Donde la historia ya no puede, el novelista sí, dice Francisco Martín Moreno sobre sus obras
De Martín Luis Guzmán, de Edmundo O’Gorman, de Luis González y González y de Victoriano Salado Álvarez, entre otros, quienes han nutrido su acervo cultural, de sus camisetas amarillas o verde perico, de que en México gana más un albañil que un historiador, así como de su pasado como director de Recursos de Revocación, en la Secretaría de Hacienda, charlamos con Francisco Martín Moreno, un gran autor y vendedor de libros.
¿Por qué le apasiona escribir novelas acerca de temas relaciones con la historia del país.
Porque lo dijo muy bien George Santayana, en realidad Jorge Agustín Nicolás de Santayana y Borrás, de nombre kilométrico, quien no conoce su historia está condenado a repetirla. La historia de México ha sido una historia muy dolorida, una historia sangrienta, llena de traiciones, nos ha costado muchísimo trabajo construir lo que tenemos, sangre, sudor y muchas lágrimas, muchas mutilaciones, muchos lutos y muchos duelos.
No quiero que se repita la historia y, en la medida que la desconocemos, se repite, no podemos darnos lujos cuando somos 112 millones de mexicanos y de estos 112 millones de mexicanos la mitad está sepultada en la miseria, no podemos darnos el lujo, de ninguna manera, de ignorar nuestra historia, de volverla a repetir porque ya resulta temeraria.
¿A qué se debe que mezcle episodios de la historia con la historias de ciencia ficción?
Hay momentos en donde la historia se estrella, no puede pasar; por ejemplo, cuando Porfirio Díaz quien tiene 52 años de edad, se casa con Carmelita Romero Rubio quien tenía 16, el historiador se estrella en la puerta de la habitación official, por ello no puede pasar.
El novelista si puede pasar a través de las paredes, sentarse en una silla mecedora y ver lo que pasó allá adentro, donde la historia ya no puede el novelista sí, en la inteligencia de que si le pierdo respeto a la historia de México y escribo que Moctezuma Xocoyotzin nació en Brooklyn, entonces el lector me va a perder el respeto a mí.
No puedo permitir que el lector me pierda el respeto, por eso lo que tengo que hacer es apegarme a la historia y para eso, en los Arrebatos carnales tienes 20 páginas de bibliografía para que el lector pueda ver que lo estoy diciendo, tiene un respaldo, es serio y está fundado y argumentado.
Por eso tengo que ser cuidadoso con lo que sostengo, pero sí donde la historia ya no puede entra el novelista, es la maravilla de ésta, de la novella, quiero decir.
Si necesito libros de los Arrebatos carnales, si hubiera hecho ensayos sí, pero quizá los pasajes de la historia, a la mejor hubiéramos publicado dos mil, tres mil ejemplares que hubieran leído los académicos, los expertos, los amantes de la historia, pero gracias al cielo es novela.
La primera edición fue de 100 mil ejemplares, imagínate el rango, las posibilidades que tenemos de difusión de la historia, a través de una novela o de un ensayo.
¿Qué tanto de ficción podemos encontrar en su novela Las grandes traiciones de México?
Es poca la ficción, las traiciones ahí están, el asesinato de Francisco I. Madero fue una realidad, el asesinado de Pancho Villa fue una realidad, el asesinato de Emiliamo Zapata, fue una realidad, la historia de Juan Peláez es otra realidad, las traiciones de Agustín de Iturbide son una realidad.
La parte de ficción no altera el dato duro, tengo un dato duro y ése lo pongo sobre la mesa, es un hecho duro y alrededor del hecho duro, novelo; tengo mis fantasías, entonces la ficción era el hecho duro, no puedo atraer el hecho duro a través de la ficción, porque entonces me voy a estar equivocando, tengo que respetarlo.
¿Quiénes han sido los autores que han nutrido tu imaginación?
A mí me gustaba mucho Martín Luis Guzmán, Victoriano Salado Álvarez, el maestro Luis González y González, me gusta el Edmundo O’Gorman, son muchos los que me gustan, son muchos los autores que me han conmovido, sería injusto hacer una enumeración con el peligro de dejar fuera a alguno de ellos.
¿En estos momentos falta escribir una buena novela histórica o ya está escrita?
No. Falta por escribir la novela histórica de México, estamos en pañales, estamos comenzando a realizarlo, me gustaría que saliera una buena cantidad de historiadores, novelistas mexicanos, que escribieran la historia de México, eso me gustaría.
