Dos poemas…
Arena
Apago la luz;
acurrucado en tu pelo
encontré el silencio;
te hago cosquillas
con esta escasa barba,
muerdo tu cintura,
busco tus pezones.
El cordón
de tu risa
me conduce a los labios;
(bálsamo de mi sediento cuerpo),
mi lengua insaciable
recorre los contornos del pez,
se sumerge en las sábanas,
me agita en sus olas,
me arrastro a tu ombligo,
me elevo a los corales de tus senos.
Dejo huellas
en la arena de tu espalda.
Hambre
El olor de la piel
se desbarata
arañando nostalgia,
escala sobre hilos
de sangre vacía,
navega en veneno de desprecio;
frontera
donde se destejen mis muslos
donde se abandona el sueño
y se despierta
con esa hambre que tiembla
y grita entre rasguños del viento,
recinto de dolor
que no encontró frontera
en las orillas de tu sexo
donde mis manos
aprendieron a orar.
Duerme el deseo
en el pálido humo
de esta tierra que me cobija.

