Contrición digital y privacidad

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En un caso de la vida real, tal como pudiera pasar con cada una o cada uno de nosotros en nuestras interacciones cotidianas en el entorno digital, Danna Paola, la reconocida cantante y actriz, se vio envuelta en una controversia en X (anteriormente conocida como Twitter). Resulta que solicitó a sus seguidores que formaran un “complot” contra una usuaria de la red social, acción que provocó acusaciones de promover el acoso cibernético y el “odio” hacia la mencionada usuaria.

Posteriormente, el viernes 22 de marzo, Danna Paola compartió un mensaje en X, en el que pidió disculpas nuevamente por las consecuencias de sus palabras contra la usuaria. En su mensaje, la artista de 28 años afirmó: “Cometí un error y lamento profundamente la situación de X”. Además, explicó que cuando solicitó ayuda para obtener el nombre @Danna en X/Twitter, no anticipó ni pretendía lo que finalmente ocurrió: “Por esta razón, quiero ofrecer mis más sinceras disculpas a Danna por la situación que tuvo que atravesar a causa de esto”, admitió. La exestrella infantil aseguró que “aprendió” de sus “errores” y se comprometió a “ser más consciente y cuidadosa” en el futuro.

Después de la controversia, ahora se hace llamar “@dannajustdanna” en X, por lo que vemos que, más allá del caso particular en el que una usuaria relevante es susceptible de generar una ola de violencia y odio en medios digitales, esta escena a partir de una mala comunicación es susceptible de que se genere día a día, en cualquier plataforma digital por lo que se vuelve importante cuidar cuáles son los medios a partir de los cuales debemos proteger nuestra identidad digital, así como los requisitos para su moderación, pero que, ante la falta de estos últimos resulta importante tomar consciencia de nuestro actuar, así como de nuestros derechos ARCOP en materia de protección de datos personales a fin de poder corregir cualquier aspecto derivado de una intervención desafortunada en el ejercicio de la autodeterminación informativa de las personas.

Esto es así, puesto que nuestras acciones en línea reflejan quiénes somos y pueden tener consecuencias en el mundo real y la moderación es crucial para evitar situaciones como esta. Los usuarios deben pensar dos veces antes de publicar contenido dañino o alentar a otros a participar en comportamientos perjudiciales.

En ese sentido, la libertad de expresión es esencial, pero conlleva responsabilidades puesto que una solicitud como la que se realizó con una persona influyente, cruza la línea hacia un comportamiento perjudicial que afectó el bienestar de otra usuaria. En la era digital, debemos equilibrar la libertad de expresión con un discurso responsable.

Los usuarios deben ser conscientes de que sus acciones digitales moldean cómo los demás los perciben y, aunque podría considerarse como un derecho fundamental el obtener un nombre de usuario específico como parte del valor de la identidad en línea, también plantea preocupaciones de derechos de autor que deben atenderse en congruencia con derechos civiles, adicionalmente a que las plataformas de redes sociales tienen pautas sobre la disponibilidad de nombres de usuario.

Por ello, en este periodo de reflexión la contrición, también pretende lograr un ámbito de redención puesto que, en la era de internet, nuestra presencia digital es una extensión de nuestra identidad. Así como buscamos el perdón y la redención en nuestra vida personal, también debemos considerar nuestras acciones y comportamientos en línea. La contrición digital implica reflexionar sobre nuestra huella digital, reconocer errores y tomar medidas hacia un cambio positivo. 

La contrición digital comienza con la autoconciencia y el reconocimiento del impacto de nuestras palabras, acciones y comportamiento en línea en los demás, para lo cual, se vuelve necesario dedicar tiempo a revisar tus publicaciones en redes sociales, comentarios e interacciones y valorar ¿hay momentos en los que hayas lastimado a alguien o perpetuado la negatividad?

Por otra parte, al cometer un error público en línea, es válido considerar emitir una disculpa sincera y reconocer el daño causado y expresa un remordimiento genuino. A veces, nuestros errores son privados y debemos considerarlos también ¿Gossipaste sobre alguien en un chat privado? ¿Compartiste información errónea?

Dicha reflexión nos impulsa a la acción que implica aprender de nuestros errores y educarnos sobre la ética en línea, el ciberacoso y la privacidad, para lo cual, es necesario gestionar cambios de hábitos y ajuste de nuestro comportamiento, para lo cual, se considera evita participar en discusiones en línea, difundir odio o compartir contenido perjudicial.

De la misma forma, si se ha herido a alguien en línea, es básico que se establezca comunicación en privado para disculparte puesto que, el perdón no está garantizado, pero el esfuerzo importa, para lo que, es importante respetar los límites de los demás. Algunos pueden optar por no perdonar, y eso es su derecho.

La contrición digital alivia la carga de la culpa, y para ello, es necesario haber tomado medidas para rectificar errores a fin de obtener paz mental y una conciencia digital limpia que contribuya a una mejor salud mental, y, reconstruir la confianza en las relaciones. Amigos, familiares y colegas aprecian los esfuerzos genuinos por cambiar y aunque los conflictos en línea no resueltos pueden llevar al distanciamiento, la contrición acorta las brechas.

El admitir nuestros errores, se fomenta una cultura de responsabilidad y al enmendar nuestro comportamiento, contribuimos a un entorno en línea más positivo, por ello, entre algunos pasos que podemos llevar a cabo en estos tiempos de reflexión, podemos valorar:

  • Audita tus Redes Sociales: Elimina publicaciones dañinas, actualiza la configuración de privacidad y cura tu presencia en línea.
  • Educa: Aprende sobre ética en línea, ciberacoso y desinformación.
  • Piensa Antes de Publicar: Considera el impacto de tus palabras antes de hacer clic en “enviar”.
  • Pide Perdón Cuando Sea Necesario: Sé genuino y específico en tus disculpas.
  • Practica la Empatía: Trata a los demás como querrías ser tratado tú.
  • Promueve la Positividad en Línea: Realiza comentarios Constructivos en lugar de criticar, siempre preguntate: “¿Cómo puedo contribuir positivamente?”.
  • Apoyo a Otros: Apoya a tus amigos y seguidores en línea. Un simple “me gusta” o comentario positivo puede marcar la diferencia.
  • Evita el Trolling: No participes en provocaciones o ataques en línea. La empatía digital implica tratar a los demás con respeto.

Como puede verse, los actos de contrición digital tienen como finalidad evitar afectaciones posteriores, para lo cual, se vuelve necesario que aquellos supuestos que fueron generados sean eliminados o contextualizados, a fin de que se minimice el efecto de un supuesto que, eventualmente fue un arranque, sobre lo cual, el ejercicio de los derechos ARCOP y una adecuada gestión de la privacidad puede resultar clave para evitar estos escenarios de afectación, en lo que, las plataformas también coadyuvan con las medidas pertinentes para gestionar la identidad de los usuarios en redes sociales. Hasta la próxima.