Doxing y la Ley del Talión de las Redes Sociales

Views: 1223

El fin de semana se dio la efervescencia de una manifestación social en redes sociales a partir de la violación del derecho a la protección de datos personales y la privacidad a partir de que el Presidente de la República expuso en su conferencia matutina de prensa “La Mañanera” el teléfono celular de la periodista del New York Times que lo había buscado para corroborar su información, situación que se dio de manera previa a que dicho medio de comunicación publicara la nota como un mecanismo implementado por el Presidente para tratar de disminuir el impacto de los efectos de la publicación de dicha nota, en lo que, se destacó la actitud del mandatario de exponer de manera dolosa al público de un dato personal de una periodista, por las implicaciones que eso conlleva a su privacidad.

¿Pero realmente qué pasó? ¿cuáles son las implicaciones de exponer un dato personal de una persona de manera pública en un supuesto similar? ¿es cierto que el remedio solamente implica cambiar el número de celular y si eso es así, qué es lo que implica? ¿es cierto, que la afectación recibida solamente se traduce en mensajes de acoso y violencia a través de la línea celular? 

Es así que, lo que presenciamos ese día con la publicación de un teléfono celular se denomina como doxing, una combinación de «documentar» y «exponer», es una práctica maliciosa en la que los individuos buscan y divulgan información personal de otros en línea sin su consentimiento. Esta información puede incluir nombres completos, direcciones físicas, números de teléfono, direcciones de correo electrónico, información financiera y más, el objetivo principal suele ser la intimidación, el acoso o la venganza contra el individuo expuesto.

Puede ocurrir en una variedad de situaciones, pero algunos de los casos más comunes incluyen disputas en línea, discusiones acaloradas en foros de internet, redes sociales u otros espacios en línea pueden llevar a que alguien revele información personal de otro usuario como forma de ataque. También se da en activismo y actividades políticas,en algunos casos, activistas políticos pueden recurrir al doxing para exponer información personal de sus oponentes con la intención de dañar su reputación o causarles daño.

El doxing a menudo se utiliza como una táctica en el ciberacoso, donde los agresores intentan intimidar, avergonzar o acosar a sus víctimas revelando información personal sensible. Como en el caso mencionado del Presidente de la República exponiendo el número de teléfono celular de una periodista, el doxing puede ser utilizado como un acto de represalia o venganza contra individuos percibidos como adversarios.

Las personas afectadas por el doxing enfrentan una serie de riesgos significativos, que incluyen acoso y amenazas, ya que puede desencadenar acoso en línea, amenazas de violencia o incluso ataques físicos contra la persona expuesta así como vulnerabilidad de la seguridad en el que la exposición de información personal puede hacer que la persona sea vulnerable a la suplantación de identidad, el robo de identidad y otros delitos cibernéticos.

La divulgación de información personal sensible puede dañar la reputación y la imagen pública de la persona afectada, tanto en línea como fuera de línea así como tener consecuencias negativas en la vida personal y profesional de la persona afectada, incluida la pérdida de empleo, la exclusión social y el aislamiento.

En el vasto y complejo mundo digital en el que vivimos, la privacidad se ha convertido en un bien cada vez más preciado y, lamentablemente, cada vez más amenazado. Recientemente, un evento que puso de manifiesto esta vulnerabilidad fue la exposición pública del número de teléfono celular de una periodista del New York Times durante una conferencia de prensa matutina por parte del Presidente de la República. Lo que siguió fue una cadena de eventos que ilustra la peligrosa pendiente de la venganza en línea, similar a la Ley del Talión, y el fenómeno del doxing.

La viralización de la violación de la privacidad, como la que ocurrió en este caso, es una expresión directa de la venganza en línea. Cuando se expone públicamente información privada, se inicia un peligroso ciclo de retaliación en el que cualquiera puede convertirse en víctima. Esto no solo erosiona la confianza en las instituciones y en la sociedad en general, sino que también crea un ambiente tóxico en línea en el que la privacidad personal se ve amenazada y la seguridad de las personas está en riesgo.

La afectación que sufre una persona de la que se expone el número celular va mucho más allá de la mera invasión de la privacidad. Puede resultar en acoso constante, amenazas, e incluso poner en peligro la seguridad física de la persona afectada. Además, puede tener consecuencias profesionales y personales, afectando la capacidad de la persona para llevar a cabo sus actividades diarias y su bienestar emocional.

Para las personas que se encuentran en la lamentable situación de ser víctimas de doxing, es fundamental tomar medidas para protegerse. Esto puede incluir cambiar los números de teléfono afectados, denunciar el acoso a las autoridades pertinentes y utilizar herramientas de privacidad en línea para proteger su información personal. Además, buscar apoyo emocional y legal puede ser crucial para superar las repercusiones de esta violación de la privacidad.

Es importante que todos tomemos conciencia del impacto de nuestras acciones en línea y evitemos participar en prácticas que socavan la privacidad y la seguridad de los demás. La venganza en línea y la viralización de la violación de la privacidad no son el camino hacia la justicia ni la solución de conflictos. En cambio, perpetúan un ciclo de violencia y erosión de la confianza que debemos romper.

En última instancia, debemos promover una cultura de respeto y protección de la privacidad en línea. La privacidad es un derecho fundamental que debemos defender y proteger, no solo para nosotros mismos, sino también para el bienestar de nuestra sociedad en su conjunto. Al optar por la empatía, el respeto y la responsabilidad en nuestras interacciones en línea, podemos contribuir a la creación de un entorno digital más seguro y ético para todos, ya que, como es sabido, utilizar la Ley del Talión genera el riesgo de que en vez de solucionar los problemas logremos que todas y todos quedemos ciegos. Hasta la próxima.