“El Mundo cambió hace 100 años. ¿No se dio cuenta?”

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Hoy tengo una recomendación para el uso de su dinero.

Espero que la tome en cuenta para el estilo de vida que se da en la actualidad. Claro que esto no es ninguna imposición, recuerde que en este espacio lo único que se busca, el fin para que fue hecho, es para que usted pueda tener una mejor relación con sus finanzas personales.

Antes, en la antigüedad, a las personas se les pagaba en especie, en productos alimenticios o piedras preciosas, muchas veces era con sal, de ahí proviene la palabra salario.

Ese fue dato cultural, ya hemos comentado que éste no es un espacio de historia, en específico, pero es necesario revisar el pasado para comprender el presente.

Demos un salto en el tiempo y vayamos hasta el siglo XVII, a finales, para ser más específico. Los comerciantes empezaban a desplazarse cada vez más, el mundo se estaba conectando y la gente comenzaba a viajar por placer. Sólo los muy, muy adinerados podían costear a un buen número de trabajadores, peones o esclavos, para trasladar su riqueza de lugar en lugar. Esos cofres llenos de oro, diamantes, animales, comida, etc.

Como era pesado y complicado, se crearon instituciones donde se guardaba toda esa riqueza, específicamente los metales como el oro y piedras preciosas. Y se extendía un papel recibo que era mucho más sencillo de llevar consigo a las diferentes ciudades e incluso a los principales países. La persona en cuestión presentaba ese papel en la institución del país a donde llegaba y se le daba la credibilidad a su apellido de que podía disponer de bienes en la ciudad de visitaba, ya que todo estaba respaldado con lo depositado en la institución local.

Así fue como empezó a surgir el papel billete y el crédito. Crédito, viene de la credibilidad, de la confianza de un buen nombre y que hará frente a la deuda.

Por eso, el Banco, hoy, necesita conocernos, para saber quiénes somos y darnos el crédito, creer que le vamos a pagar. Y ¿cómo se logra eso? Pues empezando una relación con el Banco, mediante la contratación de una tarjeta de crédito, y en la medida de que paguemos puntualmente en tiempo y forma esa pequeña deuda, el Banco, creerá más en nosotros y nos dará mayor crédito. Incluso puede expandir esa credibilidad de que somos buenos pagadores y nos extienda más préstamos para adquirir un auto o una casa. Esa es la manera de generar credibilidad, crédito, ante una institución financiera. No como antes, que tenías que ser hijo del Duque o el Conde de W, o el Barón de M, para que la institución creyera en tu buen nombre.

Y así funcionó el mundo hasta que, prácticamente esos condes, duques y barones desaparecieron. ¿Recuerdan el asesinato del Archiduque de Austria? Suceso que marcó el inicio de la Gran Guerra. Bueno, pues al finalizar, terminó también el sistema monetario conocido como Patrón Oro.  Y dio inicio al actual, el sistema Fiduciario, que se sigue respaldando en la confianza, pero ya no del oro, sino de la promesa de pago de todos nosotros. ¡Así de frágil está el sistema!

Entonces, mucha gente se quedó con la idea de que nuestro dinero sigue respaldado con el oro. Estoy seguro que en el inconsciente colectivo, de personas mayores de 40 años de vida, sigue la idea de Bugs Bunny, y el ladrón que entra al banco a robarse la caja fuerte, llena de oro. ¡Qué risa!

Hoy, ya no hay oro en los bancos, es más, ya no hay ni dinero, dinero físico. Estamos migrando a la virtualidad. Todo el oro del mundo no alcanza para respaldar la economía de un país. No hay suficiente papel en el mundo para imprimir billetes y entregárselos a la persona más rica del globo, sea quien sea.

El mundo ya cambió, y vamos varios años de retraso.

Dicen los expertos que ya nació la primera persona que no va a usar dinero físico en su vida.

Seguimos la próxima… si Dios nos presta vida (es decir, si nos sigue dando crédito)