Criminólogos en las escuelas
Mi trabajo de investigación en Licenciatura se basaba en el problema más grande que encontraba en la sociedad en ese entonces, problema que sigue vigente y que es la inseguridad, pero para mi el simple hecho de establecer una política reintregatoria en cuanto a la delincuencia no soluciona el problema, siendo que podemos meter mucha gente a la cárcel, pero eso no acaba con el crimen, así que al hablar de delincuencia yo propugno por la educación. En este sentido, generar organismos dentro de la Secretaría de Educación que se encarguen de generar políticas públicas tendientes a la prevención de conductas delictivas, sería una forma acertada de combatir el fenómeno criminal en México.
Esto así, dado que de un análisis histórico y filosófico de la educación, esta tiene por finalidad la convivencia del ser humano en la sociedad, aunado al hecho de que desde que nacemos estamos sujetos a dos tipos de educación, la tradicional que nos dan en casa y la institucionalizada; generalmente solemos pensar que la educación tradicional es la única enfocada en formar a las personas en valores mientras que la institucionalizada tiene como finalidad traer conocimientos científicos que combatan la ignorancia, lo cual, es falso, dado que en las escuelas no estudiamos por estudiar, sino que su función es formarnos con un rol que aporte a la sociedad.
En ese entendido, bajo el panorama de violencia que aqueja a México, lo ideal sería poder introducir criminólogos a los institutos educativos que puedan instrumentar acciones tendientes a la prevención general de la delincuencia, desde cuestiones relacionadas con la prevención como es la modificación de planes de estudios, hasta tratar situaciones en específico. En este entendido, es necesario atender a la idea de que los docentes, aunque están sumamente capacitados para tratar con menores y para ayudarles a aprender, esto no significa que necesariamente estén capacitados para tratar situaciones de índole criminal dentro de las instituciones como tráfico de drogas, trafico de blancas, violencia de género, violaciones e incluso hasta homicidios que se llegan a suscitar.
En este entendido, tener un equipo de especialistas en las instituciones (tomando en consideración que los criminólogos se auxilian con otros profesionistas como psicólogos, abogados, doctores, psiquiatras, etc.), ayudaría a dar un acompañamiento a los docentes a efecto de que puedan tratar situaciones de peligro o riesgo tanto para los propios menores como para la sociedad. No obstante, dicha propuesta requiere un cambio muy grande en la visión actual de la educación en México y que como critica personal, hay muchos docentes que prefieren poner películas violentas que enaltecen la narcocultura (como el infierno) a jóvenes de secundaria, en lugar de dar clases tendientes a la convivencia social, la formación cívica y ética, el respeto a los derechos humanos (incluyendo el respeto hacia la mujer), y en si el respeto a los semejantes.

