DE LA POESÍA

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¿Cuántos ejemplos hay de que el hombre nació para escribir todos los géneros?… el estudio de los escritores nos enseña que la mayoría domina uno o dos y no más. Lo que no es malo de por sí, pues lo importante es que quien nació poeta pueda desarrollar su potencial en ese sentido. Al pensar en dos de nuestros escritores más significativos, pienso en Octavio Paz, premio Nobel de Literatura, quien es poeta reconocido, ensayista de altos vuelos y llegó a realizar alguna obra teatral. El otro ejemplo, es Carlos Fuentes, narrador de los más reconocidos en nuestra novelística mexicana y latinoamericana. Vienen a mi mente Juan Rulfo que sólo fue narrador: grande con su obra Pedro Páramo y con sus cuentos El llano en llamas; si recuerdo ejemplos que nos vienen de fuera de las fronteras mexicanas, el primero es Gabriel García Márquez, ganador del premio Nobel de literatura por su obra narrativa. Sus textos en la prensa que son un dechado de belleza por ser reportajes vividos de cerca, muy cerca, por quien es un ejemplo del escritor que nació para serlo.

Son muchos los ejemplos de la significación de cada género, recuerdo ahora al poeta chileno Pablo Neruda, su obra es una cadena montañosa de altas cimas y larga extensión como si fuera una sierra Maestra. Si se quiere recordar la prosa, el caso del francés Marcel Proust quien con su larguísimo texto de miles de páginas titulado En busca del tiempo perdido, dio lecciones para siempre de cómo se hace la memoria de una vida. Muchos los ejemplos que para bien nos da la Literatura, y ello es prueba de que la capacidad creadora del ser humano es gigantesca. Por eso al revisar la obra de Vicente Riva Palacio sorprende por la diversidad de géneros en los que intervino como creador y promotor. Su narrativa está más que demostrada, tanto en novela como en cuento. Atendió leyendas y tradiciones populares, además escribió ensayo y teatro. Una carrera de escritor ejemplar y basta, pues además existe su obra periodística como editor y como escritor de columnas que terminan por hacer una tarea de la crítica política y social; especial atención puso en la ética y el buen comportamiento humano.

Al revisar su obra poética, viene a ser menor en tamaño, y se comprende, pues la narrativa da para cientos o miles de páginas: pensemos la cantidad de tomos escritos por Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez, o por Julio Cortázar que con su novela Rayuela revolucionó la manera de escribir narrativa. En el caso de la poesía al poeta le cuesta escribir cada poema, pues bien dice, Octavio Paz, una cosa es escribir un artículo para periódico o revista, que es de alguna manera fácil, no así al escribir cuento, novela y poesía. No quita el valor a las cosas, sólo señala que la prontitud con la que a veces los artículos o columnas se escriben permite entregar pronto el texto, no así con los otros géneros que deben de ser juiciosamente escritos, con la calma y paciencia que surge de saber que se está tratando de decir algo sobre lo que no se debe dudar o negar en su valor artístico. Meditaciones que vienen al vuelo, y que me permiten valorar más la riqueza literaria que tuvo Vicente Riva Palacio y Guerrero en su productiva existencia. En el libro que estudio, titulado Vicente Riva Palacio / Antología, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en el año de 1993, aunque antes, la había publicado en 1976. Escrito en la prisión de Santiago Tlatelolco en julio de 1884, escribe un soneto que se titula Al viento, dice: Cuando era niño, con pavor te oía / En las puertas gemir de mi aposento; / Doloroso, tristísimo lamento / de misteriosos seres te creía. / Cuando era joven, tu rumor decía / Frases que adivinó mi pensamiento; / Y cruzando después el campamento, / “Patria”, tu ronca voz me repetía. / Hoy te siendo azotando, en las oscuras / Noches, de mi prisión las fuertes rejas, / Pero me han dicho ya mis desventuras / Que eres viento, no más, cuando te quejas, / Eres viento si ruges o murmuras, / Viento si llegas, viento si te alejas. Bellos versos escritos bajo la reflexión al sentirse prisionero, al saber que es su situación lo contrario a ese viento que es rumor o rugido, suave movimiento o llorador personaje, pero siempre teniendo una cualidad intrínseca: la libertad por personalidad principal. Pues a diferencia del preso político que es él, el viento puede ir a mazmorras y palacios de los más elegantes y enhiestos y nadie es capaz de detenerlo en sus paseos por los laberintos de la vida.

