De FILEM, de su rima natural, como ocurrencias; desde la Telesecundaria y Prepa 2, habla Oliverio Arreola

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Autor premiado por su excelente poesía, originario de San José Villa de Allende, pero avecindado en Toluca desde hace varios años, Oliverio Arreola Ceballos accede a la entrevista.

¿Dónde nace Oliverio?

Soy originario de Villa de Allende, en el Estado de México, muy cercano a Michoacán, ahí crecí, viví en prácticamente toda mi infancia y a partir de los 15 años me vengo a Toluca a hacer mi formación académica y desde entonces vivo aquí, no dejo de frecuentarlo, pero aquí vivo.

¿Qué estudió?

Literatura, luego estudié un poco de Derecho, pero prácticamente toda mi formación ha sido más en el ámbito literario.

¿Cómo fue tu niñez?

Tengo una experiencia agradable, ahora lo veo en perspectiva, viví en un pueblo, crecí entre maizales, montes, todo mi ambiente fue prácticamente natural.

Al mismo tiempo, como en proceso de construcción, porque el pueblo es muy cercano a la cabecera, pero al principio era de difícil acceso, sobre todo para medios de transporte, pero con el paso de los años, se fue construyendo como si fuera una forma distinta de vivir porque pasó de tener casas de madera, a tener de tabique, de otra naturaleza.

Hoy en día vamos y sigue siendo pueblo, pero muchas de esas construcciones son de tabique y desde luego hay carretera.

Extrañas algo de ahí.

Todo lo que es natural siempre se extraña, porque lo voy viendo y creo que mi vida, si viviera cerca del pueblo, sería mucho más feliz.

Digamos se come muy natural, se disfruta el campo, los olores son distintos, en la ciudad los olores ni siquiera se notan, allá sí, y es parte del crecimiento.

Podría decir que con los años se me han acentuado algunas cosas, por ejemplo el gusto por la comida, por los olores naturales, por la sensibilidad en el cuerpo, ahora es mucho más consciente y entonces valoro más la vida natural.

Son cosas que difícilmente se tienen en una ciudad. Aquí todo lo que comemos no es reciente y la diferencia con las cosas que crecen en planta, tienen un sabor totalmente distinto, son más dulces, frescas, naturales y eso me da una perspectiva distinta de lo que es la vida en una ciudad y en un pueblo.

¿Cómo descubres tu vocación literaria?

Es un misterio. Podría decir que la vocación nace a partir de la idea de querer escribir una novela en la secundaria, a partir de un concurso de cuento, sin embargo, ya escribía desde antes, versos malos, desde luego.

Ahora con esta perspectiva, no sé si malos o regulares, pero lo que escribí era una especie de rimas y lo hacía de manera natural como prácticamente lo sigo haciendo ahora. Como si fueran ocurrencias y eso lo hago para mí es distinto, porque los únicos libros que leía en la escuela primaria o secundaria, se me dio poco.

De hecho los primeros libros completos que vengo a leer es en la etapa de la preparatoria. Entonces mi preparación literaria es entre una epifanía y una especie de momento emotivo que me permite escribir.

¿En qué secundaria estudiaste?

En una formación de telesecundaria, lo recuerdo mucho, porque decían que era un sistema que no servía y que después nunca más podía estudiar, en mi pueblo la secundaria más cercana quedaba a cinco kilómetros, en términos de que no había transporte.

De hecho mis hermanos estudiaron secundaria y caminaban cinco kilómetros diarios de ida y vuelta para concluirla y justo como dos años antes abren una telesecundaria en mi pueblo entonces solo caminaba uno para ir a esta telesecundaria y ahora sigue funcionando.

Es ahí como comienza mi formación de educación secundaria.

La preparatoria la hice en la 2, en los famosos porros y las bienvenidas que ahora ya no están permitidas, pero que tienen su evocación juvenil, sé que hay cosas que de repente son terribles, para mí en ambos sentidos fue divertido. Como crecí en lo salvaje y en lo citadino.

Una bienvenida en  prepa o novatada era algo muy divertido, digamos que nos ensuciaban en lodo o nos echaran huevo no era nada comparado con arrastrarte en el lodo en el pueblo porque cuando te caes en el monte, sobre todo cuando llueve o no es nada comparado con irse a jugar al cerro o al campo o jugar futbol y terminar todo sucio y embarrado de lodo y pasto.

Con todo lo que eso conlleva, que tiene uno que limpiar la ropa y demás, entonces eso era prácticamente, como estar dentro del medio, a lo más que llegue fue a eso, a terminar todo sucio, pero era en un pueblo algo normal.

¿Por qué la poesía como forma de expresión?

Fue un asunto natural, nunca decidí escribir géneros, y lo comento, empecé a escribir versos, no sé si por influencia de lo que leía en la primaria o secundaria o porque me gustaba como tal.

