¡Basta!

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Cuando en la escuela X chavo –bullying dicen hoy– se pasaba, con una frase  comenzaba tu emancipación: Ya…¿no?; que quería decir: hasta aquí, ¡basta, ya!. Ya estuvo bien.

Pues hoy se aplica, si desde hace tres años apareció lo evidente: tranzas, mentira, insultante desigualdad, gobierno de los dueños de la lana… pues, ya… ¿no?

Sólo algunos lo veíamos. La mayor parte de mexicas –muchos siguen como con cataratas oculares–, no veían lo evidente, hoy es justo decir ¡basta!

Al quitar la telita –catarata– vemos hoy al desnudo a los medios de comunicación:  informaban por consigna y ahora ¿Quién les cree? La T.V., perfecto distractor con el pasecito a la red, el radio con los éxitos de la cumbia –tu gusto musical proviene de lo que te dan– y los opinadores de los diarios, con sutil finura, loando a quien soltó el $

Así, ¿quién iba a mirar con claridad? ¿Quién sabía de sobornos, privatizaciones y helicópteros y aviones?

He sostenido que el mal mayor del neoliberalismo fue y está presente no es tanto el haber vendido al país sino en chupar el alma pensante de la raza: ¿Cómo es posible que, no se acepte que primero son los pobres y que es insultante el inequitativo reparto de la riqueza? ¿Qué hayan Kukluxklanes y FRENAS subvencionados por la embajada gringa? ¿Qué se prefiera lo material al dulce y humano deliquio de los valores?

¿y los indígenas sin tierra ni agua, las mujeres que no tienen igualdad de oportunidades, los impartidores de justicia corruptos, los diputados y senadores que votan en contra de que la energía eléctrica vuelva a manos mexicanas,  o los PANISTAS que votaron en contra de las Pensiones a adultos mayores y discapacitados y estudiantes pobres?… etc, etc.

Y a contrario sensu: poco, o nada se dice de la genial estrategia contra el Covid-19: vacunas a granel y conseguidas a rajatabla y comenzar a vacunar a los vulnerables: miles de vidas salvadas.

¡Ah! Los poderes fácticos: los empresarios que ni los impuestos pagaban, las cadenas comerciales con pago simbólico de la luz, la iglesia católica que come en casa del patrón negándose a vivir el presente y sigue prohibiendo lo obvio, como en el siglo XVIII…

Y los dizques intelectuales de derecha, sesgando, sacando de contexto, coléricos por perder el cochupo…  la verdad son unos inteletales por cuales.

¡Qué cabrón trabajo! Un boxeador peso paja vs el Canelo Álvarez, la dignidad y el derecho vs la corrupción y la lana. Pero es hoy o nunca.

Benditas mañaneras. Cada vez más nos quitan la telita catarata y al ver lo evidente, sólo falta como en la fiesta de toros: primer tercio, bien: faenón de muleta en el segundo y ahora nada más queda entrar a matar.

Y recuerden: el que perdona pierde y como en el box –Gertz Manero– remember o  noqueas o te noquean. Y que no todo el pueblo es tan sabio como se cree.

Debe suceder, pero ya como en la escuela ¡Ya estuvo bien! ¿No? Pueblo Mío que estas en la colina: ¡Basta!