BUCEANDO EN SANGRE AZUL
(Reiche, Petit Thouars, Korolija)
-Léase con lentitud- (Retrato, detalle)
La vida es turbulencia pura y dura,
no apta para acrofóbicos
M.K.
Andrija Korolija entra por derecho propio, en este salón de la fama del Dream team de extranjeros, que hicieron más que muchos peruanos por el Perú, al lado de la alemana María Reiche, esa gran lectora de las Líneas de Nazca, y de Petit Thouars, aquel histórico francés que luchó por el Perú en la guerra del Pacífico, y al lado de estos dos iconos de la identidad peruana, una desde la arqueología y las matemáticas puras, y el otro desde la defensa militar-naval y la diplomacia, Andrija se suma, desde su aporte con la Ingeniería Mecánica y la maquinaría pesada, como protagonista de la obra de ingeniería más importante en Latinoamérica en la década de los 70 hasta el día de hoy, El Proyecto Especial Chira-Piura que es un sistema de riego integrado mediante la unión hidráulica de dos cuencas, paradigma de la infraestructura en el Perú.
Andrija Korolija repasa su vida, sus dos amores estructurales, su familia y el mar. Y de Marcela, su esposa ya hace 48 años, confiesa sumamente conmovido, por esos resortes íntimos que las parejas añejas llevan en la sangre que Es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Andrija nació hace 77 años en aquella Yugoslavia. Ingeniero y buzo profesional, es un hombre que no se puede encasillar, debido a ese factor que define una vida, un hombre con talento orquestal, difícil de abordar por la inmensidad de su humanidad, como el tamaño del mar, si cabe, o de su humildad, como en una poética competencia, como una lección de vida que sin proponérselo, enseña a hacerse camino al andar, como nos lo enseñó primero un joven Machado. He conocido a personajes inolvidables, ricos y famosos, celebridades, y desde la otra orilla, los pobres y olvidados, reyes del fracaso y lo marginal, y más allá del peligro de caer en el cliché de citar sus nombres, es imposible que pasen desapercibidas, sus miradas, y siempre fue aquello lo que marcaba sus espíritus, que comunicaban su verdadera personalidad, y la mirada de Korolija, revela al personaje debajo de esa epidermis social, debajo de esa lógica trivial, y Korolija, en su mirada, encarna una mirada devastadora, fuerte y permanente. pero suave y generosa, y si eso se aúna a una humildad abrumadora, el resultado de la ecuación se advierte, y te aplasta ese don del buen ser humano, condición exótica y escasa, en todos los tiempos, porque no es de ahora.
Ateo, ama el mar, y es en esa soledad que habita en la profundidad de las aguas, donde el buzo sale a relucir, y es que él, también, sensible por naturaleza y no por elección, se conecta con el misterio de la vida. Quizá, allí, él, ha encontrado casi todas las respuestas, más allá de la caza submarina como deporte, donde un mero o un lenguado no son sus enemigos.
Él habla sobre la trascendencia, y cae en una envidiable conclusión acicateado por mí, y al límite de su paciencia, acepta que el Misión cumplida ya se instaló en él, y de que ya puede partir en paz, y también concluye en que esa circunstancia es un lujo mayor, pero desde luego lo acepta con toda la humildad que puede albergar.
El sabio Raimondi decía: El Perú es un mendigo, sentado en un banco de oro, Korolija reitera que ese es el mejor diagnóstico que se ha hecho sobre el Perú, que causa ira y pena, pero es real e inapelable.
Su primer recuerdo data desde su niñez y la primera paliza que recibió por alguna malacrianza. También recuerda a ese líder que fue Tito y su Yugoslavia unida, y su política externa no alineada que lo llevó a liderar a más de 70 países, y recuerda el amor por el deporte, que ha sido crucial y relevante atravesando toda su vida, destacándose el tenis y también como corredor de autos profesional.
Punto aparte en esta comunión de muchas vertientes, el ajedrez, como devoto jugador, también es protagonista vital en su existencia. Y sus míticas referencias de los maestros Capablanca, pasando por Fisher y Kasparov, a quienes admira con precisión, y rematando por el canto y el baile, hobbies risueños y muy alegres que entran en el repertorio de vida que se fue, pero aún persisten, y también recuerda El Proyecto Chira-Piura, su magnitud y significado, con aquellas consecuencias benéficas para el Perú y su desarrollo congelado.
Este hombre cosmopolita de cinco continentes y políglota a escondidas, reniega de la política peruana y de su putrefacción sea por la red de corrupción y el desperdicio de sus joyas naturales, y demás etcéteras. Afirma que sus hijos son una maravilla, y que donde pisan marcan, y desde luego sus nietos también, como el amor después del amor.
Y vuelven los recuerdos y su llanto como si fuera un niño por la muerte de Tito, también por la de algunos familiares, donde el sobrevive único en su generación.
Este retrato de trazo grueso y básico, creo, como creencia y no como duda, pinta al personaje, y pueden conocerlo, vive en Miraflores. Es de mirada azul marina. Sonríe y Vive. Existe.