El deseo, por ejemplo, de escribir cuento, que sigue siendo un cuento que no me sale, por decirlo así, sólo ha sido una breve instancia dentro de lo que quiero escribir y desde luego me ha dado por crear una especie de novela, he hecho dos intentos de ésta.

Estoy haciendo uno y me doy cuenta entre la diferencia de narrar y la de la lírica como tal, tiene un poder de condensación, de síntesis, que no tiene la narrativa, además es mucho ritmo, un ritmo muy contenido y la narrativa es mucho más hilarante.

Tiene que ver un poco con la experiencia de la escritura, llevo prácticamente desde los 20 años escribiendo de manera más continua, poesía; y la narrativa no la he desarrollado.

Alguna influencia de autores en especial.

El asunto de las influencias tiene que ver con las lecturas y la formación, digamos que podría decir que en algún momento José Gorostiza me ayudó, Antonio Machado. Mis inicios en la literatura fueron con Gustavo Adolfo Becker por ejemplo, pero la formación va cambiando.

Descubre uno a Konstantino KavafisTomás Eliot, la diferencia es totalmente distinta, algo que me gusta mucho es la generación del 27, la capacidad del verso corto, la sextilla, que sólo tienen esa generación.

O el endecasílabo de Luis de Góngora que es totalmente distinto a cualquier endecasílabo y que nos va dando la formación o descubrir el verso libre de Walt Whitman, de Pablo Neruda, todo va cambiando.

Es decir, las influencias son de acuerdo a lo que uno va descubriendo. Por ejemplo en algún momento Stephan Mallarme; empieza uno a ver por qué el verso quebrado es fundamental en la poesía de vanguardia, o por qué el versículo que es una forma poética que difícilmente se cultiva, pero más por desconocimiento que por una formación.

Rescatar este versículo bíblico con una versión totalmente modernizada, nos permite una poesía distinta, digamos que el problema de las influencias es más bien cómo uno adapta lo que da el conocimiento a lo que uno quiere hacer.

En algún momento leí un poema de que cuando uno lo va descubriendo, piensa que es un poema largo y al final uno ve toda la poética concretiza dentro de este poema, pero también ve la tradición literaria como una influencia que viene de Elliot, Whitman, Ezra Pound y que las grandes innovaciones son totalmente una postura hasta político-poética, por decir.

Creo que cada persona lo disfruta, desde luego es una emoción que prácticamente no tiene nada que ver con el dinero, tiene que ver con cierto disfrute porque el trabajo que uno hace o lo que uno escribe, tiene como una compensación  a que en principio no tiene que ver con el reconocimiento, ni con el asunto económico, más bien con una emoción personal de saber que algo vale la pena.

Recuerdo un hecho: cuando gané el Premio de Ciudad del Carmen, lo primero que sentí fue una emoción y las ganas enormes de llorar y uno descubre que también se puede llorar de felicidad.

Normalmente no está acostumbrado a llorar de dolor, desesperación o angustia, pero el llanto por felicidad es toda una emoción que –nunca había vivido–, pero  que vale la pena, porque es algo que no había conocido.

A tres años que ganaste el Premio Laura Méndez de Cuenca, ¿cómo observas La Isla de los pájaros?

Siempre veo mis libros con defectos, siempre veo que lo que escribo invariablemente pudo esperar, sin embargo ahí está, hay cosas que podría ajustar, pero debe ser hablando de la tradición, las influencias, justamente el conocimiento.

Octavio Paz y José Emilio Pacheco eran dos poetas que constantemente estaban reescribiendo lo que a habían publicado o a veces se les decía no estaban muy de acuerdo con lo que habían escrito.

Paz, por ejemplo, elimina mucho de sus poemas en sus obras completas; José Emilio Pacheco estuvo reescribiendo algunas cosas de sus poemas, porque hay cierta inconformidad con lo que uno termina de publicar, ya no de escribir.

¿Qué texto tuyo fue traducido al inglés?

Creo que el asunto de la traducción tiene que ver un poco con el asunto de la publicación por primera vez, es un asunto fortuito, se publica o más bien se traduce Cacerías al inglés, de manera fortuita y todavía se sigue encontrando en Amazon.

No sé cómo la percepción de cómo va el libro o cómo se percibe es un asunto que tiene que ver con quien lo compra o lo lee, no es mi percepción más bien es la de los otros.

Es decir, justo ahora que hablamos de los libros o de la entrevista, digamos esta entrevista que estamos llevando a cabo, tiene más bien que ver por quién me lee, no porque yo escribo.

Pasa lo mismo con la traducción de ese libro, la traducción no la puedo ver ahora, quizá la pueda ver dentro de 10 ó 20 años, si es que estoy vivo.

¿Has intentado participar en el premio de poesía de Aguascalientes?

