El diario de Ana Frank

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Leo en la revista Muy Interesante edición especial, Colección Segunda Guerra Mundial / El Poder de las SS. Desde América, en particular desde América Latina, no creemos ni entendemos que haya habido tanta violencia, en contra del hombre y la mujer. Surgen multitud de preguntas del porqué seres humanos —si así se les puede llamar—, asesinan a millones de hombres y mujeres de todas edades: niños, adolescentes, jóvenes, adultos y viejos, sin la menor preocupación a la hora de hacerlo. Poder matar sin pensar en nada más que destruir al Otro hombre lobo del hombre. La revista comienza con estas palabras: Manos manchadas de sangre / En marzo de 1944, el 24 de ese mes, la Resistencia italiana lanzó un ataque contra un cuerpo policial de las SS en el que murieron 50 alemanes. La respuesta sería inmediata: 335 italianos, escogidos al azar, fueron ejecutados en unas cuevas de las afueras de la ciudad. Triste y conocido suceso convertido al paso del tiempo, en film sobre el lugar denominado: Fosas Ardeantinas, ahí quedan los cuerpos asesinados por aquellos que estaban decididos a fundar el Reich de los mil años.

Leo siguientes páginas: El paso de las SS (y de su rama militar, las Waffen-SS) dejó un reguero de sangre en los campos de batalla desde Normandía hasta el Cáucaso. Este cuerpo, creado en origen como guarda personal de Hitler, se ganó a pulso la reputación de ser uno de los más brutales de la historia, responsable de incontables masacres de civiles y prisioneros de guerra en los territorios ocupados por Alemania. El hombre con la bayoneta por delante amenazando al desvalido. Cobardes que sólo con las armas son valientes, sin apelar a su pensamiento, expresión de inteligencia, sabiduría y talento para bien del ser humano. Su indiferencia y frialdad ante el sufrimiento humano deriva del hecho de que las SS se consideraban a sí mismas una élite de superhombres. Las pruebas para formar parte de las Waffen-SS (en las que sólo admitían a arios puros con un pasado intachable) eran duras. Tiempos de violencia sin medida ni misericordia contra el enemigo, que lo es por no venir de la raza aria, por no pertenecer a camisas negras de tan tenebrosa memoria.

Los asesinos son valientes mientras tienen el arma apuntando al Otro, pero cuando ya no tienen dicha arma se convierten en más que cobardes. Dice la editorial de dicha revista: Hacia el final de la guerra, sin embargo, esa imagen se vino abajo. Según salían a la luz sus crímenes, muchos soldados de las SS arrancaron sus reveladoras runas de sus uniformes y trataron de camuflarse entre las tropas ordinarias. La Colección Segunda Guerra Mundial de Muy Interesante Historia te acerca a esta cruenta época que jamás debe ser olvidada. El final recuerda la presencia de la filósofa y politóloga Hanna Arendt al juicio que se hace en contra de Adolfo Eichmann: ella comprueba la baja estofa del individuo y cobardía, de quien ha sido uno de los chacales más crueles en contra de judíos, gitanos y extranjeros o demócratas, que caían en mal momento en sus garras depredadoras. Leyendo la revista citada, encuentro en mi biblioteca personal el texto: El Diario de Ana Frank, jovencita que estuvo a poco tiempo de poder salvarse, pero el destino o la mala fortuna, no quiso que fuera así, y quien estuvo escondida junto con su familia por largo tiempo cayó en las negras y sangrientas manos del opresor. El origen del totalitarismo, libro de Hanna Arendt publicado en el año de 1953: ocho años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, reflexiona y pone en la picota al totalitarismo que inventó Adolf Hitler y los nazis. Queda huella de sangre y vidas regadas por doquier en fiesta de muerte y destrucción por toda Europa y en el Asia para el caso de Japón en agosto de 1945.