Para allá tenemos que ir, hay que novelar por ejemplo la historia clerical, la historia política de La Santa Inquisición, hay que novelarla, hay que novelar la conquista de México desde el punto de vista de los vencidos, como lo hago con Isabel Moctezuma, hay que novelar la invasión euroafricana como le dicen, no le dice la conquista de México Isabel Moctezuma, la hija del emperador, ella dice la invasión militar euroafricana, porque eran los europeos africanos, porque España había sido invadida durante ocho siglos por los árabes.
Ella cuenta muy bien y con toda razón, cuál noche triste, si fue la noche en que nosotros los mexicas bajamos de los caballos a los españoles y les rompimos la cabeza a macanazos, cómo va a pasar a la historia como la Noche triste si es la noche de la alegría, del triunfo, del éxtasis y cómo me van a decir que ganaron los euroafricanos con la superioridad militar cuando eran 300 españoles contra 250 mil caballeros águilas, soldados guerreros sacados del Calmecac.
Por qué no ganan la guerra, porque vino un español infectado de viruela y la que gana es la viruela, porque se muere el 80 por ciento de la población indígena del Valle de México, pero no nos ganan por superioridad militar, ganan por eso, por la viruela, por una peste.
Hay que escribir la historia, a su padre, a Moctezuma no lo matan a pedradas como te dijeron a ti en la escuela, como me dijeron a mí, a él lo empalan, lo sientan en un palo afilado y le sale el palo por el cuello, se muere desangrado, eso es lo que hace Hernán Cortés con Moctezuma.
Por qué nos engañan en la escuela, así hay que decir las cosas, para que sepamos quiénes son nuestros enemigos, es hora de quitarles a los enemigos nuestros las caretas para conocer quiénes son, pero si seguimos invitando a nuestros enemigos a la mesa, nos la van a seguir haciendo.
¿Se ha empezado a desmitificar la historia?
Creo que sí, lentamente. Ha salido una gran corriente de novelistas mexicanos valiosos, para allá vamos, nos ha costado mucho trabajo desmitificar la historia, pero la vamos haciendo poco a poco, es un proceso lento.
Sobre todo toma en cuenta, se gradúan 800 historiadores al año de las universidades mexicanas y de qué van a vivir, quién los contrata, van a dar a las páginas de periódicos de sociales o van a dar clases en alguna escuela primaria.
Tienen que escribir un libro y éste que te permite vivir con dignidad y si no lo hacemos quién va a escribir la historia, la va a escribir Hugh Thomas, la van a escribir los extranjeros y no se vale que los extranjeros escriban nuestra historia, nosotros carecemos de recursos.
Si un historiador sale a publicar un libro, investigar cinco años, va a vender cinco mil ejemplares, le van a dar 60 mil pesos después de cinco años, gana más un albañil en México que un historiador, eso no se vale.
Quizá esta desmitificación la inició José Fuentes Mares con Miramón el hombre.
Sí, diría que sí. Fuentes Mares fue un hombre valioso sí, pero antes Martín Luis Guzmán también. Ha habido muchos hombres que han tratado y logrado desmitificar la historia.
¿Para Francisco Martín Moreno qué tipo de historia le atrae más, la de épocas antiguas o la contemporánea?
Ahora que escribí sobre la historia de la conquista de México fue conmovedor, por hacer la gran cantidad de mentiras que nos dijeron en la escuela, nuestros maestros nos engañaron y nuestros maestros nos engañaron también a nosotros , se han venido atrasando, alargando las mentiras.
La historia la escriben los vencedores, nada más los vencedores que eran los españoles, los largamos del país en 1828, entonces ya no da tiempo de escribir los vencedores, ahora es tiempo de que escribamos los mestizos, pero no seguimos enseñando la historia de México desde el punto de vista de los españoles.
A mí me gusta que te diga cualquier tipo de historia de México, de cualquier época es apasionante.
¿A quién le convenía ese engaño?
A las clases gobernantes. Tenían que ensalzar las virtudes de los españoles escondiendo sus defectos para continuar no sólo con la conquista militar y espiritual de México, sino también, con la conquista política, siempre enaltecer a quienes nos conquistaron y se impusieron por la fuerza de las armas.
Es increíble la cantidad de correos que recibo de gente que dice cómo se atreve a criticar a Hernán Cortés, cómo no voy a criticar a Hernán Cortés si fue un salvaje, tuvo talento, pero fue un salvaje.
