EDUCADOR Y DIFUSOR
Cuando se toman las publicaciones de Miscelánea se recuerda la obra de divulgación educativa y cultural realizada un siglo después por José Vasconcelos, tarea hasta la fecha no superada en su extensa visión y acción sobre el territorio nacional. José María Heredia trata en la edición que hizo en Toluca lo que era una cultura ajena al nacionalismo chovinistas, pues él era resultado de esos ataques en que se pedía echar al mar a todo aquello que representara a los españoles. Miscelánea por eso hace aparecer en sus distintos números toda serie de pruebas de amor por la cultura, la cultura hecha por humanos para humanos, no de facciosos para facciosos. En el mundo de los educadores José María Heredia tiene un lugar bien ganado entre los mejores de este México independiente a 200 años de la fecha del 1821. Educador como Gabino Barreda, Enrique C. Rébsamen, Justo Sierra y José Vasconcelos, por su respetuosa forma de dirigir en Instituto Literario de Toluca con el sentido espíritu del liberalismo, ideología rectora de la buena educación en esta nación. No han sido desde la época del cubano las ideologías conservadoras, religiosas o surgidas con el ideal del socialismo, como idea que se piensa en línea horizontal y sin pensar que la vida es más que un solo camino para encontrar la verdad de las sociedades complejas en las que ahora vivimos. Es decir, el ideal herediano fue de dejar hacer, dejar pasar, no sólo en el tema económico, sino que aplicado a la educación esta fuera asunto de las ciento de flores, de las mil flores que surgen como prueba de lo universal y particular que es la cultura para bien de su libertad y como expresión de la variedad humana que en ello encuentra su mayor fortaleza.
Leo en el libro José Vasconcelos hombre, educador y candidato, cuya introducción, selección y notas son de Guadalupe Lozada León, publicado por la UNAM en el año de 1998, sólo atiendo al tema que como educador tuvo el oaxaqueño ilustre. Cita Lozada León: desde el momento mismo de su toma de posesión, Vasconcelos se dio a la tarea de convencer a la población de la necesidad de restituir el Ministerio de Educación. Recorrió el país en giras proselitistas defendiendo su proyecto, aunque desde la Universidad comenzó a organizar la función educativa nacional como si ya existiera la anhelada Secretaría de Estado. Para entender ese presente, es necesario revisar el pasado. Las luchas que los educadores tuvieron que hacer contra el conservadurismo más abyecto y el clericalismo que no podía, ni quería perder sus canonjías que expresaban más el espíritu del mal en el amor al becerro de oro, antes que a los postulados de Cristo. Aquella lucha del pasado fue la que tuvo que enfrentar José María Heredia en este país al ser nombrado director del Instituto Literario de Toluca. A la llegada al gobierno nacional de personajes nefastos como Antonio López de Santa Anna, las determinaciones de los gobiernos federales y, a veces, del estado de México, llevaban a retroceder todo aquello que había avanzado por profesores y administradores escolares que aman la educación del pueblo como sucede con José María Luis Mora, Valentín Gómez Farías y, José María Heredia. Cuando Heredia decide sacar de nueva cuenta la revista Miscelánea plantea ese espíritu que rebasa los tiempos y los convierte en escuela para las generaciones más alejadas en tiempo: Miscelánea editada por Heredia, es expresión cien años más tarde para Vasconcelos de lo que se debe difundir, para cambiar la cultura ultranacionalista que no permite romper cadenas de ignorancia y de espíritu cerrado, que sólo lega visiones de un chovinismo ajeno a la vida cultural de Mesoamérica: conjunto múltiple de culturas y de idiomas que fundan este hermoso país ante los ojos de quienes viniendo de fuera terminan enamorados por lo que somos. Y José María Heredia es prueba de ello: de aquel que se enamora de lo nuevo y se identifica en esa riqueza, por lo que desea aportar a la misma su granito de arena. En lugar de señalarse como extranjero en tierra ajena, se autonombra en el nosotros, quienes buscamos libertad y democracia a través de la cultura y la educación; por ello se convierten en ejemplo a seguir, para aquellos bien nacidos que como la generación de la Reforma siguen el ejemplo de los que les han precedido y mejorando postulados y acciones dan sus sacrificios y hasta su vida a lo largo de historia mexicana.
