Dos de uno

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En estos últimos días se han dado a conocer dos temas que han tenido una singular importancia entre los medios, tanto virtuales como tradicionales, de nuestro país.

 

El que gana por importancia, sobre todo para una sociedad que ha visto hasta la saciedad el flagelo que significa el narcotráfico, es la legalización de la mariguana para uso medicinal y lúdico, aunque con sus respectivas restricciones que no evitan la penalización y persecución de los consumidores y productores de la  cannabis.

 

Obvio es que, aunque haya ya una libertad de consumo, siempre dentro de un reglamento y situaciones especiales, la decisión del senado de mandar a última instancia el decreto de despenalización de uso y consumo de la mariguana es en sí un hito importante dentro de la sociedad mexicana.

 

No es conveniente dejar de lado el hecho de que esta despenalización no evita la persecución de los consumidores, lo que implica, nuevamente, el cohecho y la criminalización de éstos, aunque se consiga un permiso que permita el consumo de la planta.

 

Los conservadores, como siempre, declaran que la despenalización sólo implicará mayor consumo interno y no habrá una disminución en el tráfico como es lo que supuestamente deberá suceder.

 

Ahora bien, podría pensar en los efectos que esta ley o decreto va a causar a largo plazo, no a corto, dentro de lo que sería un sector de la economía nacional.

 

Los ejemplos en el extranjero son pocos y la mayor parte, están demonizados a nuestro interior social. Holanda, siendo el país quien permitió el consumo libre y legal de ciertas drogas, no sólo la mariguana, permite observar un fenómeno de turismo consumista cannabico, aunque las reglas por las que se rige este consumo han tenido un efecto positivo ante la sociedad misma, que ha ido observando, con el paso de los años, una disminución considerable de su uso, sobre todo entre los jóvenes e incluso entre las generaciones primeras que se beneficiaron con esta permisividad.

 

¿Ha bajado el tráfico de drogas hacia su interior? No completamente, porque siguen existiendo drogas que aún no han sido despenalizadas y cuyo tráfico sigue dejando una cantidad económica considerable. Pero con relación a las legales, su tráfico es casi nulo y posiblemente sea más relacionado al mejoramiento de las cepas sembradas, que al volumen de kilos traficados como sucede en nuestra frontera norte.

 

Esto, por supuesto, no es un indicativo de lo que podría suceder con la despenalización de la mariguana. Lo sabremos en los próximos años si realmente el tráfico va a disminuir o aumentara en otros rubros.

 

Lo que sí es altamente alentador es el hecho de que ahora existe un límite de posesión legal, una normatividad para su consumo lúdico y por supuesto, una facilidad mayor para aquellos quienes tienen como única opción un producto derivado de esta planta para sus males corporales.

 

La otra noticia es la muerte de Diego Armando Maradona. Un suceso que ha impresionado por la cantidad de personas que asistieron a su funeral en Buenos Aires, aunque no ha pasado de un grupo de anécdotas que se repiten de manera constante por las redes sociales, desde la mano de Dios o el gol increíble que anotara en la final de la Copa del Mundo de 1986. Ni modo, se fue el Diego, así debe ser.