Creo que todos los poetas, tienen ese sueño dorado, porque tienen que ver con la escritura, sin embargo, creo que el premio tiene sus asegunes.

El premio en sí, es de los más importantes, es un reconocimiento nacional, pero con el transcurso del tiempo, sobre todo en los últimos años los premios a nivel nacional han, en cierto sentido, desmerecido algunas asignaciones.

Desde el momento en que hace algunos años se descubre que algunos jurados se ponían de acuerdo para otorgarlos; los premios a nivel nacional como que han tenido problemas serios y lo que se ha buscado es que vuelvan a retomar esa seriedad que tenían.

Justamente Aguascalientes es uno de los más serios a nivel nacional a tal grado que en algún momento se declaró desierto, no sé si porque no se pusieron de acuerdo los jurados o no había quién valiera la pena premiar.

¿Toluca es una buena ciudad de lectores de poesía.

Creo que hay más lectores de poesía en Toluca; buenos lectores no lo sé, pero la diferencia entre los que leen o de hace cinco años incluso a los que leen ahora, tienen diferencia enorme y eso lo vemos sobre todo, porque ahora en Toluca hay lecturas de poesía, encuentros, hay una FILEM que está tratando de cimentarse como feria del libro y que a mi gusto todavía no lo logra.

No hay un impacto que permita o que permita llegar a más lugares o que este impacto tenga una mejor condición.

Comparativamente, no es válida la comparación, la Feria del Libro de Guadalajara empezó con una cuadra de libros y ahora es una cosa muy gigante, la FILEM empezó como una feria de libro universitaria, cuando la retoma el Estado y con todo el apoyo del Ayuntamiento, creo que tres instituciones no han logrado proyectar lo que es una FILEM que vaya más allá de lo que justamente hace.

Al principio fue en el Jardín de los Mártires de la Ciudad, ahora la están cambiando al Centro Cultural Toluca, pero no ha dado ese giro donde la gente desee pelearse por entrar, como que le hace falta una mayor producción.

Quizá porque le hagan falta autores locales.

No creo que tenga que ver con los autores locales, en Guadalajara los autores locales no son tan representativos.

Hay mucho poeta que se fue a vivir a Guadalajara creo que tiene que ver con la proyección que le dan, es un poco como el asunto de la Feria del Alfeñique y voy a poner el punto comparativo, he visto a los directores de la Feria de Cultura del Alfeñique y no tienen nada que ver que el director sea del ambiente cultural.

Por ejemplo la Feria de Alfeñique en Toluca cuando fue director Pedro Daniel García Muciño, quien es abogado, le gusta la cultura, pero él no escribe no pinta, no hace arquitectura, él tiene una formación de abogado, le gusta la cultura, tiene una asociación civil.

Creo que la proyectó de una manera tal que va a ser complicado que alguien que tenga la formación cultural pueda hacer mucho mejor ese trabajo, creo que tiene que ver con un asunto de administración y de proyecto y al mismo tiempo de una proyección de negocio.

La Filem en la medida que se pueda ver como una proyección de negocio y que sea rentable, sustentable, puede ser una mejor forma de hacer llegar la lectura hacia la gente.

La otra es que, creo que en Toluca, la cultura es centralizada, se desdeña mucho San Pablo Autopan, San Cristóbal, toda la zona que es aledaña a Toluca y tiene que ver con las formas de acercarse a la cultura.

Siempre he dicho que si le ponemos una Macroplaza como Galerías Toluca o Metepec a la zona norte, la cosa cambiaría, la perspectiva sería totalmente distinta.

En la medida en que acercamos las cosas, en esa medida también crecemos.

Difiero un poco con lo de la FIL de Guadalajara porque sí hay proyecto, la formación de nuevos escritores, y están de Guadalajara y de otros lados.

Tiene que ver con los escritores, creo más bien es un caso un poco erróneo.

Por ejemplo Antonio Ortuño no es Antonio Ortuño, hablando de la FIL de Guadalajara no es escritor por la FIL.

Pero sí le sirvió de escaparate.

Me he presentado tres veces en la FIL de Guadalajara,  no significa que yo me encumbre, como poeta, he visto a mucha gente que se presenta ahí, eso no significa que se encumbre.

Pero es un escaparate que hay que apoyar.

Sí pero es escaparate que hay que apoyar, porque tiene que ver con el movimiento que mucha gente hace.

Por ejemplo Mario González Suárez quien es un autor del Estado de México lo que hizo fue empezar a publicar en España, lo que está haciendo Ortuño es empezar a publicar en las principales editoriales.

En el Estado de México lo que hace falta es acercarnos a esas primeras editoriales que nos permitan la proyección, pero también lo que tiene que ver, el ejemplo es hoy en día, lo que se proyecta más es la narrativa, la poesía es difícil.

