Cinco cosas bellas para hacer durante la cuarentena

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La mente nos está jugando chueco, la redención ante la pantalla 24/7, la poca tolerancia a nuestros más cercanos compañeros de piso, el poco uso de prendas de vestir y hasta el tener apagadas las alarmas; nos llega a pegar y fuerte, qué bonito sería habernos preparado de adentro hacia afuera para vivir este seudoencierro, y recaer en el cuerpo y en el alma para llevarnos al brightside. Hice una pequeña lista de cinco cosas que podemos hacer durante la cuarentena, cosas que podemos ir armando de poquito en poquito todos los días, sin una fecha de término y con música de fondo, como todo en mi vida, les comparto y ojalá les guste…

  1. Cortar cabezas en redes sociales, un refresh, darle una doble checada a las listas de gente a la que seguimos, plantarnos una postura real de lo que verdaderamente disfrutamos, nos aporta o divierte, dejar de seguir perfiles sólo por el número, todos tenemos [email protected] o perfiles que realmente nos alegran el día, embellecen nuestro feed diario o que hasta de buen humor nos ponen, y también tenemos ese amigo que en nada nos ayuda a sentirnos mejor, el que repostea noticias falsas, notas sin fuente, fotografías incómodas o hasta posturas que no van con nosotros, seamos libres de ver, leer y seguir lo que realmente nos hace felices, háganlo, sin miedo al unfollow, personalmente sigo a muchas marcas desde hace años y últimamente percibo poca cercanía con mi manera de pensar, artistas cuya vida no refleja ninguna realidad o cuyos mensajes ya no me llegan como tal vez me llegaban hace cinco años.

 

  1. Armar una playlist chingona, desde dónde sea que escuches música, dedícale un tiempo a armar una lista de música con acentos emocionales, una lista para las mañanas, otra para cocinar/comer y hasta una para llorar, tómate el tiempo para cuidadosamente redescubrir una biblioteca musical con una selección muy personal en donde incluyas tus ritmos, canciones, géneros y artistas favoritos, eso te va a llevar a conocer nuevos artistas, nuevas propuestas y darle un giro inesperado al álbum que tienes en repeat todos los días, hazlo de poco en poco, para que puedas saborearla, dale permiso al algoritmo y déjate llevar por lo que la misma plataforma tiene para ti.

 

 

  1. Ver una película del siglo pasado; claro que tienes que ser de las personas que disfrutan ver algo por segunda vez, hablo de ver una película que sabes que viste en algún momento y que si la ves ahora cobre otro sentido y le otorgues un valor distinto, recuerdes, analices y hasta te des cuenta de detalles que antes no viste, podrás encontrarte con aquella melancolía guardada que hace que tengas memorias intactas a través del lente de la gran pantalla, podría finalmente entender porque la gente ama Starwars, gritar con Psycho, algo de Kubrick, o de Lynch.

 

  1. Escribir, sacar del buró esa lilibreta en blanco que alguien nos regaló y por fin utilizarla en algo más que listas de súper, tomar el lápiz y escribir con fecha y nombre, lo que sea que tengamos en la mente, una frase, un título de una película que nos gustó, un nuevo descubrimiento o simplemente dirijámonos a la libreta como si fuera un amigo y platiquemos con ella, confesémonos; chismes, tristezas, heridas y sueños rotos, es muy normal que al principio nos sintamos inseguros, y faltos de fluidez, pero terminaremos armando una memoria bien padre que pasado este tiempo de crisis, podremos retomar y replantear, no importa le letra, el color, la orientación ni el justificado, lo único que importa con las palabras, Warning si te das cuenta que te cuesta trabajo escribir o que usas las mismas palabras una y otra vez, entonces temo decirte que te falta leer… perdón

 

 

  1. Reorganizar libros, qué tal nos llena de orgullo ver nuestra estantería de libros, ahí ordenados e inmaculados, como si fueran diplomas o medallas de maratones, he aprendido a lo largo de los años, que los libros no están ahí como trofeos, de que leemos un buen, es más leemos como nadie, queremos impresionar o recordarnos a nosotros mismos todo los títulos, siendo que existen apps (Goodreads) en donde puedes organizar tu trayecto lector, con fechas, tiempos, títulos, categorías, favoritos y hasta hacer reseñas, así que puedes ponerte en modo Marie Kondo y quedarte sólo con aquellos libros que consideres más especiales, que planees en releer, o que simplemente los atesores porque te dan felicidad, el resto categorízalos, puedes regalarlos a amigos, donarlos y algunos hasta venderlos, el tenerlos físicamente no le quita importancia al hecho de lo que se significan, pero seamos realistas, ¡ya los leíste! Puedes tener un bonito librero organizado con tus tesoros literarios, pero honestamente yo ya no quiero tener al Quijote en mi casa, recuerda que existen más de 200 títulos escritos hace más de 20 años que están gratis, disponibles en internet, no pierden el valor recuerda que hay libros clásicos tan viejitos que los derechos de autor ya expiraron y ahora son de dominio público, no te sientas ofendido, pero puedes prescindir de la Odisea, yo por ejemplo, tengo la saga de Divergente de Veronica Roth, una saga que comencé a leer cuando era novia de mi esposo, me trae recuerdos y me transporta a esa etapa, pero no son un pieza de gloria en la literatura juvenil, a ellos les diré adiós.

Pasen cada día y repasen cada hora, no tienen que estar siempre ocupados, está bien no hacer nada, reduzcan sus tiempos frente a la pantalla, se vale dormir de más, pero no olviden cuidar la noche, todo el ritual que el cuerpo nos pide para descansar, la cama fresca, las sábanas limpias, la lavanda y la pastilla de melatonina, no le den espacio al insomnio, y cuiden su humor.