El bioderecho una disciplina acorde con los cambios estructurales y culturales de la sociedad

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Actualmente, algunas disciplinas integran el prefijo “bio”, como la biopolítica, la bioética, biomédica, biofísica, bioingeniería, biogeografía, biomecánica, bioquímica, biotecnología, el bioderecho, entre otras.

En esta ocasión quiero referirme al bioderecho y el vínculo que se establece con los derechos humanos, pues ante todo el bioderecho tiene como fin la regulación biojurídica de asuntos biocientíficos en diferentes latitudes. Se trata de una reflexión filosófica, metodológica, jurisprudencial y crítica acerca de los fundamentos de los derechos humanos en el contexto del potenciamiento biotecnológico.

Cabe decir que el bioderecho se basa en la protección de la dignidad humana, la integridad de la persona, la autonomía y la vulnerabilidad cuando se trata de la aplicación de los avances tecnocientíficos a las personas, ante difíciles situaciones que se han enfrentado en el mundo y que han cobrado la vida de muchas personas, los comités internacionales así como los estados y las organizaciones se cuestionaron y reflexionaron al respecto de la generación urgente de principios universales para el ejercicio de la biomedicina, cuyo fin sea la protección jurídica de las generaciones actuales y futuras y el respeto irrestricto a la dignidad humana.

De tal modo que el bioderecho constituye reflexiones puntuales que contribuyen a aclarar los desafíos y las preocupaciones fundamentales de los derechos humanos en relación con la biomedicina y la atención en salud, sin duda, todos estamos expuestos a que la atención médica, por ejemplo, no sea adecuada y que no se apegue al respeto de nuestros derechos humanos, no obstante, existen grupos vulnerables que más padecen esta problemática, por su misma condición, por ejemplo, los adultos mayores en algunos casos presentan enfermedades crónico-degenerativas que deben ser atendidas, sin embargo, en muchas ocasiones se enfrentan al obstinamiento médico-terapéutico que no hace otra cosa que alargar su vida de sufrimiento y dolor; pues si bien el avance biotecnológico ha generado importantes y positivos avances en el ámbito de la salud, de no existir límites puede convertirse en una situación que iría más allá del respeto a los derechos de la persona, por lo que es indispensable que dicho avance sea encauzado para que represente un verdadero bien para el paciente.

Es importante mencionar que el objeto de estudio del bioderecho no se reduce a los conflictos jurídicos relativos al bios de la biomedicina y las biotecnologías aplicadas al ser humano, sino que también incluye el bios de las ciencias de la vida y las biotecnologías aplicadas a la vida animal y vegetal y sus entornos.

Ahora bien, entre muchos otros instrumentos que abordan el tema del bioderecho destacan el Protocolo de Nagoya, el cual es un instrumento de análisis para comprender la función interdisciplinaria del bioderecho, tanto a nivel epistémico como metodológico, en virtud de que en este instrumento interactúan diversos ámbitos del derecho, tales como el derecho internacional del medio ambiente, de los derechos humanos, y de la protección de la propiedad intelectual, así como otras dimensiones normativas, axiológicas y descriptivas que subyacen a las tensiones jurídicas que son propias del derecho en el contexto de la globalización.