El feminicidio, da cuenta de la descomposición Social que afecta a las mujeres: Sodi Cuellar

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I de III partes

Para Ricardo Alfredo Sodi CuellarPresidente del Tribunal Superior de Justicia, es correcto el concepto de feminicidio, porque da cuenta de una descomposición social que afecta básicamente a las mujeres y las afecta por ese entorno social desfavorable.

En entrevista con poderedomex.com Radio y TV, agrega:

 El contexto sociológico le da una dimensión mayor, cuál es el problema en nuestro país en cuanto al desarrollo de las mujeres, que ha sido asimétrico, sin duda no hay paridad de género, no hay las mismas oportunidades para hombres y mujeres, hay un sometimiento, en ocasiones, en los ductos familiares respecto a la mujer.

No se le dan las mismas oportunidades ni los mismos sueldos, ni las mismas prestaciones a las mujeres que a los hombres, y a ellas se les han asignado roles tradicionales en la familia que implican un sometimiento de sus potencialidades laborales.

En ese contexto cuando se da un homicidio, con todo ese referente por razón de género, vinculado con cuestiones afectivas, con el rol de la mujer en la familia, en el núcleo social y cuando es esa asimetría de poder es lo que provoca el homicidio, entonces se genera una categoría nueva. Por eso la sociología jurídica tiene un amplio aspecto y tiene que ver una visión más global.

Repito, en ese contexto, creo que sí es correcto un concepto de feminicidio, porque da cuenta de una descomposición social que afecta básicamente a las mujeres y las afecta por ese entorno social desfavorable.

¿Por qué abogado?

Soy miembro de una familia que tiene una estirpe de abogados desde hace más de 100 años. Mi bisabuelo fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, secretario de Justicia.

Mi abuelo, mi padre, mis hermanos y ahora yo, cuando estaba en el jardín de niños me decían el licenciadito, así es que no tuve duda de por qué estudiar la carrera de Derecho.

En mi casa familiar, los temas eran de Derecho, el ambiente era de Juristas, de personas vinculadas al ejercicio profesional de la abogacía y no tuve dudas, en primero de kínder, cuando me preguntaban qué quería ser de grande, decía abogado.

Quería ser abogado como mi papá, inclusive mi hija mayor le preguntaba de niña, qué quieres ser y me decía, abogada.

Le preguntaban en otra ocasión, Jacqueline, qué quieres ser de grande; quiero ser cenicienta, no le habías dicho a tu padre que querías ser abogada, pero ahora no está mi papá para escucharme.

Sin embargo, 25 años después, mi hija se graduó de licenciada en Derecho, tengo dos hijas abogadas y una ingeniero químico.

No tuve dudas en cuanto a mi vocación, disfruto mi carrera, he estado vinculado a estos temas jurídicos desde que era niño. Es una vinculación que tuve con mi padre, con quien tuve una cercanía extraordinaria, en mis ratos libres me iba a trabajar a su despacho. Lo hacía por gusto, diversión, ir a los tribunales, acompañarlo y acercarme a sus asuntos, que eran muy interesantes para mí, me permitió definir mi vocación desde etapas tempranas de mi vida.

¿A poco no es la mejor carrera del mundo?

En broma digo que el mundo de los profesionales se divide en dos grandes grupos: los abogados y los que necesitan un abogado, así que es una gran profesión.

Ahora que estamos en crisis de empleos, es la mejor carrera del mundo, porque se puede emplear de lo que sea, porque se requiere además de conocimiento jurídico, una amplia cultura general.

Le digo a mis alumnos, cuando he dado clases en las universidades, que los abogados podemos trabajar de todo, hasta de abogados.

Es una carrera generosa, donde las opciones son amplísimas, se pueden dedicar a la diplomacia, a la política, al notariado, ser corredores públicos, a los negocios, ser asesores, consultores y a ejercer la profesión como litigantes, es una profesión muy amplia.

Creo que el ejercicio de la abogacía, permite muchos espacios de desarrollo profesional, en muchos aspectos. Por eso digo, un abogado puede trabajar de todo hasta de abogado.

De acuerdo al carácter que tiene, de lo poco que lo conozco y que he hablado con usted ¿cómo se siente en la docencia?

La docencia para mí es un gran gusto, un placer. Es transmitir conocimientos. Implica primero adquirirlos, entonces, la mejor forma de estar al día es ser docente, nos obliga a eso, es una forma de autocomprometerse con una mejora constante, una calidad permanente, porque el ejercicio de la profesión requiere actualización.

Un abogado que no lo está, está fuera de contexto y la actualización debe ser constante, permanente, los cambios son vertiginosos y más hoy en día que las redes sociales, la tecnología nos acerca una gran cantidad de información.

Hoy puedo tener al alcance de mi teléfono celular la última jurisprudencia del tribunal europeo de los derechos humanos, eso hace 25 años era impensable, puedo tener las resoluciones de los tribunales norteamericanos de casos sobresalientes, los puedo tener en México al instante.

