Breve historia del ya merito, habla Carlos Velázquez, uno de los coautores del libro
Enfundado en la chamarra de la Selección Mexicana, Carlos Velázquez respondió a todas y cada una de las preguntas. Nos basamos inicialmente, en el libro colectivo Breve historia del ya merito. Originario de Torreón, habla también de Juan Gómez Junco, uno de los mejores críticos de futbol.
En el stand de la FIL, de la Editorial Sexto Piso, transcurre la entrevista. Esto fue lo que dijo:
¿Por qué incluir un texto tuyo en Breve historia del ya merito?
Desde chico he tenido una relación con el futbol, nunca jugué, no fui niño pambolero, más bien lo que practiqué era el beisbol en mis primeros años, de los 6 a los 12, pero el futbol ha formado parte de mi vida desde entonces, tuve un tío que era entrenador en el barrio, todo el barrio giraba alrededor del futbol.
Cuando me invitaron a ser parte de la antología, decidí presentarlo como un recuento de lo que ha sido mi relación con el deporte todos estos años, desde pequeño hasta el presente, siempre había querido escribir sobre el futbol, pero nunca lo había logrado.
Había querido escribir ficción, literatura, justos antes de este libro, saqué uno de relatos que se llama La efeba salvaje, donde incluyo dos textos que están relacionados con este deporte.
Uno, es la historia de un comentarista, que se supone es un alienígena, que dentro del canal quieren desenmascararlo y la otra, es la historia de un apostador que conoce a una alemana durante la final mundial Brasil 2014.
Como que traía el mob y cuando llegó la invitación, quise hacer algo distintito e hice esta especie de relato bibliográfico.
¿El futbol es virtud, desgracia, pasión?
El futbol, es muchas cosas. Hay un libro que está aquí enfrente, que es de Simon Critchley, que se llama En qué pensamos cuando pensamos en futbol, el primer tema que trata es esta relación entre el deporte y la estupidez, este deporte en particular, porque se tiende a asociar futbol con el no pensamiento.
Sin embargo, creo que este libro es una muestra clara de que hay mucha gente con un alto nivel intelectual a la cual le gusta el futbol, está el lado de la pasión, que conocemos cómo se ha desbordado infinidad de ocasiones, lo acabamos de vivir en la final del Boca contra el River, muchas cosas que el futbol despierta y que no despierta en otros deportes.
Casi, casi los niveles de fanatismo que se presentan en este deporte, son equiparables a los de la religión; sin embargo, creo que pese a todo lo que se produce a su alrededor, estaríamos peor sin él.
La gente ahí se desahoga, canaliza mucha de su frustración, de otra manera se convertiría en un problema social; es decir, las cosas a veces alcanzan unos tintes bastante escabrosos como lo que vimos ahora en el partido de los Rayados contra Tigres, donde incluso hubo una persona apuñalada, no por unos cuantos problemáticos vamos a satanizar al futbol.
Si alguien le da cirrosis ya no vamos a beber los otros 40, 50 millones de mexicanos?
La pasión a nivel de Boca-River, los argentinos se cubren diciendo es que el futbol es pasión, se vive de otra forma en Argentina, pero ¿a poco querríamos vivirlo en México así?
Por supuesto que no es deseable para nadie, que las cosas lleguen a esos extremos, se trata de una fiesta y como tal. Las mejores son aquellas que terminan cuando todo el mundo se va a dormir a su casa tranquilamente, no aquella donde llega la ambulancia, porque ya le dieron un botellazo o aquella donde el novio se peleó con la novia.
Desafortunadamente, en la cancha, aflora mucho de la incultura generalizada en cuanto a la forma de ser del mexicano, el futbol tiene algo que provoca el malentendido de la forma que tiene el espectador de relacionarse con el espectáculo.
Por ejemplo, a comparación de la fiesta brava, no despierta estas reacciones tan violentas, sin embargo, hay un fanatismo exacerbado, la gente grita, se desborda, experimenta un éxtasis cercano, incluso creo que hasta superior al del futbol.
Sin embargo, no se cae en los mismos excesos violentos, hay una manera distinta de relacionarse con el deporte, con el futbol la gente aprovecha para sacar lo peor de sí mismo y también para sacar lo mejor.
¿Seguimos siendo como el título del libro En el futbol ya merito?
Totalmente. Ahora estos partidos que ha dirigido el Tuca son una muestra de ello. el tema de la selección es un tema que nunca deja de tener pertenencia, porque siempre estamos hablando de su mal desempeño, de lo mal que nos ha ido en cada justa mundialista.
El libro es una carta de amor a la selección, a esa camiseta que uno ama, aunque las satisfacciones sean pocas o nulas, o nunca lleguen, y no es como regodearse en la derrota, sino simplemente es aceptar, cómo se ha ido construyendo en esta parte del ser mexicano.
