EL MÁS MEXICANO
Sí, José Lezama Lima, escritor cubano de importancia y sabiduría universal es citado por el diputado Maurilio Hernández González, presidente de la Junta de Coordinación Política de la LX Legislatura en el libro: Labor legislativa del humanista José María Heredia y Heredia en el Estado de México, el cual sale a la luz en 2021, él escribe: Fue el escritor cubano José Lezama Lima —ese autor barroco que nos regaló uno de los grandes logros de la literatura latinoamericana con su novela Paradiso —quien me parece, define mejor a José María Heredia y Heredia. Lezama dice que Heredia es: “el más mexicano de los cubanos universales”. Un gran escritor cubano, posiblemente merecedor del premio Nobel de Literatura en su tiempo, igual que ese otro admirable narrador que es Alejo Carpentier. Cuba da escritores admirables en el siglo XX entre los que se incluyen: Guillermo Cabrera Infante y Leonardo Padura. Hace justo reconocimiento el diputado Hernández González: Si Heredia fue un gran mexicano nacido en Cuba, Onoria Céspedes —la mejor conocedora de su obra— es una amante de México y Cuba. Nadie mejor que ella para haber investigado, recopilado y organizado varios documentos del gran prohombre, que ahora se encontrarán disponibles para los lectores que quieran tener una buena idea de la labor legislativa en el Congreso, donde fue diputado de la Quinta Legislatura Constitucional del Estado Libre y Soberano de México.
Para quienes amamos por su ejemplo de ciudadano libre y contemporáneo que es José María, el saber que hay un interés cierto por el cubano-mexicano que nos deja su ejemplo en un comportamiento que al estudiar a fondo sorprende por la rectitud del mismo, por su entrega a la palabra que derivan en conductas irreprochables. Cita un hecho el diputado Hernández González: Su obra legislativa es vasta, pero quisiera recalcar un aspecto en particular: interesado en mantener financieramente sana la Hacienda Pública, Heredia llegó a pedirle al Ejecutivo estatal la creación de una institución que se encargara de vigilar los ingresos en las tesorerías de los ayuntamientos y que las autoridades locales informaran de manera puntual. En caso de no hacerlo, Heredia sugirió que se aplicaran las respectivas sanciones económicas. Su propuesta fue aprobada por unanimidad en el Congreso. En tan poco tiempo el talentoso hombre sabio, aunque sea tan joven, se expresa en la V Legislatura con propuestas, que hoy son sólido espacio para proteger al Estado de derecho en que vivimos. Cada Acta que aparece en el libro citado, cuya coordinación hecha por Onoria Céspedes, ofrece pruebas de un ser excepcional que está entregado a toda obra que dignifique esta patria que le acoge con respeto por aquellos que le admiran.
En las palabras de Onoria Céspedes Argote y Jesús Rafael Alonzo Quintana leo el proemio que citan los autores de la Introducción al texto citado, donde José María Heredia escribe para el periódico/revista Miscelánea, en ciudad de Toluca el año de 1832: El tiempo se pinta completamente en las generaciones vivas: los viejos representan el pasado, los hombres lo presente, y los niños lo futuro: en el cuadro inmenso de la vida humana, los primeros ofrecen sus ejemplos, los segundos sus acciones, y los últimos su esperanza. Hombre que reflexiona sobre el tiempo en la vida humana, sabe bien que todos tenemos un lugar que ocupándolo a conciencia y responsabilidad ha de permitir esperar un futuro inmediato o a largo tiempo que traiga democracia, libertad y progreso a los pueblos. Esa es su voz que se escucha o se lee en las Actas donde participa y cuya prueba es este magnífico libro que editan la LX Legislatura local y la Universidad Autónoma del Estado de México (1954), cuyo antecedente primario de esta institución de estudios superiores en la entidad y en el país, lo fue el Instituto Literario de Toluca fundado en 1828. Para Céspedes y Quintana: Es considerado el primer poeta cubano, el poeta de la nacionalidad cubana; el primero en cantar a las palmas, al mar y a la naturaleza cubana e iniciador del romanticismo en lengua española.
