado en la capital mexiquense y en el país. Para ello pongo mis ojos en el libro Arquitecturas finiseculares en México, compilado por Alejandro Aguilera en colaboración de Juan B. Dolores, y publicado por la Universidad Iberoamericana / Departamento de Arquitectura y Urbanismo, en el año 2004. En dicho texto se hayan una cantidad importante de opiniones sobre el tema de la arquitectura donde aparecen nombres como Antonio Toca, Sara Topelson, Juan Ignacio Barragán, Carlos González Lobo, Rodolfo Santamaría, Rafael López Rangel, Héctor García Olvera, Alejandro Aguilera González, Louise Noelle, Miquel Adriá y Juan B. Dolores, entre otros.
Responder a preguntas iguales por parte de los académicos resultó interesante, ello partió, como lo señalan palabras de la Introducción: Fue el 12 de mayo de 2000 cuando se llevó a cabo en la Universidad Iberoamericana el coloquio denominado Arquitecturas finiseculares en México, con la asistencia de un importante número de investigadores y académicos que suelen trabajar en torno al tema de la arquitectura contemporánea. El objetivo de dicha reunión fue reflexionar acerca de nuestra producción edilicia, en un periodo de la historia mexicana reciente que está marcado por el cambio en muchos aspectos y donde la proyección de nuevas construcciones y ciudades no parece quedarse a la zaga. En este mundo la presencia de Pedro Ramírez Vázquez es una constante, pues al resolver el cuestionario los académicos citan a los siguientes arquitectos del México de fin de siglo pasado e inicios de éste.
Interesante es notar que en el libro referido se señala el apartado: Edificios con más menciones: Hotel Camino Real de la Ciudad de México con 13 menciones; le sigue el Museo de Antropología e Historia con 12 menciones; Casa Luis Barragán, 12 menciones; Edificio Ermita, 11 menciones; Conjunto Urbano Miguel Alemán con 11; Ciudad Universitaria con 10 menciones; Casa Estudio Diego Rivera-Frida Kahlo con 10. De los más citados por lo tanto aparece en el segundo lugar Pedro Ramírez Vázquez, Jorge Campuzano, Rafael Mijares D.F. 1964, hecho durante el gobierno en México del presidente Adolfo López Mateos, quien dejó en el mundo de la cultura y educación admirables obras que han soportado el paso del tiempo: el libro de texto y la creación de museos de fama internacional. El texto de referencia es sintomático de los tiempos que se han vivido en el terreno de la arquitectura en el país.
Pedro Ramírez Vázquez es citado también por la llamada Casa-aula rural. El texto que reviso cita también el tema Arquitectos más mencionados en 204 obras: Luis Barragán, once veces; Félix Candela, 9 ocasiones; Mario Pani, 8 veces; Ricardo Legorreta, 7 veces; después los siguientes arquitectos seis veces: José Villagrán, Augusto H. Álvarez, Enrique del Moral, Juan O’Gorman; cinco veces: Enrique de la Mora, Enrique Yáñez, Teodoro González de León; 4 veces: Carlos Mijares, Salvador de Alba, Vladimir Kaspé, Carlos Obregón Santacilia, Juan Segura; 3 veces: Agustín Hernández, David Muñoz, Mathias Goeritz, Alejandro Zohn, Ramón Torres, Héctor Velázquez, F. J. Serrano, Abraham Zabludovsky, Pedro Ramírez Vázquez, Rafael Mijares, Jorge Campusano; citados 2 veces, Francisco Artigas, Carlos Lazo, J.F. Serrano, Juan Sordo Madaleno, Alejandro Prieto.
Nombres que han hecho la arquitectura que se alaba y reconoce al interior del país y fuera de él. Nombres que señalan por ejemplo que Luis Barragán, el más citado, destaca por haber construido Casa Gálvez en la ciudad de México en 1954. El Palacio de los Deportes por Félix Candela, en ciudad de México durante el año de 1968; Luis Barragán por ejemplo destaca por las construcciones de Casa Luis Barragán, ciudad de México en 1948 y también, la Capilla de las Capuchinas Sacramentarias del Purísimo Corazón de María, en ciudad de México en el año de 1965; destaca en esta lista la aparición de Adamo Boari por el Palacio de Bellas Artes, en ciudad de México en el año de 1904. Fuera de la capital del país aparecen: Mercado Libertad, del arquitecto A. Zohn Rosenthal, del año de 1959, en ciudad de Guadalajara, Jalisco; o la Iglesia de la Purísima, de Enrique de la Mora y Félix Candela, en el año de 1946; destaca la Casa de Cultura y Biblioteca Pública del Estado, por J. De la Peña, en ciudad de Guadalajara; Hospital General proyectado por E. Yánez, construido en la ciudad de Veracruz, México entre 1940-1946; Escuela Técnica, del arquitecto S. de Alba, construido el Lagos de Moreno, Jalisco en el año de 1952; el Edificio Banco de México (edificio faro) por Carlos Lazo, en ciudad de Veracruz, México en el año de 1954, Museo Marco, por R. Legorreta y colaboradores, en ciudad de Monterrey, Nuevo León, en 1998.
Un mundo de creación que abarca desde 1904 con el inicio del Museo de Bellas Artes hasta la fecha más reciente en el año 2000, fecha que cita el libro en el análisis de las opiniones que dan los académicos invitados para señalar cuales son en el país los edificios, centros culturales, hospitales, edificios educativos, o terminales de autobuses. Lo que lleva al revisar este libro que nada escapa a la creación arquitectónica cuya belleza más lleva a la ficción, pues arte y creación material se unen en la larga lista de nombres regados por el país, cuya enseñanza habla del espíritu creativo de los mexicanos: mecenas, políticos, empresarios de comercio o la industria, de la banca, en todos los casos la obra de un siglo de vida comprueba los logros urbanísticos que dan el rostro de lo que somos los mexicanos, en ellos los nombres de los arquitectos señalados en este texto de referencia, permite ver que hay en el país una muestra permanente que no ha cedido a la creación en el terreno de la arquitectura y de la ingeniería, pues ella también ha dado con su ciencia construcciones importantes al México que ha sido progreso y bienestar social.
Aparece don Pedro Ramírez Vázquez en esta extensa lista de construcciones arquitectónicas que dan importancia a la cultura urbana de la patria: en primer lugar el Museo de Antropología e Historia en ciudad de México; después en Aula-vivienda “Miguel Hidalgo”, proyecto que se encuentra regado por toda la República Mexicana nacido en 1960; otro más, el Mercado de la Lagunilla, en colaboración de Pedro Mijares, R. Candela y F. Echeverría J. Tres obras de la arquitectura que me hace recordar que en la década de los ochenta en la ciudad de Toluca participa en la creación del Centro Cultural Mexiquense: en el Museo de Antropología e Historia, también en la Biblioteca Pública Central y la Explanada de dicho Centro, el más importante de Toluca y, junto con el Centro Cultural Bicentenario en Texcoco, son las dos joyas arquitectónicas de los mexiquenses más importantes en el terreno de la Cultura escrita con mayúscula. Aristas que en música, pintura, escultura, literatura son en particular por su presencia académica en la Universidad de Chalco, prueba del genio que en el oriente de la entidad expresan su múltiple forma o manera de ver la vida.

