Dos poemas, un sentir

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Demora, el beso que no fue

Un beso que nacía en un sueño 

se perdió en el plomizo laberinto

de las aguas arcanas y turbulentas,

donde no se concibe la esperanza.

Ilusiones preñadas de escarlata 

palidecieron en las mañanas frías, 

ausentes de los cantos amatorios

sin el roce de unos labios de algodón.

Embeleso hecho trizas en la realidad

que frena el vuelo de las quimeras,

anhelos opacados por la distancia,

ilusiones ahogadas por el silencio…

Desolación de unos labios sedientos

marchitos por las crueles estaciones,

besos que nacieron en un sueño 

y al despertar, sin más, se perdieron.

 

Dilación, el deseo en suspenso

Aún espero la llegada de tus pasos 

como una gota tirada en el tiempo, 

orando por germinar en el asfalto 

con la nostalgia de un corazón de barro

y las semillas de un sentir de lumbre.

Pasan los minutos, las horas y los días 

colgados en espesas nubes de humo,

como burlándose de mis ilusiones, 

como riéndose de mis sinsabores,

y, aún espero la llegada de tus pasos.

¿Qué habrá sido de nuestros sueños,

los que abrían paso al futuro azul,

los que en las sábanas de la noche 

acunaban la virginidad de la posteridad?

¿A dónde te has marchado, claridad?

Los corceles del inexorable tiempo 

cada vez son más veloces e implacables,

a pesar de que el reloj se lleva tu luz,

con un suspiro y una lágrima en mis manos,

te digo que, aún espero la llegada de tus pasos.