El proceso de generación de pensamiento en la acción técnico táctica

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El Hockey sobre hielo es el deporte en equipo más rápido del mundo y uno de los más fáciles de entender. Primero hay que saber las tres reglas principales: Hombre Fuera−de−lugar, Pase Fuera−de−lugar, e Icing. Éstas están diseñadas para disminuir las demoras, fomentar la cooperación en el equipo y para mantener el ritmo rápido del juego. El Icing es la falta que se comete cuando un jugador lanza el disco desde atrás de la línea roja del  centro, hasta atrás de la línea roja de anotación del equipo contrario, y un jugador del equipo contrario lo recupera, sin que nadie lo haya tocado. Ahora bien, para Montgomery (1988) se trata de un deporte que se caracteriza por ser de contacto y por su alta intensidad de forma intermitente al realizarse sobre una superficie de hielo, los rápidos cambios en la velocidad y duración. De ahí que el hockey sobre hielo ha adoptado el apodo de The Fastest Game on Earth.

 

Así es que la intensidad y la duración de un turno en particular, que puede ir de treinta a ochenta segundos, determinan el alcance de la contribución de los sistemas de energía aeróbicos y anaeróbicos. Las ráfagas de alta intensidad requieren un buen desarrollo de la fuerza muscular, potencia y resistencia anaeróbica del deportista. El recuperar rápidamente en cada turno exige un buen sistema aeróbico. De acurdo con la clasificación de Parlebas (1979), nos encontraríamos hablamos de un deporte de colaboración-oposición con dos factores muy característicos en el desarrollo del juego colectivo: la incertidumbre y la rapidez de decisión, debido a la base de hielo y a la alta velocidad en la que se desarrolla. El juego en sí nos marca que en el terreno de juego se encuentran cinco jugadores por equipo, que cambian constantemente a partir de una plantilla de unos veinte jugadores más un portero que permanece en el hielo durante todo el partido. Se dividen en cuatro bloques de cinco jugadores, formado por tres delanteros y dos defensas cada uno.

 

El partido se juega a tiempo parado, significando que cuando el partido se para, por ejemplo como resultado de pérdida del puck, cualquier decisión arbitral, goles o retenciones del puck por el portero, se para el reloj. De esta manera un partido típico podría durar entre dos y tres horas.

 

Ahora bien, hay dos temas que caracterizan el desarrollo del Hockey sobre hielo: La incertidumbre y la velocidad del desarrollo del juego. Se requiera una rápida toma de decisiones. Durante un partido, los cinco deportistas que se encuentran en el hielo tienen la encomienda de establecer tareas de cooperación para conseguir la victoria del equipo. El principal objetivo del equipo contrario es elaborar tareas de oposición evitando la victoria del equipo contrario y a su vez colaborar entre los propios jugadores para realizar las tareas tácticas de ataque o defensivos con el principal fin de ganar el partido. Esta situación lleva al jugador a una situación en la que ha de tomar decisiones en aquellas acciones que se quieren llevar a cabo, creándose numerosos momentos de incertidumbre en el transcurso del partido. En una competencia existe un factor determinante que se concentra en su mecanismo de actuación: la decisión.

 

Esta decisión tiene que ser rápida, concluyente y acertada para que sea efectiva. Se crean en la mente del jugador una serie constante de preguntas en las diferentes acciones y situaciones de juego, ya sea en defensa o en ataque, a las que tiene que responder lo más rápido posible. Por ejemplo preguntas como ¿Paso el puck o no lo paso?, ¿lanzo a portería o aguanto?, ¿me desmarco o espero apoyo? Entonces estamos ante el movimiento combinado del disco y los jugadores que comparten el mismo objetivo de anotar e impedir que el contrario lo consiga. Cada acción de los jugadores deberá estar enfocada en estas sencillas acciones. Así es que los jugadores ofensivos intentan penetrar a la zona para realizar un disparo, mientras que los jugadores defensivos trabajan en impedir que los atacantes logren tener espacio en la zona para disparar. El equipo ofensivo cuenta con el disco como una herramienta adicional que usada correctamente es el elemento más rápido sobre el hielo y puede conceder a los atacantes una ventaja suplementaria. Pero hay que tomar en cuenta que los defensores pueden patinar más rápido sin el disco que los ofensivos con él. Así que hay que guardar un equilibrio. El control del disco es la mejor defensa, pero demanda buenas cualidades técnicas y trabajo de equipo. Llevar el disco a las zonas libres de la pista y hacer un pase al deportista libre son las armas para el adecuado control. Son bastante claros los objetivos a los que el entrenamiento se requiere enfocar.