Puedo conocer los criterios de aplicación de las comisiones que implementan los tratados en materia de derechos humanos y que crean una nueva tendencia que son el soft lawel derecho suave, porque son los protocolos o criterios de actuación que recomiendan las organizaciones internacionales y los tenemos al instante.

Ahora es impensable que un juez no conozca o no aplique el Protocolo de Estambul, por ejemplo, para tratar los temas relacionados con la tortura. Ahora que está el tema de los feminicidios, es impensable no aplicar ese tipo de protocolos y de manuales de actuación que antes ni siquiera estaban en la visión de los abogados.

Actualizarse permanentemente es una de las grandes virtudes y ventajas que da la docencia. Sobre todo estar en contacto con los jóvenes. Como profesor no sé si mis alumnos aprendan de mí, pero aprendo mucho de ellos, sin duda un profesor aprende más de lo que aprenden los alumnos y si además se aplica y es bueno, a la mejor hasta los alumnos aprenden algo, pero al menos despierta uno, un interés por conocer más.

Habló de feminicidio, está de acuerdo en calificar así feminicidio, le hago el antecedente, porque no me parece en cuanto a la aplicación del nombre, porque entonces el homicidio en general, qué pasa con él y tal parece que con esta corriente de las protestas por tanto feminicidio, tanta muerte de mujer, da la impresión de que ya no muere ningún hombre.

El tipo penal de homicidio que es el género, tuvo a lo largo de la historia una modificación que fue el homicidio calificado por ser la víctima mujer, es el primer paso.

Se distingue cuando la víctima del homicidio es cualquier ser humano hombre o mujer, y después, cuando la víctima es mujer y se califica cuando es mujer y se presentan casos de asimetría; es decir, cuando la mujer es violentada por el entorno al que pertenece y entonces se da el primer paso hacia la creación de un tipo especial de feminicidio, que es la muerte de una mujer causada por la violencia de género o por el solo hecho de ser mujer. Este tipo penal hay que calificarlo no solamente en una perspectiva jurídica, sino en un contexto sociológico.

El contexto sociológico le da una dimensión mayor, cuál es el problema en nuestro país en cuanto al desarrollo de las mujeres, que ha sido asimétrico, sin duda no hay paridad de género, no hay las mismas oportunidades para hombres y mujeres, hay un sometimiento, en ocasiones, en los ductos familiares respecto a la mujer.

No se le dan las mismas oportunidades ni los mismos sueldos, ni las mismas prestaciones a las mujeres que a los hombres, y a ellas se les han asignado roles tradicionales en la familia que implican un sometimiento de sus potencialidades laborales.

En ese contexto cuando se da un homicidio, con todo ese referente por razón de género, vinculado con cuestiones afectivas, con el rol de la mujer en la familia, en el núcleo social y cuando es esa asimetría de poder es lo que provoca el homicidio, entonces se genera una categoría nueva. Por eso la sociología jurídica tiene un amplio aspecto y tiene que ver una visión más global.

Repito, en ese contexto, creo que sí es correcto un concepto de feminicidio, porque da cuenta de una descomposición social que afecta básicamente a las mujeres y las afecta por ese entorno social desfavorable.

¿Cuáles son las causas que provocan esto? He escuchado comentarios de que hasta los modelos económicos son los que provocaron esto, no creo que sea una cuestión así; sin embargo, cómo se pueden prevenir y cuáles son las causas de este aumento, sobre todo en la percepción contemporánea actual, de los feminicidios.

Se han retirado muchos apoyos a las mujeres, por ejemplo las guarderías, les han quitado recursos; segundo, les han quitado recursos a los centros de atención de mujeres que son víctimas de violencia, que ya no los tienen.

El gobierno federal los ha canalizado esos hacia otros proyectos, pero esos proyectos que buscaban generar una paridad en la mujer y darle el apoyo frente a un entorno asimétrico de poder, es lo que ha generado una profunda descomposición y el sometimiento de la mujer otra vez a roles tradicionales y en los roles tradicionales está sometida y genera la violencia que propicia el feminicidio.

Sí hay causas muy medibles, causas muy claras que son atribuidas a decisiones poco afortunadas y que han quitado apoyo a la mujer.

El Estado de México tiene un gran proyecto que es el Salario Rosa, me parece muy bueno, completo y bien pensado, porque busca empoderar a la mujer con ingresos propios y romper ese patrón de asimetría.

En el Estado de México hemos sido un poco a contrapelo de lo que sucede a nivel federal, porque en el estado sí se apoya y se abona a romper ese proceso de asimetría.

Cuando se canalizan recursos hacia otros conceptos y se desatiende a la mujer, es una mala señal; segundo, cuando tenemos una autoridad cívica, la primera autoridad, las policías municipales que no tienen la capacitación, el conocimiento para aplicar los Bandos de Policía y evitar que en el día a día la conducta cívica sea sancionada.

