Qué efímero es
el sentimiento vivo.
Qué corto fue
nuestro
reencuentro,
falsa promesa
perpetua.
El cálido abrazo
tras seis horas
de viaje,
después de un
mes de ausencia
es el eterno
recuerdo de
mi memoria.
¿Dónde estarás
ahora?
¿también me
recordarás?
Lo dudo.
No cuestiono
que existió
felicidad.