Hace poco me mandaron un correo, si usted critica a Hernán Cortés ya me puedo imaginar el color de su piel, te podrás imaginar el sentimiento que despierta un correo de ésos.
Me gusta cualquier tipo de historia y hay que novelarla, que salgan 100 novelistas mexicanos para atrapar su versión de la historia de México.
Veo un Francisco Martín Moreno triunfador, vendedor de Libros ¿costó trabajo llegar a esto?
Sí, la verdad sí. Es un trabajo intenso, que requiere 14 horas diarias de dedicación.
Un día un compañero le dijo a un autor destacado, qué afortunado ha sido usted en la vida maestro y dijo: fíjese que sí he sido muy afortunado, pero la suerte siempre me sorprendió sentado en mi escritorio, a las tres de la mañana, trabajando y nunca me sorprendió en un bar rodeado de mujeres y borracho.
Qué bonito ser escritor, porque es un hobbie maravilloso, la palabra hobbie me saca ronchas, es un trabajo de 14, 15 horas diarias, debes estar o investigando o redactando, pero no es un hobbie, es un trabajo de toda tu vida sin descanso, un trabajo intense, pero muy gratificante.
¿Cómo redacta con pluma, a máquina, o computadora?
Redacto con computadora, ya sin computadora no podría hacer nada, la computadora te permite terminar tu trabajo, acomodar los párrafos, las hojas o los pasajes, no quieres un pasaje por acá, lo pasas, lo marcas, tienes todo tu trabajo en limpio todos los días, cosa que no podías hacer antes, corregías a mano.
Si no hubiera sido por eso, no hubiera podido publicar los Arrebatos carnales.
Afortunadamente lo pude terminar gracias a la electrónica, no puedo prescindir de ella, cómo vas a prescindir si te puedes meter a bibliotecas que tienen 560 mil libros y desde tu casa puedes estarlo consultando. Entonces la electrónica para mí ha sido definitiva para tener estos trabajos.
Tiene razón García Márquez, dice que ser escritor es un 80 por ciento nalgas y 20 por ciento de talento.
Te diría que García Márquez se quedó chico, son 99 por ciento nalgas y 1 por ciento inspiración, si estás trabajando nunca encuentras nada, pero sólo encuentras cuando estás buscando, las cosas te llegan por generación espontánea, ahorita porque me ves con camisa, muy elegante, pero siempre ando con camiseta, zapatos vaqueros, en los archivos, en las hemerotecas, bibliotecas, así vivo y eso me hace profundamente feliz.
De qué color son sus camisetas
Amarillos perico, como la blusa amarillos perico porque deja la ropa solemne para los viejitos, son shorts amarillos, camisas rosas, pantalones verdes, lo que no puede uno es aceptar es el envejecimiento si lo aceptas allá tú, yo no, disfruto mucho los colores de la ropa.
Pero no por irle al América.
No, qué barbaridad, soy Puma a morir, estudié en la Universidad Nacional, entonces le debo todo a la universidad y sería una traición apostarle al América, imposible, soy Puma hasta la muerte.
¿Cómo nació tu vocación de escritor?
Siempre la tuve, siempre quise ser escritor, pero siempre me traicioné, porque quería ser escritor, pero como me distraía mucho en la escuela fracasé, salí de la escuela cuando tuve cinco años de edad, repetí todos los años, pero no por flojo sino porque me distraía muy fácil si el maestro estaba con la mano acá, pensaba que traía una espada, entonces lo retaba a que con la mano que tenía libre, entonces me pasaban a desarrollar la ecuación y yo no sabía dónde estaba el pizarrón, porque todo el día me la paso viendo fantasías.
Ahorita así como tienes el micrófono parece que me estás amenazando, a mí se me va la idea y tengo que contestarte, defenderme, entonces vives las fantasías por eso es que, pero como fui a la escuela, historia me hubiera gustado estudiar, pero finalmente leyes me sirvió muchísimo.
Ejercí durante 10 años en la Secretaría de Hacienda, como experto de impuestos, la sangre se me convirtió en veneno, dejé absolutamente todo y me dediqué a la literatura, para mí, sólo existe una vida, no existen más oportunidades de ahora, o es ahora o nunca, y ahora.
Era director de Recursos de Revocación, era un tribunalito dentro de la Secretaría cuando alguien no estaba de acuerdo con una resolución de la secretaría, pudiera ir al recurso, recurrir al Recurso de revocación y era el tribunal dentro de la Secretaría de Hacienda.
Era muy aburrido, dije esto no es para mí, como que le quería dar rienda suelta a mi imaginación.

