El INAI y el reto de convencer.
Bien dicen que la palabra enseña, pero el ejemplo arrastra, y, en esta etapa institucional en la que el INAI continuamente es señalado por parte del titular del Poder Ejecutivo Federal, la comunicación asertiva no basta, ya que se hace necesario ir al fondo para encontrar el verdadero mensaje, el que justifique la permanencia de la institución en el país, y, que demuestre a partir de los hechos que la voluntad del pueblo mexicano avanza en favor de las instituciones por encima de cualquier tipo de caudillismo o liderazgo político.
Curioso es, cómo a partir de la organización del México independiente y, posteriormente, cómo fue a través de los acuerdos de México revolucionario, que nuestro país encontró gran parte de los rasgos que hoy en día representan su cultura, y que, frente a una nueva coyuntura de agitación, marcada a través de ciclos de siglos que avizoraban un nuevo movimiento en nuestro país, al parecer hoy, ha llegado una revolución de las ideas y del pensamiento mexicano, que está en proceso de conformación.
La llegada de la Cuarta Transformación aprovechó la coyuntura de la existencia de una consciencia colectiva que llamaba hacia un nuevo movimiento de transformación de la cultura política mexicana, lo que podría parecer, incluso hasta un llamado de la nación para volver a tomar las armas a fin de rectificar cualquier desviación en la conformación de nuestro proyecto de Estado, al igual que en ocasiones anteriores, se desarrollaron en momentos específicos debido a una combinación de factores socioeconómicos, políticos y culturales que generaron tensiones y conflictos en la sociedad mexicana, y que, en este momento se dio a partir de las olas continuas de las grandes recesiones económicas mundiales y regionales que se han presentado de manera recurrente desde 1982, 1994, 2008, y, recientemente con la generada desde 2019, hasta la fecha.
Los factores económicos por su parte generan efectos sociales, y, en el caso de la sociedad mexicana estas crisis económicas se han traducido en un malestar social que, como generalmente sucede, se asocia a la ineficacia de factores externos, en este caso, de la administración gubernamental marcada frecuentemente por la corrupción, que a la postre se ha vuelto como el principal indicador de un enjambre de problemas de desigualdad e inequidad; mal humor colectivo que ya se venía percibiendo desde el año 2000, y que, de manera previa a las elecciones del año 2018, fue capitalizado por el entonces candidato a Presidente al señalar que en caso de que él no ganara, el tigre andaría suelto, precisamente ese tigre era bastante real ya que se esperaba que por esa memoria colectiva, se gestara un nuevo movimiento.
Sin embargo, tal como desde esa fecha constituía parte de las pláticas con mi hermano Luis Ángel como parte del análisis de la proyección social de nuestro país en nuestro ADN posrevolucionario, la transición democrática fue de los primeros fenómenos que ayudó a liberar la presión social pero que sigue sin encontrar el cauce de su fulgor y que, parecía ser capitalizado a partir de una corriente política que regresaba a la naturaleza liberal social de nuestra Constitución Fundacional, que va más allá de las Constituciones de nuestro país, sino de aquellos valores y principios que se acoplan a nuestro querer general.
Es así que, al parecer así como en ocasiones pasadas la justicia social detonó el México independiente y, la democratización, dio lugar a la revolución mexicana, en esta ocasión, se mantiene la tendencia liberal, sin embargo, al parecer, en conjunto con las corrientes contemporáneas de la sociedad de la información y el conocimiento y de la economía digital, viene nutrida de ese proceso de despolitización, el cual, posiblemente viene acompañado de la construcción de las primeras instituciones al amparo de la gesta democrática de nuestro país, entre las cuáles, insisto, los primeros bastiones son el Instituto Nacional Electoral y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, que, a su vez, son los antecedentes, de la mega coordinación institucional para dar paso a la visión sistémica del Estado Mexicano a partir del Sistema Nacional de Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción, como principal exponente del Sistema de Rendición de Cuentas del Estado Mexicano.
Por ello, el INAI es una institución de vital importancia en México, encargada de promover y garantizar el derecho de acceso a la información, la protección de datos personales y la transparencia en los ámbitos gubernamentales, y, que ha trascendido a los ámbitos privados.
Es así, que en el reto de convencer en este nuevo andamiaje de las instituciones mexicanas, que no buscan remplazar el poder político, sino más bien diluirlo o descafeinarlo, la labor del INAI es fundamental y, quizá también por ello, se ha vuelto una de las instituciones que se generan en la línea de defensa frente a este nuevo movimiento político, que, eventualmente se enfrenta a un filtro, que, solamente la ciudadanía decidirá si llegó para quedarse, puesto que, como ha quedado de relieve y hoy en día, gracias a la polarización ha hecho que este Instituto marque su posición clara, el IFAI y hoy INAI, nunca ha estado con los gobiernos en turno, tal como nunca estuvo con Fox, nunca estuvo con Calderón, ni con Peña, ni con el gobierno en turno, puesto que esta Institución, nace y se destina directamente al pueblo, y, su composición política sólo es parte del reflejo de los medios indirectos de control del poder al que se han sometidas las instituciones, pero que, será necesario identificar y replantear en un futuro en el que esta institución se mantenga, como todas las instituciones políticas de nuestro país.
En ese sentido, se vuelve necesaria además de la defensa de la institución, una restructura desde dentro, a fin de que se privilegie la integridad y el profesionalismo, que se vuelven base para el cumplimiento de la función, integridad que, a la vez implicará fortalecer los procesos de planeación institucional y de control interno, a fin de que los productos y servicios que proporcionados sean óptimos y útiles para la población, y por ello, se vuelve imperante que, entre otros aspectos:
En resumen, el INAI desempeña un papel clave en la promoción y protección de los derechos fundamentales de acceso a la información y protección de datos personales en México. Su labor es fundamental para fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la protección de la privacidad en el país, así como para fomentar una cultura de transparencia en los distintos sectores de la sociedad.
Por ello, el convencimiento de las instituciones tiene que darse, adicionalmente a las funciones específicas que desarrollan, a la función principal que desarrollan en beneficios de las y los mexicanos, consistentes en quitarle poder al poder político y regresárselo a los ciudadanos de a pie, como ustedes y su servidor. Hasta la próxima.