El reconocimiento por ejemplo de David Huerta que ahora será homenajeado, llega justamente porque se mueve entre las editoriales y porque escribe de manera constante.

El acierto de José Emilio Pacheco es que publicaba poesía de manera constante, la mayoría de los grandes poetas están escribiendo de manera constante.

En Toluca se escribe mucho y se autopublica de manera constante, pero eso no es una publicación como tal, sino que debemos empezar a buscar que alguien por fuera nos publique no en el Estado de México, sino en Querétaro, Jalisco otra parte.

Que lo que estamos publicando en el Estado se empiece a publicar en otras entidades o en otros lugares como para tener la perspectiva de que estamos escribiendo.

Si nos publicamos a nosotros, sólo nosotros nos estamos leyendo y tiene que ver un poco con el marketing y la publicidad y parte de esa publicidad es que nos publiquen en otra aparte, no sólo aquí.

¿Cuál sería la conclusión, cuál es el panorama del Estado de México?

Es algo complicado, no sabemos quién está escribiendo y quiénes están trabajando en una escritura, lo único que vemos es que en este año hay que esperar cómo van a funcionar los Juegos Florales en Toluca, cambiando de administración, sobre todo en la parte cultural y ver la propuesta literaria que está haciendo el Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal.

También ver que va a publicar la secretaría de Cultura, independientemente de lo que se está escribiendo de manera independiente.

Por ejemplo Juárez acaba de publicar un libro que me parece que es un gran libro, lo publica de manera independiente a través de una editorial, o por eso es famoso, uno no lo será, creo que es un buena gran puerta. Al menos tenemos un indicio de que se está escribiendo mejor, habría que ver qué escriben los demás o que se está haciendo, independientemente de si hay encuentros literarios o fomento a la lectura

Habría que ver cómo funciona este año la FILEM y digo este año, porque hay muchos cambios fundamentales.

Si vemos que hay un mejor flujo de lectores o compradores de libros y empezamos a ver nuevas voces poéticas o nuevas formas de escritura; se escribe mucho, pero se escriben versos, ya no se está pensando en escribir poesía. Creo que tendríamos que pensar más bien escribir proyectos en poesía que empezar a escribir versos.

Después de esta FILEM habría que empezar a pensar en una definitiva en el Centro de Convenciones por el cual se luchó durante muchos años y que está allí como elefante blanco.

Dos, que no nos pongan como pretexto que no hay presupuesto, porque se puede buscar fuentes de generación alterna, como los 59 promotores que tiene la Fil de Guadalajara.

De eso hablaba, si bien es cierto que esta FIELM tiene una participación, hasta donde entendía es una participación equitativa entre Universidad, el Gobierno Municipal y el Gobierno Estatal.

Esa es una base que no se debe perder, porque le permite existir, creo que debiera haber un comité independiente como sucede en la FIL de Guadalajara que se dedica a trabajar todo el año; en la proyección y construcción de la FILEM se debe hacer para que haya una proyección.

Si sólo se siguen manejando en la FILEM, publicaciones de la Universidad y la Dirección de Cultura del Gobierno del Estado y una participación de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento, creo que tienen mucha tarea en sus dependencias como para estarse ocupando de la FILEM.

Deben olvidarse de eso y hablar en pro de la literatura en general del Estado de México, presumen que somos el Estado más poderoso, pero en cultura no.

Somos el Estado más neófito en términos culturales. Jalisco tiene años luciendo a sus escritores, el Estado de México, en términos de reconocimiento, podríamos decir sólo los del siglo XIX tienen el reconocimiento internacional.

Estamos en pleno siglo XXI y no tenemos un narrador que sea reconocido a nivel nacional.

Cuando digo reconocido no necesita los premios, porque ésos son muy engañosos, más bien que se reconozca por lo escrito y se reconoce cuando este autor dice ya va a salir mi próximo libro y todo el mundo está a la expectativa de ese libro, ése, es el reconocimiento.

Recuerdo haber leído en algún momento Seda de Alessandro Barrico y empecé a leer lo que escribía para saber cuáles eran las innovaciones y entre un libro y otro, siempre tiene una y ésa es la parte agradable.

Creo que tenemos que ver como va cambiando la perspectiva de la imaginación y la creación literaria como tal.

Y tienes razón, porque Emmanuel Carballo recordaba a Marco Antonio Montes de Oca, quien ganaba todos los premios de poesía, y por ello le decía Marco Antonio Montes Becas, y afirmaba que el premio no te hace mejor.

Marco escribió muchísimo, pero comparativamente con José Gorostiza quien escribió un libro para niños, y Muertes sin fin, es un librito hasta el término se me hace grosero, es un poema largo, pero le han escrito estudios de manera infinita y, en el análisis de la obra de Marco Antonio Montes de Oca, nos quedamos ahí.