¿DISMINUYE EL AMOR A LA PATRIA? SE VENDEN MENOS BANDERAS
El Estado de México cuenta con 337 mil vendedores ambulantes, de acuerdo con cifras del sitio Data México, cuestión que lo ubica como la entidad con mayor número de trabajadores transeúntes del país, sin embargo, las condiciones bajo las que se desempeñan día a día son insuficientes para cubrir sus necesidades.
Aunado a lo anterior, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), indica que un vendedor ambulante de la entidad mexiquense, llega a ganar un salario de hasta 2 mil 700 pesos semanales. No obstante, poco se sabe del esfuerzo que se debe de hacer para ser un vendedor transeúnte.
Jacinta es proveniente del municipio de Temoaya, ella y su hijo se desplazan a Toluca solamente en las vísperas del día de la independencia, con la intención de obtener un ingreso durante la primera quincena del mes, dicha ganancia les ayuda a solventar gastos cada año, no obstante, desde inicios de pandemia y sobre todo en los presentes días, ha debido de implorar por una oportunidad de ganancias.
“Nosotros vivimos del campo, pero nos venimos a Toluca solamente en estos días porque la verdad sí era muy buena ganancia antes de la pandemia, todavía el año pasado nos fue más o menos bien, pero ya llevamos cuatro días aquí y la verdad no nos ha ido nada bien por la lluvia. Son cosas que no podemos detener ni cambiar, pero apenas sacamos para comer y pagar la renta», dijo mientras sonaba una corneta con colores tricolores.

A Jacinta y a su hijo, los contratan año con año para quedarse en una casa en renta especialmente para ellos, dicha renta es de 250 pesos al día, sus ganancias han sido hasta el momento de 300 a 400 pesos, no obstante, eso les impide tener un ingreso que les permita solventar gastos en su hogar en Temoaya.
“Nosotros venimos de una comunidad con mucha falta de atención, los niños casi no pueden ir a la escuela, nos hace falta agua, no tenemos electricidad y este trabajo siempre lo hemos tenido como algo bueno, como un dinerito extra, pero con todo esto que pasa ya, cada vez va siendo más difícil. No sé si nos sigamos animando a venir los próximos años, porque también el año pasado no nos fue muy bien», declaró.
Como ella, existen decenas de vendedores de banderas, cornetas, papel picado y rehiletes alusivos a las fiestas patrias, dejando claro el riesgo que corren también de extinguir una imagen tradicional de la ciudad.
«A lo mejor tenemos que encontrar otra actividad o a lo mejor otro producto para venderlo en estas fechas y que no sea tan pesado lo de no ganar como hace unos años», recalcó.
A pesar de la incertidumbre fraguada durante semanas de lluvia irrefrenable, las personas dedicadas a la venta de productos en vía pública, salen a las calles, incorporando cada uno distintas técnicas de protección no solo a ellos, sino a sus productos. Además, determinan que forman parte esencial de la vida urbana, por lo que se deberían de fomentar espacios para su trabajo cotidiano.