No son tema banal lo que aparece publicado en Miscelánea, no lo son los textos sobre Economía femenil; Cartas sobre la mitología; Poesía de Fernández de Madrid; Londres 1928; Versos escritos al pasar el golfo de Ambracia; Sobre la rima y el verso suelto; Lanuza, tragedia en cinco actos; Hermosura de las mujeres; Juicio de la tragedia Atala, en tres actos y Guatismoc; Cuento Oriental; El canto del cosaco; Armonía de los animales con el hombre; manuscritos encontrados en una casa de locos; La educación moderna; El Valle de la muerte; Aningait y Ajust. Cuento groenlándes; A la religión, Heredia; Protágoras; Emigración de las aves; Poesía a una ceiba en la isla de Cuba; Himno al sol; A las banderas de Pizarro, remitidas a Bogotá por el Libertador; misantropía. Lo que vemos en tantos títulos de textos publicados en la revista citada es que en ella se conjunta la cultura de los criollos, cultura e ideología que era la punta de lanza para alcanzar la libertad de aquellas cadenas que hacían de lo religioso la manera de vivir y morir como esclavos bajo la egida del rey, el clero y la milicia.
La radiografía que nos entrega Heredia a través de los intereses que aparecen en Miscelánea es la expresión más completa de cómo era que pensaban aquellos que con el tiempo se han de expresar, para variar, en la capacidad de ir más lejos del momento histórico, y con ello convertir al movimiento en movimiento vencedor; así sucede con los creadores del Ateneo de la Juventud de México, quienes con sus conferencias plantean un México universal y que va más allá de la grave guerra civil en que se convertirá México durante no menos de 20 años a partir de 1910. No es pues Miscelánea la revista que vemos con ojos de periodistas o de editores que nos sorprendemos por lo que el escritor hace con su proyecto. El proyecto es todo un planteamiento en favor de la educación, misma que debe aspirar a llevar por fin el interés de los seres humanos por el camino de la cultura que a todos libera. No es una revista cuya egida sea ideologizar al pueblo que está surgiendo de las sombras. Sino el trabajo del educador que llama al ciudadano de todas partes y todas las regiones a que vea cómo la humanidad ha creado sus bienes para educarse en lo bueno, en la creación que dignifica el espíritu y lo enaltece ante su patria y ante el mundo. La idea educadora de Heredia se repite en Vasconcelos, leo el texto de Lozada donde cita al oaxaqueño: … y a fin de que los mexicanos tengan presente la necesidad de fundir su propia patria con la gran patria hispanoamericana que representará una nueva expresión de los destinos humanos. No se puede liberar a un pueblo si lo que se propone es una cerrazón a todo lo creado por la humanidad.
Difundir era vocación y pasión de Heredia, así lo siente Vasconcelos al citar Lozada estas palabras: Con el fin principal de llevar el alfabeto por todos los rincones del país, impulsó la más grande campaña de analfabetización que ha visto la historia de México. Constituyó una de las acciones más importantes que Vasconcelos desarrolló desde la rectoría universitaria. Los tiempos, cien años antes, de José María Heredia y teniendo como presidente de México por corto tiempo a don Valentín Gómez Farías, aspira a consolidar uno de los institutos más liberales en aquel momento. Gracias a luchas de liberales en los treinta —al ejemplo de Heredia— en siglo XIX, tenemos a un educador como José Vasconcelos en el siglo XX. La edición de libros de cultura universal es el broche de oro por Vasconcelos, con el mismo espíritu que José María Heredia planteó para su revista: cuya importancia no es sólo periodística, sino profundamente educadora, como se entiende en el espíritu de divulgación y enseñanza humanista. Bello, fue que dicha obra la hace desde Toluca, cuando tiene trabajo obligado en lo jurídico y, siempre político.