El resumen del libro dice: En 1944 se encontró, en Ámsterdam, Holanda, el refugio secreto de dos familias judías que habían permanecido ocultas, intentando escapar de la violencia nazi. Todos fueron detenidos y enviados a diversos campos de concentración. Entre ellos había una niña, Ana Frank, quien ocupó las largas horas de encierro en escribir un diario donde narraba la terrible experiencia que vivió durante dos años en ese lugar. Quienes hemos leído sus escritos llenos de humanismo para una adolescente que tiene en las manos sólo su alma y vida física: escribe un texto que va más allá de sus asesinos y se convierte en ejemplo de lucha contra la violencia de los poderosos, los que han enloquecido en la voracidad de destruir todo lo que miran a su alrededor. Refiere más adelante: Este diario fue publicado por primera vez en 1947 y tocó de inmediato las fibras sensibles de quienes lo leyeron. Se ha editado innumerables veces, ha sido llevado al teatro y al cine, y se ha traducido a más de cuarenta idiomas. Ana Frank murió en el campo de exterminio de Bergen, Belsen. Poder de la palabra, mensaje moral de una adolescente para dejar huella por la cual se pueden seguir sus pasos dolorosos; ilusión por vivir, deseos y esperanzas de salir y encontrar un mundo mejor sin guerras. No fue así, la bestialidad nazista no dejó nunca nada cuando le fue posible matar a su hermano el hombre.

Daniel Rops, en el prólogo al Diario dice: Era una niña judía de trece años, hija de comerciantes alemanes, que, cuando las primeras persecuciones nazis, creyeron hallar en Holanda la salvación definitiva… la invasión de los Países Bajos los puso decididamente a su merced. Habían huido en el año de 1942, eran dos familias las que tuvieron durante dos años que vivir en una buhardilla encerrados sin apenas hacer algún ruido. Ahí, en ese cautiverio Ana Frank hizo el texto que es conjunto de vivencias y de ilusiones de quien apenas está en la adolescencia. En su texto Rops concluye: Y en ese campo de Bergen-Belsen, donde en mayo de 1945 Ana Frank moría de privaciones y de desesperación tras ocho meses de cautiverio, Puede dudarse de que, a pesar de las apariencias horribles, a pesar del encarnizamiento de las fuerzas hostiles: ese Dios que ella definía —tan poco—, pero cuya imagen exacta llevaba en el corazón, no la habría abandonado en absoluto. Sus letras a lo largo de un poco más de dos años: viernes 12 de junio de 1942, a martes 1 de agosto de 1944. Texto histórico, leo en sus palabras finales: Querida Kitty: Un amasijo de contradicciones ¿Qué significa contradicciones? Como tantas otras palabras, tiene dos sentidos: contradicción exterior y contradicción interior. / El primer sentido se explica claramente: no plegarse a las opiniones ajenas, saber mejor que el otro, decir la última palabra, en fin, todas las características desagradables por las cuales se me conoce muy bien. Pero en lo que concierne al segundo, no soy conocida, y ese es mi secreto. A lo largo de dos años hizo un libro que es símbolo de humanismo y en contra de asesinos de todas las épocas.

Asesinos son aquellos que matan a Federico García Lorca en la monstruosa imagen de Francisco Franco; de aquél que mató a Antonio Gramsci, al tenerle encarcelado por 10 años, para dejarle salir agónico a morir con su familia. No debe extrañar que por eso Benito Mussolini fuese colgado en una Plaza de Milán. De gorilas y enajenados del poder se trata cuando se escribe del asesino Augusto Pinochet: en quien recae la culpa de la muerte de Víctor Jara, cantautor al que le cortaron las manos en el estadio Nacional. La muerte de Ana Frank es la metáfora del humanismo que, en su escrito: Diario de vida, deja en sus páginas la ilusión de un mañana mejor cuando llegue el día en que pueda escapar de las bestias que se han apoderado de Europa. Párrafos del Diario son monumento a la conciencia: perdura por sobre las injusticias de aquellos que creen que se van a quedar por siempre. Cobardes que sin armas en la mano ruegan benevolencia: sólo obedecieron órdenes superiores. Al final escribe Ana Frank: Tiemblo de miedo de que todos cuantos me conocen tal y como me muestro siempre… descubran que tengo otra parte, la más bella y mejor.