 

En la actualidad el modelo táctico es de un juego de transición y posición del puck y no tanto la posesión del mismo. Los defensores presionan el disco en todo el terreno de juego para producir una pérdida de posesión, sucedida de vertiginosos contraataques que toman desprevenidos a los jugadores del conjunto acaba de perder el disco, y así establecer una ventaja numérica. Las decisiones en el juego deben apoyarse en qué sucede después, si viene un rebote, oportunidad de una segunda jugada, o qué ocurre si el otro equipo gana el disco. Entonces la mente del deportista debe de anticipar para impedir la pérdida del disco y ser superados en número. Podría determinarse que la norma para el equipo ofensivo es: Sólo perder la posesión del disco en zonas donde puede cubrirse sin ser superados numéricamente.

 

Por otra parte, al respecto de la fisiología de este deporte, Seliger considera que el rendimiento del hockey sobre hielo tiene una tasa metabólica submáxima. En el transcurso del partido existe una gran exigencia en los músculos de las extremidades inferiores ya que hay una actividad muy intensa con cambios sustanciales de velocidad y dirección. Desde el punto de vista del metabolismo aeróbico y anaeróbico el gasto de energía muestra que el 69% del gasto de energía de los atletas serán cubiertos por el trabajo sobre la deuda de oxígeno, con lo que la parte anaeróbica del metabolismo abarca aproximadamente dos terceras partes del gasto total de energía. La lenta recuperación durante el descanso indica una mayor participación del metabolismo anaeróbico. La producción de altos niveles de ATP en el sistema energético glucolítico aparecen entre los 10-45s proporcionando energía para los cambios que duran un promedio de 45s. La duración de la participación del jugador en el hielo es de entre 30 y 80 segundos, siendo a nivel profesional este tiempo más corto proporcionando una mayor intensidad al juego, en donde aparece a lo largo del partido la Potencia Aláctica.

 

Bracko (2004) describe un estudio de la técnica e intensidades de patinaje durante un cambio de juego en hockey. Analiza 27 jugadores delanteros de la NHL investigando el tiempo y la frecuencia durante el partido. Las características de patinaje se dividen en tres niveles de intensidad: Alta, media y baja. En un intento de clasificar la energía que prevalece en el sistema de energía que se utiliza durante el momento del juego, el autor relaciona cada intensidad de patinaje con una contribución metabólica de potencia. Los resultados demuestran que un jugador de hockey compite a varios niveles de intensidad durante un mismo cambio. La mayor parte del tiempo la utiliza a media y baja intensidad (15-41% y 49-68%, respetivamente), utilizándose por tanto ambos sistemas de contribución de energía, la glucólisis rápida y el sistema oxidativo. Un pequeño porcentaje del cambio (10-15,4%) se considera alta intensidad actuando principalmente las vías energéticas de la ATP-PC y el sistema glucolítico.

 

El más que reconocido entrenador de hockey ruso, Vladimir Yursinow (formador de más de 60 jugadores en la NHL), es un admirable científico de este deporte. Aprendiendo de su experiencia, su método de entrenamiento hoy en día es muy diferente a lo que fue en el pasado. Se dice que en sus comienzos siempre quería obligar a sus deportistas a hacer las cosas a su manera. Hoy su principal lema es hacer que los jugadores juzguen por sí mismos y resuelvan sus situaciones. Así es que una de sus aportaciones está en lo siguiente: mi función como entrenador es decidir cuál de las dos jugadas de poder ha sido mejor. Es algo parecido a escoger una chica y pedirle que sea mi esposa. El entrenador es cada vez más una fuente de información y menos una luminaria del entrenamiento. Esto es, las respuestas al porqué y cómo tienden a estar por encima del tradicional qué.

 

El entrenador moderno procura los mejores ejercicios o juegos para administrar el proceso de enseñanza aprendizaje, y hacer que sus deportistas trabajen por sí mismos, entendiendo el porqué deben hacer ciertas cosas para ser más efectivos. Esto sin duda motiva al jugador a aprender y lograr un ambiente en donde se desarrollan más rápido. Adicionalmente, le da a los atletas, las habilidades útiles que pueden aplicar en la vida diaria, fuera de la pista.