¿El 12 de octubre?
Han pasado ya varios días desde que se dio la conmemoración del 12 de octubre en América. Y como todos los años, la polémica se da a todo lo queda, ahora más exacerbado con esto de las redes sociales y la gran cantidad de críticos, polemistas, opinólogos y reales estudiosos de esta conmemoración que se da.
Pero, a fuer de ver las inútiles polémicas que se desatan, me pongo a pensar si realmente debes agregar algo a este tema.
No me satisface personalmente el hecho de que de los dos lados se planteen argumentos que siempre van en contra. Unos a favor, otros del lado contrario. Sin embargo, como descendiente de indígenas y de una parte muy pequeña de europeos, me siento siempre al lado de nadie.
Nunca he pretendido meterme a esos temas porque, como sucede con la política, siempre uno sale orinado y algo más. Ante esta situación, por regla, procuro no tocar estos temas y salir del paso con un encogimiento de hombros y ver, a partir de mis antepasados, lo bueno y lo malo, lo excelente y lo nefasto de esta mezcla no solicitada.
Sin embargo, y eso debería ser el fin de cualquier plática, casi todas las sociedades actuales han sobrevivido del mestizaje, en mayor o menor proporción, que se ha dado a partir de las guerras y las invasiones de sus territorios. Ningún país, hasta este momento de la historia, se ha librado del mestizaje. No hay una sociedad humana donde la pureza de la raza prevalezca, por mucho que los supremacistas blancos, racistas y defensores de los pueblos originarios quieran establecerlos.
Somos un producto mestizo, somos parte de una civilización que ha partido de una zona en específico y se ha entremezclado con los habitantes que encuentran en su camino, hasta los nómadas, tanto de este lado del mundo, como del otro, han tenido que unirse, realizar una simbiosis de su cultura y enfrentarse a las necesidades de sobrevivencia a las cuales los territorios nuevos o no, los llevan a vivir.
Lo único real es que somos una sociedad de migrantes, y esta migración también conlleva un proceso de adaptación que no sólo se mantiene del trabajo, sino de la forma en que los seres humanos se interrelacionan, incluyendo el hecho de que, el hombre y la mujer, se siente atraídos y procrean una descendencia que tiene rasgos de ambos. Por mucho que no lo quieran los puristas.
¿Que la invasión española en América tuvo sus deslices crueles y poco agradables? Sí, las tuvo, así como la migración forzada de África a América, o la migración china, o la invasión otomana a la península española. Y si seguimos, encontraremos que el mestizaje esta en todos lados, invariablemente, inevitablemente, y, a lo mejor, suficientemente clara.