Es decir si pasa una mujer en la calle y le dicen un piropo y la molestan, eso tiene que ser sancionable a través de los bandos municipales y la policía, con arrestos de hasta 36 horas y multas, eso no está sucediendo.

También falta capacitación, eso no está sucediendo, qué tenemos que hacer. Primero, para prevenir este fenómeno tan desfavorable en México, darles recursos a las instituciones que apoyan a la mujer, guarderías, centros de atención a víctimas del delito, de violencia familiar, apoyo a las mujeres trabajadoras, para que se incorpore al mercado laboral y así romper ese rol que le asigna la sociedad y la ubica en una situación de asimetría.

Segundo aspecto, que propondría, hasta ahora he oído el tema de feminicidio, pero nadie propone nada; segundo, capacitar a los policías municipales y fomentar un nuevo esquema de cultura cívica; tercero, generar desde los programas de estudio y de trabajo en las escuelas el concepto de equidad y paridad de género, eso es una cuestión cultural.

Por último, critico profundamente las propuestas de que para combatir el homicidio subamos las penas; subir las penas en los delitos no sirve de nada, porque hay una gran impunidad. De qué sirve que suban el delito de 60 a 65 años de prisión cuando el que comete los de violencia de género que no solamente es el feminicidio, es la violación, el abuso sexual, las lesiones, el maltrato familiar, el maltrato económico. Entonces esos temas quedan impunes, de qué sirve que suban las penas, es la reacción más fácil ante un fenómeno social, que no han sabido uno entender; dos, conocer la etiología del problema, las causas de las cosas y tres, proponer acciones concretas que pueden ser incluso las más simples.

Hay una guardería donde una madre que trabaja y lleva a su hijo para que se lo cuiden y de repente esa guardería ya no tiene recursos públicos, cierra y entonces la madre o deja de trabajar, porque no puede dejar a su hijo solo, o tiene que gastar más de su dinero y no obtiene el apoyo del resto del núcleo familiar, ahí volvemos otra vez a una situación de asimetría. Esas son acciones propias que deben de tomarse.

El tema del feminicidio como concepto se ha vuelto una bandera de lucha de los grupos feministas y yo, Ricardo Sodi, me considero un feminista, es decir, un promotor de la equidad de género, de la igualdad de género, de las oportunidades hacia las mujeres y mal haría.

Tengo tres hijas que son mi adoración y son mujeres a las que les ha dado como padre, y junto con mi esposa, todas las oportunidades para que se desempeñen en un mercado laboral profesional ampliamente.

Eso es lo que ha faltado en la sociedad, asumir el problema no soslayarlo, no evadirlo, pero asumirlo con seriedad no con posicionamientos políticos, sino con acciones concretas que le permitan a la mujer incorporarse a un mercado laboral en condiciones de paridad.

Que le permitan asumir un rol en donde la simetría del poder no sea lo que marque la relación hombre-mujer y que también tengan un entorno familiar, que les favorezca y les facilite llevar a cabo sus propios proyectos personales y no encasillar a la mujer en los roles típicos de una familia, de una sociedad, que tradicionalmente la ubica cuidando hijos, la casa, o sirviendo al hombre, eso desde luego ya no puede ser.

Ya dio propuestas de solución, dentro de ésas, las mujeres o ciertos grupos han instrumentado las pintas de edificios públicos ¿es éste el camino, hay quien, algún senador dice, es que la vida de una mujer es más valiosa que un monumento histórico?

Creo que no tiene razón esa comparación, porque el pintar un edificio no devuelve la vida de una mujer. Las manifestaciones de violencia derivadas de los actos de protesta son inaceptables, porque también son actos de violencia.

Destruyen el patrimonio cultural de todos los mexicanos y eso tampoco tiene razón de ser, el manchar un edificio histórico es un daño que no tiene remedio, porque la piedra, la cantera, absorbe la tinta, los pigmentos y para quitarlos hay que raspar la piedra. Si la van a pintar, una y otra y otra vez, vamos a destruir los monumentos históricos y qué resuelven con eso, absolutamente nada.

Hay que distinguir la violencia-causa de la violencia-efecto, las pintas en los edificios son violencia-efecto, porque la violencia-causa es lo que le acabo de decir y la desatención de la autoridad.

Cuando la autoridad no atiende, no sale una comisión, no los recibe, no les da cauce, no propone acciones concretas, no hay claridad en las políticas públicas, genera la violencia-efecto que desde luego no es aceptable.

Soy un amante de la cultura mexicana, me encanta la historia, me gusta mi ciudad, mi capital, la capital del Estado de México, la capital de la República Mexicana y que veo que dañan el Ángel de la IndependenciaPalacio Nacional, el Hemiciclo a Juárez, la Cámara de Diputados en Toluca, quieren dañar otros edificios, no me parece.

No me parece, pero entiendo que es una violencia-efecto, no es una violencia-causa, lo entiendo, no lo justifico y creo que no es el camino, porque una bandera de lucha tan digna, tan correcta éste, no debe mancharse con este tipo de cuestiones. (Primera de 3 partes).