Por supuesto que a todo el mundo nos encantaría que nuestro equipo tuviera un alto nivel en las competencias internacionales. Cuando se publicó el libro, estábamos seguros que iba a ser bien recibido, pero cuando viene el triunfo de México contra Alemania, todos los autores y los editores nos quedamos helados, porque dijimos, va, la selección nos acaba de callar la boca, imagínate quién va a querer comprar un libro que se basa en la derrota, cuando en este momento le acabamos de ganar 1-0 al campeón del mundo.
Quién quiere acordarse de esas malas pasadas que tuvimos, ahora es momento de ser otro, de imaginar cosas chingonas, pero luego desafortunadamente la historia le calló la boca a la selección y ya sabemos lo que pasó en el mundial, el maldito quinto partido que nunca llega, el pasar de panzazo y un desempeño que dejó mucho qué desear, porque parecían dos equipos.
Uno, el que jugó contra Alemana, contra Corea; otro el que ya cuando tenías asegurado el pase se hizo chiquito.
¿Entonces lo que pasó en los Juegos Olímpicos, fue un garbanzo de a liba?
Fue una cosa hermosa. Recuerdo justamente donde estaba en ese momento, en Monterrey y había salido en la noche a echar unas chelas con unos cuates y regresé no muy tarde, puse el despertador para levantarme a ver el partido, pero nunca lo escuché y lo que me hizo despertar fueron los gritos de gol y entonces prendí la televisión al minuto 45, y resulta que México estaba haciendo la gran hazaña de ganar 1-0 a Brasil y traer el oro a casa.
No fue un garbanzo de libra, es que es una cosa que no tiene fin, es decir, tú analizas las individualidades del equipo y en su posición son unas fieras, pero en conjunto las cosas siempre y sencillamente no funcionan, a veces porque es un problema de vestidor, el problema con el entrenador, etcétera.
La razón la que sea, las cosas no funcionan, creo que sí hay actitud dentro de los jugadores de futbol, por ejemplo el papel de Memo Ochoa en el mundial ha sido de una entrega inconmensurable, desafortunadamente no tienes más que a un Memo Ochoa, pero si tuvieras a un Memo Ochoa en la portería, otro en la defensa, en la media y en la delantera, esa actitud quizá habría hecho que México diera un poco más.
Fue un mundial bastante turbulento en el sentido que grandes selecciones que también imaginaron cosas, que iban por un triunfo se quedaron fuera, Argentina, España y no hablemos del campeón Alemania que se fue por la puerta de atrás, con la cola entre las patas.
Supuestamente ellos iban a repetir el campeonato y que era casi la misma generación de jugadores que había jugado el final de 2014.
¿Cómo se sentirá el Chepo De la Torre en haber decidido que fuera técnico Luis Fernando Tena y no él?
Lo que pasa es que no hay momento realmente, ha habido muy pocos en que se haya cristalizado la sensación de verdadero trabajo de equipo, cada nuevo entrenador que viene siempre trae arrastrando sus propias taras.
En este caso, creo por ejemplo, lo que pasó en el mundial el no haberle dado más minutos a Oribe Peralta, fue también en detrimento del mismo desempeño del equipo, entonces cuando hablamos del Chepo o del entrenador anterior, los problemas se van acumulando, se van olvidando y van surgiendo nuestras problemáticas de lo que pasó hace seis meses. Parece remoto.
Escribiste de un comentarista de Torreón, Juan Gómez Junco, ¿por qué lo recuerdas?
Cuando era niño y fui por primera vez al estadio, fue una cosa impactante, aunque era pequeño, lo que ahí se vivía, no se vivía en ninguna ciudad del país, Santos, ese estadio se llamó La casa del dolor ajeno, por lo que sentía el rival, no sólo frente al equipo contrario, sino desde la tribuna.
La sensación de sofoco que se experimentaba en ese estadio para el rival, hizo que se llamara así. En Torreón, muchas cosas giran alrededor del futbol, es decir es una sociedad industrial, que no tiene tradición, que ha ido construyendo su identidad a base de dos o tres símbolos, y el equipo es uno de los más importantes.
El sentirse lagunero es ponerse una playera del Santos y formar parte de un algo, sin embargo, esto ha creado que la gente sea poco crítica con lo que sucede en relación al equipo en general.
No sólo en lo que pasa en la cancha, sino cómo el equipo es percibido en la ciudad, pero lo más importante es eso, tener un equipo y que haya gente que tenga la capacidad de pensar y analizar las cosas que suceden.
Todo el mundo es acrítico al momento de hablar de sus amores, en este caso de Santos Laguna, sin embargo, una persona que siempre ha sido un punto observador y que ha dado unos diagnósticos real sobre lo que ocurre, es Juan Gómez Junco.
Cuando era niño, cuando lo vi en televisión hablando de una manera totalmente neutral, sobre lo que ocurría en la cancha, me creó un impacto, de alguna manera me estaba enseñando a pensar cosas, a decir no todo lo que me dicen me lo tengo que tomar al pie de la letra, tengo que pensar por mí mismo.
