EL DESTINO BARAJA LAS CARTAS, PERO ERES TÚ EL QUE LAS JUEGAS
Imposible conocer el alma, los sentimientos y el pensamiento de ningún hombre hasta que no se haya visto en la aplicación de las leyes y en el ejercicio del poder. He querido iniciar éstas líneas con ésta consigna atemporal de la Antígona de Sófocles que resulta tan vigente para nuestros tiempos políticos.
Desde la Grecia antigua, pasando por la Italia de Maquiavelo y la Inglaterra de Shakespeare, el estudio del poder y de la convivencia en comunidad, fueron algunos de sus grandes legados.
Los filósofos de la Grecia antigua siempre tuvieron dudas sobre la democracia. Platón temía las falsas y jactanciosas palabras del demagogo, y sospechaba que la democracia podía no ser más que un punto de partida en el camino hacia la tiranía, y cuanta razón tenía.
Maquiavelo, sentó las bases de la filosofía política moderna en El príncipe, y años después, Shakespeare definió en sus obras de teatro el perfil psicológico del soberano déspota.
Es lo que yo he llamado La Santísima Trinidad del Poder Público: la Democracia, el Gobernante y sus imprescindibles contrapesos, encarnados en Platón, Maquiavelo y Shakespeare.

Para efectos de ésta entrega, recuperaré las enseñanzas de un William Shakespeare como estratega político que puso en escena complots para usurpar el reino, revoluciones contra un estado corrupto y a los tiranos más fascinantes. Siempre preocupado por acotar el poder del soberano, pero también, cauto en no meterse en problemas con la autoridad.
El inglés más célebre e icono de la literatura universal, a partir de las figuras de Macbeth, el rey Lear, Coriolano, Julio César, Ricardo III y Enrique V modeló el retrato del tirano vigente aún en pleno siglo XXI: narcisista, arrogante, colérico, dominante, de una masculinidad agresiva, con un hondo desprecio hacia las leyes porque se interponen en su camino y… movidos por inquietudes psicosexuales diversas.
Ese perfil lo asoció al demagogo se erige en épocas turbulentas y de grandes dificultades, apela a los instintos más bajos y aprovecha la angustia de los desposeídos. Cualquier semejanza o parecido con la realidad que vivimos en México y en casi toda latinoamérica es mera coincidencia.
Por eso resulta importante, que desde ahora le demos un golpe certero a esos populistas surgidos de las tragedias Shakesperianas, para que no sigan su impronta destructora en el Edomex a través de sus incondicionales y fanatizados instrumentos de destrucción y de corrupción.
Y para ello, que mejor que el discurso pronunciado por Enrique V en el momento previo a la batalla de Agincourt en 1415. Las tropas francesas les doblaban en número. Pero vencieron en una muerte segura. Y con su obra William Shakespeare inmortalizó sus palabras haciendo buena como lección política esa máxima suya, que dice que el destino baraja las cartas, pero eres tú el que juegas.

La Coalición por México hoy se encuentra en desventaja ante una candidata cuya propaganda está anclada en – ya sabes quien – convertido en su coordinador general de campaña, pisoteando cínicamente el marco legal electoral.
Quienes queremos seguir viviendo en un país democrático y de libertades, encontraremos una buena motivación en el discurso que Shakespeare legó a la memoria de Enrique V enuncia valores como el compañerismo, el liderazgo, el valor, el compromiso, la camaradería, la fe, el honor, la motivación o la inspiración ante una situación de máxima dificultad para los mexiquenses.
Es el día de San Crispín. El que sobreviva a este día y vuelva sano y salvo a su casa se izará sobre las puntas de los pies cuando se mencione esta fecha y se crecerá por encima de sí mismo al oír el nombre de San Crispín. El que sobreviva a este día y llegue a la vejez, cada año en la víspera de esta fiesta invitará a sus amigos y les dirá: ‘Recibí estas heridas el día de San Crispín’, pero incluso quien lo haya olvidado todo, recordará aún las proezas que llevará a cabo hoy… Desde este día hasta el fin del mundo, la fiesta de San Crispín nunca llegará sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo, el recuerdo de nuestro pequeño ejército, de nuestro pequeño y feliz ejército, de nuestra banda de hermanos. Porque quien vierta hoy su sangre conmigo será mi hermano; por muy vil que sea, esta jornada ennoblecerá su condición. Y los caballeros que permanecen ahora en el lecho de Inglaterra se considerarán malditos por no estar aquí, y será humillada su nobleza cuando escuchen hablar a solo uno de los que con nosotros haya combatido… en el día de San Crispín”.
Sería muy lamentable, que quienes llevan a cuestas la gran responsabilidad de conducir la campaña de Alejandra del Moral, llegasen a conformarse con una diputación plurinominal y busquen salvar su pellejo sin importarles que se entregue el Edomex.