Varios son los poemas por lo cual recordamos a Vicente Riva Palacio, uno famoso es el que hace al personaje de El Chinaco –romance nacional–, y es importante esta  versificación, pues nos define, con esa capacidad para tomar los detalles de sus personajes, por lo cual nos da un retrato de dicho vestuario y comportamiento del hombre que se define así en el siglo XIX. Leo: Sobre los robustos lomos / De un poderoso alazán, / Que apenas deja la huella / de su ligero trotar, / Apuntando la mañana / y camino a Tehuacán, / Va Márgaro Peñadura, / El chinaco más cabal. / Ancho bordado sombrero / Cubre su morena faz, / Y matiza su sarape / La bandera nacional. / En el cinto la pistola, El mosquete en el carcaj, Bajo la pierna la espada, y en la bota su puñal. / Busca inquieto entre la bruma / Y descubre “a poco más” Pequeña casa escondida / En las sombras de un palmar, / Y dejando su camino / Y aguijoneando su animal, / En un instante el jinete / Cerca de la casa está. Poema de cinco párrafos para decir lo que el Chinaco hace para ir sólo a ver a la amada, aunque sea por cinco minutos. Poemas al paisaje mexicano ya entonces a pesar de los pesares muy nuestro, porque nos tocaba verlo extenderse en esas imágenes que después nos ha de pintar de manera magistral el paisajista de Temascalcingo José María Velasco. De paisajes y de fiestas, de eso se hace entre otras muchas Riva Palacio, en su poema Las fiestas de Chepetlán –recuerdos de la guerra de Independencia– dice: Alegre viste sus galas / El pueblo de Chepetlán, / que está  celebrando el día / de la fiesta titular. / ¡Cuál repican las campanas / De la iglesia parroquial! / ¡Cómo suena el teponaxtle / Con monótono compás! Y cámaras y cohetes / Estallan aquí y allá, / Y se escucha en todas partes / Una algazara infernal. / Por dondequiera enramadas, En las que vendiendo están / Aguas frescas y sandías, Y al son de un arpa tenaz / Nativos y forasteros / Bailan con dulce igualdad; / Se oye la voz estentórea / Del que tiene el carcamán / Y de otro, que lotería / llama a todos a jugar. / Entre los arcos de flores / pasa la brida fugaz, / Templando apenas el fuego / De ardiente sol tropical.

El México del que apenas nos queda memoria y en las fiestas de pueblo se ven tales andanzas, aunque la pandemia del Covid-19 mucho ha hecho en estos años del siglo XXI para acabar con tales algarabías como lo hemos podido constatar. Se recuerda siempre su poema dedicado a Carlota, la esposa de Maximiliano, sus versos en su tiempo se volvieron una especie de himno, lleva por título Adiós mamá Carlota en versión de Juan A. Mateos, dice: La niebla de los mares / Radiante sol aclara. / Ya cruje la “Novara” / Al impulso de vapor. / El agua embravecida / La embarcación azota, / ¡Adiós, mamá Carlota, / Adiós, mi tierno amor! / El ancla se desprende / Y la argentada espuma / Revienta entre la bruma / Con lánguido rumor. / En lo alto de la nave / El estandarte flota, / ¡Adiós, mamá Carlota, / Adiós, mi tierno amor! / ¿Qué llevas a tus lares? / Recuerdos de esta tierra / Donde extendió la guerra / Su aliento destructor. / Las olas son la sangre / Que por dondequier brota, / ¡Adiós, mamá Carlota, / Adiós, mi tierno amor! Más pronto de los libres / Escucharás el canto, / bajo tu regio manto / Temblando de pavor. / Te seguirán sus ecos / A la región ignota, / ¡Adiós, mamá Carlota, Adiós, mi tierno amor! / Verás de tu destierro / En la azulada esfera / Flotar nuestra bandera / Con gloria y esplendor. / Y brotará laureles / la tumba del patriota, / ¡Adiós, mamá Carlota, / Adiós, mi tierno amor! Es uno de los poemas más emblemáticos del siglo XIX mexicano, es prueba de ingenio y cariño por esa mujer que vino creyendo que México era país sin gobierno y no fue así para su desgracia y la de Maximiliano.