CATTUS, UN CAFÉ CON AROMA FELINO, FUNCIONA EN TOLUCA

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El sonido de una cafetera se mezcla con suaves maullidos. Félix duerme sobre una silla mientras Galleta observa desde la ventana el ajetreo matutino en las calles aledañas; Dobby se acerca curioso a una mesa y Capuchino juguetea con una pelota de tela. Roli, más reservado, vigila desde lo alto de sus cojines. En medio del aroma a pan recién horneado y bebidas calientes, los cinco felinos se han convertido en los verdaderos anfitriones de Cattus, una cafetería en Toluca que nació no solo para vender alimentos y bebidas, sino para promover el respeto y cuidado animal.

El concepto surgió del amor que la familia Ávila Cruz siente por los animales. Fue así como el 21 de noviembre de 2024 abrió sus puertas este espacio inspirado en las cafeterías temáticas que han ganado popularidad en países como Japón y Corea, además de la Ciudad de México. Sin embargo, en Toluca y Metepec, la interacción cercana con gatos mientras se consume café todavía representa una experiencia novedosa.

“Luego sí hay quienes entran y ven que hay gatos y prefieren irse porque no es lo que esperan, pero la mayoría de las personas son muy respetuosos con ellos”, cuenta Francisco Ávila, quien junto con su esposa Stephany Cruz creó el proyecto.

La idea parecía arriesgada. Uno de los principales temores de los propietarios era que los animales pudieran sufrir algún tipo de maltrato o estrés por parte de los visitantes. Sin embargo, con el paso de los meses, la experiencia ha sido distinta. Francisco asegura que la convivencia ha sido positiva y que muchos clientes encuentran en los gatos un momento de tranquilidad.

Entre sorbos de café y conversaciones en voz baja, los visitantes observan los pasos de Capuchino, que al ser inquieto sube y baja de los cojines para hacerse notar y los comensales estiran la mano para acariciarle cuidadosamente, pues esa es precisamente una de las principales reglas del lugar: respetar el espacio y el carácter de cada felino.

Por ello, los menores de edad deben permanecer acompañados por un adulto y se pide a los clientes no forzar el contacto con los animales ni cargarlos si ellos no lo desean. Los juguetes, camas y comederos también forman parte de un entorno diseñado especialmente para su bienestar.

Aunque el lugar es amplio, la pareja mantiene un límite máximo de seis gatos dentro del establecimiento. La razón, explica Francisco, responde a recomendaciones veterinarias relacionadas con la salud, convivencia y necesidades de cada animal.

Aun así, el proyecto busca ir más allá de una simple cafetería. Sus creadores esperan que en el futuro Cattus también pueda servir como puente para ayudar a gatos abandonados a encontrar un hogar seguro mediante procesos de adopción responsable.

La experiencia no termina con la convivencia felina. En la cocina, la temática continúa en cada detalle: hamburguesas con panes inspirados en gatos, sándwiches, conchas y pan artesanal elaborado en casa forman parte del menú. Incluso cuentan con opciones veganas, pensadas para adaptarse a las preferencias de cada visitante.

El sueño de Francisco y Stephany no se detiene ahí. Entre sus planes está convertir el lugar en un espacio de educación ambiental y animal, donde incluso puedan presentarse otros ejemplares como insectos o anfibios para fomentar una convivencia más consciente con todas las especies.

Mientras tanto, Roli y Capuchino se entrelazan para acurrucarse y quedarse profundamente dormidos, como si el olor a pan recién horneado les hiciera sentir una paz infinita, lo que da a entender que en Cattus, el café es solo el pretexto, la verdadera experiencia ocurre entre ronroneos, respeto y compañía.

La cafetería se ubica en Arteaga 202, colonia Francisco Murguía, en Toluca. Abre de martes a viernes de 10:00 a 20:00 horas y sábados y domingos de 10:00 a 18:00 horas. Para más información, cuentan con redes sociales en Facebook, Instagram y TikTok.