DE LA SOLEDAD A LA DESOLACIÓN

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La soledad es el abismo al que siempre volvemos. Honoré de Balzac.

 

 

 

“El laberinto de la soledad» es una de las obras más importantes Octavio Paz, que explora la compleja psicología y la identidad del pueblo mexicano a través de una profunda reflexión en torno a la soledad. El también Premio Nobel de Literatura, argumenta que la soledad es un tema central en la experiencia mexicana, que influye en la forma en que los individuos se relacionan entre sí y con el mundo que los rodea.

Uno de los conceptos ancla que desarrolla en su obra es la dualidad que caracteriza a la sociedad mexicana. Por un lado, existe un fuerte sentido de comunidad y solidaridad entre los mexicanos, que se refleja en festividades, tradiciones y expresiones culturales compartidas. Sin embargo, esta aparente unión contrasta con el sentimiento de soledad y aislamiento que también permea la experiencia mexicana. Paz explora cómo esta dualidad se manifiesta de diversas formas en la vida cotidiana de los mexicanos, desde la relación con la familia hasta la percepción de la historia y la identidad nacional.

Y vaya que somos complejos los mexicanos, nos sentimos como pez en el agua en los mares del conflicto, pero no somos diestros marineros para dirimir nuestras diferencias. Disfrutamos nuestra soledad, aunque nos suela atrapar la melancolía escuchando a nuestro José Alfredo Jiménez; es cuando buscamos el cobijo de los nuestros para sentirnos acompañados, escuchados, reconocidos y apapachados.

Somos especiales, no en cualquier gancho nos atoramos, pero también somos presa fácil de nuestra tolerancia, mientras no nos hagan sentir utilizados o nos engentemos; en ese momento, ponemos tierra de por medio diluyéndose el esfuerza colectivo. Solemos ser buenos conversadores, pero nos empantanamos en los diálogos constructivos tan necesarios hoy en día para fortalecer el músculo de la sociedad civil.

Seamos conscientes y pongamos nuestro granito de arena para abonar a la destreza social tan necesaria en este nuestro México cada día más pasmado y acorralado. En 40 años hemos pasado de un estado de soledad y solidaridad, a otro de soledad y desolación.

Pero como bien dice Charles Simic: “El humor le dice la verdad al poder”. A los regímenes autoritarios, les indigesta el humor social, ya que es una especie de brújula social, de termómetro, que nos diagnostica el estado de salud de una sociedad. Sigo citando al poeta nacido en Belgrado: “Un sistema político puede estar podrido hasta los cimientos, pero la gente que lo padece no se dejará engañar si puede seguir riéndose de sí misma. Me gustaría que esa clase de humor fuera más frecuente en Estados Unidos. Están las tiras y los monólogos cómicos, desde luego, pero la mayoría de los estadounidenses no se burlan de sus líderes, ya que nos creemos el mejor país del mundo, el más maravilloso, así que no tiene sentido ridiculizarlo. Lo cierto es que en la actualidad somos una sociedad violenta, polarizada, encolerizada y acogotada por el miedo, que hierve de odio. Somos un peligro para nosotros mismos y para el resto del mundo. No hay nada gracioso en ello”.

Retomo el eje de este artículo; además de los calificativos de ambos poetas: Octavio Paz y Charles Simic; somos una sociedad caracterizada porque gran parte se siente sola y gravemente desolada, en buena parte, por culpa de los partidos políticos convertidos en franquicias y cuevas de Ali Babá.

Los dirigentes de los partidos políticos mexicanos, con una insaciable hambre predatoria los ven como una piel de zapa. La Piel de Zapa, novela de Honoré de Balzac y obra maestra de la literatura, que nos sumerge en un mundo de pasión, ambición y consecuencias inexorables. A lo largo de sus páginas, Balzac nos presenta a Raphaël, un joven atormentado por la ambición y la búsqueda del placer que, al encontrar una piel de zapa mágica que cumple todos sus deseos, se embarca en un vertiginoso descenso hacia la autodestrucción.

Una de las lecciones más importantes que podemos extraer de esta novela es la idea de que todo deseo satisfecho tiene un costo. Raphaël, al ver realizados todos sus deseos materiales a través de la piel de zapa, descubre que cada cumplimiento viene acompañado de una reducción en su propia vida. Este mensaje nos invita a reflexionar sobre nuestras propias elecciones y deseos, recordándonos que todo en la vida tiene un costo, ya sea tangible o intangible.

Sostengo que el PRI y el PAN, se han convertido en una Piel de Zapa por sus dirigentes psicópatas narcisistas, ocasionando una metástasis que debiera ser motivo de reflexión por quienes se sienten agraviados, cada día más solos y desolados.

En el ámbito de la política, la soledad tiene consecuencias significativas. Los sistemas políticos, al igual que las relaciones interpersonales, están sustentados en la interacción y la colaboración entre individuos. Cuando la soledad se extiende en una sociedad, puede dar lugar a la falta de solidaridad, al individualismo desmedido y a la desconfianza en las instituciones y en los demás. Esta desarticulación social dificulta la construcción de consensos, la resolución de conflictos y la promoción del bien común, razón de ser de los partidos políticos.

Sin embargo, si analizamos la soledad desde el prisma del optimismo, encontramos lo positivo de la coyuntura siempre y cuando, se aprovechen estos momentos de introspección y retiro, para reflexionar sobre valores, intereses y objetivos, para explorar nuevos derroteros relativos a su identidad política y fortalecer su compromiso con determinadas causas. La soledad es un espacio propicio para la reflexión crítica, la autoevaluación y la formulación de propuestas de cambio.

Ya es tiempo que los priistas de viejo cuño, y no me refiero solamente a la edad, más bien a sus convicciones, se decidan a darle sepultura a su partido adoptando la filosofía egipcia de EL LIBRO DE LOS MUERTOS, que dicta que siempre mueres dos veces, la primera cuando el alma abandona el cuerpo, y la segunda cuando muere la última persona que te recuerda.

No merece que se sigan ocupando del sepulturero del PRI, que cual cazador furtivo, ya despellejó a su partido, llevándose la zalea para decorar su oficina como trofeo de caza pisoteándola él y los suyos. Las ideas y las buenas experiencias del otrora invencible partido deberían de ser retomadas y actualizadas de manera responsable, para así cumplir los rituales egipcios y recuperar la esencia de un partido político que es la de acceder al poder mediante los votos.