+ El Fracaso del Sistema de Salud Agudizó la Desigualdad Social

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La frase:

Los más necesitados, son los más desprotegidos en materia popular.

LAMENTABLE

 

El Fracaso del Sistema de Salud Agudizó la Desigualdad Social

El afán presidencial por contar con un Sistema de Salud con sello propio y su pleito irreconciliable con los laboratorios médicos, llevó al país a la crisis más letal de la historia al quedar desarticulado el Seguro Popular, contar con un inoperante Instituto de Salud del Bienestar (Insabi) y caer en un desabasto generalizado de medicinas, en el más deficiente acceso a los servicios de salud, de que se tenga memoria para agudizar la desigualdad social, en medio de la más feroz pandemia.

La crisis que vive México en esta materia es tan severa, que el doctor Mario Luis Fuentes Alcalá considera que la desprotección en salud no sólo es muy alta, sino que también en materia de seguridad social se ha avanzado poco, y es así que estas condiciones colocan a nuestra nación como un país de muy alta vulnerabilidad ante la pobreza, castigando y marginando a los más necesitados

Mario Luis Fuentes es coordinador del Seminario de Altos Estudios del Desarrollo e investigador del Programa Universitario de Estudios del DesarrolloMiembro del Sistema Nacional de InvestigadoresCoordinador Académico de la Especialización en Desarrollo Social, del Posgrado de la Facultad de EconomíaTitular de la Cátedra Extraordinaria sobre Trata de Personas y Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía y en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Sobre la crisis de salud pública y la desigualdad social que agudizó, el académico universitario advierte que el debate que demos impulsar y ganar ahora, es a favor de los más pobres, vulnerables, y de las víctimas de las violencias que han llevado a la orfandad, al dolor y al desamparo a millones de personas en la República.

En su amplia investigación del tema, destaca los siguientes aspectos: los resultados de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares han generado un intenso debate en torno a la magnitud de la posible disminución de la pobreza en el país en los últimos años. Se habla de una reducción de unos seis millones.

Sin dejar de ser relevante, lo primero que debe decirse en que entre 2018 y 2020 la pobreza había crecido en poco más de 3 millones de personas en esa circunstancia, por lo que el saldo neto sería de 3 millones menos a lo largo del actual gobierno. En ese ritmo, México tardaría alrededor de 50 años en erradicar la pobreza, aunque en realidad la meta comprometida por el país para el año 2030 es la erradicación de la pobreza en todas sus formas.

Doctor Mario Luis Fuentes.

Lo cierto es que la vulnerabilidad laboral de las personas no se ha reducido; que la desprotección en salud muy alta y que en materia de seguridad social se ha avanzado poco, todo lo cual coloca a México en una alta vulnerabilidad, pues numerosos eventos pueden llevar a que las familias lo pierdan tododesde ser víctimas de violencia, de accidentes o enfermar de padecimientos cuyo tratamiento es de alto costo.

Recalca que, más que polemizar sobre la medición de la pobreza, este instrumento debería fungir como objetivo de evaluación de las políticas económicas y sociales del Estado mexicano, pues seguimos atrapados en el juego de las cifras, antes que estar discutiendo –con seriedad– cómo  vamos a lograr que México deje de ser el país de las más excesivas desigualdades, porque los programas sociales siguen sin llegar a las personas más pobres; el empleo sigue siendo igual o más precario que hace cinco años; la informalidad crece, y no hay una política adecuada de inversión productiva del Estado para detonar procesos de crecimiento económico sostenido, con criterios de sostenibilidad.

Aún más, considera que hay un efecto perverso en las políticas sociales: se distribuye más recurso monetario entre las familias, y se les arroja a lógicas de consumo desigual determinadas por un mercado voraz; a la par de que esos recursos se dejan de invertir en educación, salud y alimentación, pues al no crecer el producto interno, los recursos siguen siendo limitados y la población crece.

Por lo mismo, el investigador alerta que, ante la danza de las cifras alegres, las brechas se profundizan y la realidad se hace aún más compleja, y es así que cuestiona: ¿Cómo interactúan pobreza y violencia familiar?, ¿Cómo la pobreza y el rezago educativo siguen determinando la desigualdad de los ingresos entre mujeres y hombres?, ¿Cómo vamos a hacer para acelerar el paso en la reducción, al ritmo que se requiere, de los embarazos en adolescentes y de otros problemas asociados a las desigualdades de género?

Insiste en que las autoridades deben alinear sus políticas públicas para responder a estos cuestionamientos: ¿Cómo vamos a reducir la tasa de mortalidad infantil y la razón de mortalidad materna, indicadores que registran los peores estancamientos en 20 año?, ¿Y cómo vamos a hacer para regresar a las coberturas de vacunación que se tenían antes de la pandemia, así como a la cobertura educativa, y a la recuperación de saberes y aprendizaje que se han perdido?

El doctor Mario Luis Fuentes concluye que decir que el rumbo del país es el adecuado, con base en el solo dato de un incremento de ingresos en una parte de los hogares mexicanos, constituye una renuncia ante lo más importante: ¿Cómo reconstruir un pacto social, amplio e incluyente, que nos lleve al consenso en torno a metas ambiciosas, con horizontes de mediano y largo plazo, y que nos coloque en una ruta permanente de cumplimiento integral de los derechos humanos?

Ante la cerrazón de un presidente de la República obstinado con la teoría de que es dueño de la verdad, y que en cinco años de gestión se fue radicalizando en medidas de presidencialismo concentrador, una férrea militarización de la vida nacional, y una estatización de los bienes y servicios de la nación, difícilmente en el años restante se podrán registrar avances hacia la solución de los graves problemas sociales que se han ido agudizando por la terquedad de imponer desde una sola óptica, las recetas que ya fracasaron en México desde hace medio siglo, cuando el Estado se empeñó en ser el amo y señor de la vida del país y de los mexicanos, ¿no le parece a usted, estimado lector?