Carta compromiso
Con amor a mi ser Maestra
Cuando decidí ser Maestra apenas contaba con la edad de catorce años y jamás imaginé que pasaran más de treinta años de servicio en un abrir y cerrar de ojos. Han transcurrido muchos años de ser docente entre vivencias incontables con infinidad de alumnos en los diferentes niveles educativos.
La ilusión de ser Maestra me ha dado la pasión con la que me he entregado a cada uno de los momentos de esta práctica implicados en una vida profesional, académica y humana con cada generación sostenida entre mis manos.
Mi formación normalista me la otorgaron las escuelas formadoras de docentes por lo que mi cuna académica fue la Escuela Normal de Toluca, así como ahora, mi familia profesional es: la Escuela Normal del Estado de Querétaro.
Vivir los retos y desafíos de la educación en el siglo XXl, conllevan cambios profesionales, académicos y humanísticos necesarios, para enfrentar las transformaciones socio-educativas de cada generación.
La transformación tiene que ver con la renovación, innovación y creatividad de nuestro ser de Maestros. Ahora más que nunca –dado este fenómeno mundial llamado pandemia Covid-19–, cambiar o morir en el intento es la consigna que nos exige evolucionar a docentes jóvenes y con experiencia recorrida a ser descubrimiento continuo de nuestros talentos profesionales.
Es por ello que hoy, renovarse o morir en el intento, ha sido herencia de aprendizaje cósmica que la pandemia me heredó. Por ello, como Maestra frente a grupo, como digna profesora normalista y universitaria, me comprometo, a seguirme preparando como una estudiante más, como un humano más, como una persona digna, sensible y apasionada de esta profesión formativa que me permite, el calor educativo, de ser Maestra no sólo académica de las aulas, sino ser amante del saber como fuente de conocimiento a cada uno de los educandos que confiablemente me permiten guiarlos en los senderos del aprendizaje y de la vida, señalándoles un camino hacia su plenitud profesional y como personas dignas en un mundo maravilloso que nos habita en la misión de ser altamente humanos.
Atentamente
Ma. del Carmen Martínez Sandoval