Es uno de los grandes antagonistas que es algo necesario y es prácticamente una leyenda en la región y hay mucha gente que no lo tiene en alta estima, porque critica al equipo; sin embargo, su labor es invaluable, el día que no esté, las cosas van a ser distintas y se le va a extrañar muchísimo.
Recuerdas quién le puso La casa del dolor ajeno.
No.
Rubén Maturano. Fue muy famoso al lado de Nacho Trelles, siendo su preparador físico.
Pasando a otra cosa, ¿qué autores han influido en ti para escribir novelas?
No he escrito ninguna novela, tengo cuatro libros de relatos, tres están publicados en Sexto piso, viene un próximo para el año que entra, que sería mi quinto libro de relatos, es complicado porque van cambiando según la etapa en la que uno se encuentra.
Hay veces que he leído muchos cuentistas, otros novelitas, biografías, etcétera, pero en general tengo una faceta de cronista, unos de mis cinco autores de cajón, Hunter S. Thompson, Tom Wolfe, Pedro Juan Gutiérrez, Fernando Vallejo, son muchos.
¿Cuál es el panorama de la literatura que se escribe en tu estado natal, Coahuila?
En Torreón está el territorio Santos Modelo. Es una cosa peculiar, la literatura en mi estado es reciente, no empezó hace mucho, se inició hace casi 30 años, en la década de los 80 se comenzó a publicar.
Surgieron dos grandes figuras de lo que se llamó la Narrativa del Desierto que abarcaba los estados del norte, que son grandes, pero en los 80 se empezó a publicar en Coahuila y publicó la generación de los nacidos en los 60.
Ahora pertenezco a los nacidos en los 70, salió no una generación, pero sí un grupo, una suma de individualidades que irrumpieron con mucha fuerza en la literatura mexicana, es decir los nacidos en los 70 somos bastantes, diez, por decirlo, que son muchos, y lo cual ha hecho que nosotros tengamos una narrativa más o menos posicionada dentro del noreste.
Luego viene la generación nacida de los 80, que con dos o tres nombres, pero todavía no tiene la fuerza de los nacidos en los 70 y una vez Sergio González Rodríguez, el crítico, me dijo qué tiene el agua en Coahuila que están saliendo muy buenos escritores.
La verdad el clima no es propicio y eso ayuda muchísimo, semidesierto, no hay apoyos, pocas becas, no tenemos una vida cultural como la tienen muchas otras ciudades, no tenemos el apoyo del cual gozan.
Creo que eso ha hecho que el escritor de allá, se aplique mucho en su trabajo y eso rinde frutos, entre más te comprometas, más fácil vas a llegar a los resultados.
A diez años de haber publicado La biblia vaquera, ¿cómo observas ese texto?
La biblia vaquera es un texto por el cual mucha gente me ubica, es un libro que este año cumple 10, hace mucho que no lo pienso como tal, porque he seguido trabajando y estoy como muy focalizado en lo que voy a hacer, sin embargo, le tengo un gran cariño.
Un libro con el cual quería decir aquí estoy, proponer muchas cosas, muy ambicioso para un chamaco de mi edad y espero que si no en estos diez, 15 ó 20 podamos hacer una edición de aniversario con algunas sorpresas para el lector.
¿Tus textos buscan quitarle solemnidad a la literatura mexicana, por ejemplo El pericazo Sarmiento?
Sergio González Rodríguez dijo una vez es que Carlos está despojando a la literatura mexicana de su solemnidad.
La onda es que como soy muy mal lector de la literatura mexicana, no me había dado cuenta de esto, mis lecturas son de escritores, me nutro de literatura gringa y de latinoamericanos muy pocos, como los que te mencioné hace un rato, no me había dado cuenta.
No creo que sea una cosa deliberada de decir, voy a ser divertido porque todos ustedes son muy sosos, lo que pasa es que desde muy niño la comedia estuvo presente en mi formación. Recuerdo a los diez años que prendía la televisión veía canal 5 y pasaban la película de los Blues brothers, que es una comedia y ahí empecé a nutrirme más y más de la comedia y eso ya se reflejó en mi obra, como que ya es imposible de separar.
Desde niño siempre me gustó la comedia y como nací en un territorio bastante acre, la comedia que resultó de mi mezcla entre esta realidad que viví de niño y lo que vivía en la televisión, o incluso lo que leía, dio como resultado un humor bastante negro.
Me puedes hablar de tu próximo libro.
Estoy escribiendo varias cosas, pero vamos a sacar un libro de crónicas, de hecho salió la edición para Bolivia que se llama Aprende a amar el plástico, son unas crónicas reunidas de textos que he publicado en distintos medios mexicanos y otros por ahí, porque todo el mundo me decía, oye te acuerdas de la crónica que escribiste sobre table dance y tal, por qué no la has publicado.
Me decían es que quiero leerla, sí están en la web, pero no es lo mismo que tenerlas en un libro, tenemos ahora esta antología que se llama Aprende a amar el plástico que salió en Bolivia, no recuerdo si en junio o julio, pero en 2020 verá la luz en una edición mexicana.