Su multifacética labor lo ubica como uno de los tres humanistas latinoamericanos más destacados de la primera mitad del siglo XIX junto al venezolano Andrés Bello López (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre de 1865) y el ecuatoriano José Joaquín de Olmedo (Guayaquil, 20 de marzo de 1780-19 de febrero de 1847). Las loas al poeta cubano-mexicano no paran nunca. Aunque en estos tiempos sea más conocido entre escritores más que entre el público en general. Eso pasa con Sor Juana Inés de la Cruz que no tiene la fama de Ricardo López Méndez y su poema: México creo en ti; o con el poeta de la patria, Ramón López Velarde por: Suave patria. En el caso de la Fénix de América, su poema más conocido, el único que se le conoce de manera popular es: Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, tales versos son motivo de fama bien ganada para la Décima Musa: en general los mexicanos desconocemos a la mayor inteligencia femenina que el Nuevo Mundo ha tenido en estos últimos 400 años.
Siempre es así, sobre todo en México donde las cosas se conocen por ‘encimita’. No se tiene hábito de leer a genios de las letras mexicanas desde la infancia, por ello, no se comienza a vivir este país de eternas contradicciones. Por eso le resultó un laberinto o rompecabezas irrecuperable el nuevo país donde vino a radicar Heredia acompañado de la amargura de vivir. Sobre el Hombre venido de Santiago de Cuba en su origen, Onoria y Jesús Rafael dicen: Está asentado como un estadista por su multidisciplinaria actividad, con obras fundacionales en varias manifestaciones del saber humano del siglo XIX. En el nuevo continente seguramente fue uno de los lectores más reconocidos de aquellos tiempos: talento y sabiduría es una fórmula grave para atraer las envidias de propios y extraños. Estadista, claro que lo es, porque sus principios están acendrados en el humanismo clásico de los grandes personajes de la historia. No hay ser humano que sea visto con admiración y respeto, si no es capaz de aplicar los principios éticos; mismos que están más allá de la vida del quien les practica. Grandes políticos de la historia son ejemplo de comportamiento en favor de los otros, de lo Otro, lo que les enseña a valorarse y a retarse en medio de la tormenta.
De esos personajes surge José María. Por eso los estudiosos una y otra vez lo clasifican y mientras más le estudian más fortalezas o cualidades le encuentra, recordemos: el Hombre es, la suma de sus cualidades por la resta de sus defectos>>. Y así sucede con Heredia, del cual Onoria y Jesús Rafael dicen: Se desempeñó en diversos cargos y oficios, como poeta, jurista, magistrado, diputado, periodista, historiador, dramaturgo, editor, crítico literario, bibliotecario, soldado, traductor, director y rector del Instituto Literario del Estado de México ubicado en Toluca. Todo pasa por la fría ciudad del siglo XIX. Los investigadores escriben: A pesar de la trascendencia, estudios y difusión de su obra, esta se encuentra dispersa en archivos y bibliotecas del mundo, dificultando la comprensión integral de su legado.
La Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México, en coordinación con instituciones de Cuba, México y otras latitudes, está uniendo esfuerzos para publicar las Obras Completas de José María Heredia y Heredia, logrando hasta el momento la primera reedición facsimilar de sus Lecciones de Historia Universal (2013), libro de texto que publicó en cuatro tomos entre 1831 y 1832 en Toluca y la edición facsimilar en un solo tomo de sus Poesías (2017), que incluye las ediciones de Nueva York de 1825 y la edición corregida y aumentada de Toluca de 1832. El trabajo de recuperar lo que tanto costó a Heredia hacer, es una tarea que se le debe al prócer cubano, pues sus hechos son prueba de lo que una y otra vez se dice: fue un ser excepcional que merece tantas estatuas en Cuba y en México: en Cuba sea Santiago o La Habana; en México sea Toluca, Cuernavaca o la capital del país. Para quienes nacimos y vivimos en la calle José María Heredia, muy cerca del centro de los portales en dicha ciudad, el recuerdo de ella nos hace preguntar: ¿A quién se le ocurrió cambiarle el nombre por el de Valentín Gómez Farías?…

