Colores

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Septiembre llegó al calendario: las escuelas, las casas, las calles destilan el color, olor y sabor de la ¡Noche Mexicana!

Septiembre, es un mes floripondio; la bandera ondeó en todos los lugares de esta nación, los adornos de papel de china, los bailables agitados por el rítmico acompañamiento del folklor, los delirantes sabores del pambazo, los tacos, el pozole, las enchiladas, el sombrero, el rebozo….

Quince de septiembre ¡Día de la independencia de México! Como muchos otros años, ha sido una verbena tricolor. 

Anterior a la fecha, una abuela lleva entre sus brazos a su nieta de meses, los colores del fuego las envuelven, alguien le arrebata a la niña y corre para llevarla al hospital más cercano; el corazón de los otros, surge intempestivamente, la nobleza de la raza mexicana, da paso a la vida que comienza; como en las diferentes catástrofes de la historia de nuestro México-Tenochtitlan, actúa inmediatamente.

Esta vez no fue la tierra madre la que nos cimbró. Esta vez, fue la madre-abuela, la abuela-madre quien, incendiada por la volcadura de una pipa de gas, arremetió contra la tragedia, llevando la naciente vida en sus brazos, en su cuerpo.

Así como la abuela-madre, así se han dado múltiples historias permeadas de hermandad nacional, de solidaridad, de historias entretejidas hilvanadas por la incondicional ayuda que distingue a México. 

Después del diez de septiembre de este año, volvimos a corear ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Esta inesperada desventura, no fue impedimento para celebrar, con mayor motivo, que seguimos vivos, enteros, templados ¡Unidamente humanos! Por eso entre los adornos de papel de china, los bailables agitados por el rítmico acompañamiento del folklor, los delirantes sabores del pambazo, los tacos, el pozole, las enchiladas, el sombrero, el rebozo… podemos gritar ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!