El Segundo Peor Enemigo

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Espero que estos días hayan servido para la reflexión acerca del peor enemigo de su Ahorro, y de, básicamente de cualquier aspecto a desarrollar en su vida. Por eso debe tener mucho cuidado en construir sus hábitos ya que ellos lo construirán a usted. Cuando las ganas lleguen a faltarle, cuando la duda lo embargue, cuando se sienta perdido; los hábitos estarán ahí para rescatarlo, de hecho, no tendrían que rescatarlo si sigue sus hábitos.

Ahora le presento al segundo peor enemigo de su y de prácticamente cualquier Ahorro, con ustedes, –pausa dramática– la Inflación.

No pretendo impartirle toda una cátedra de Economía que, en primera, no alcanzaría el espacio proporcionado aquí, y en segunda, mi intención no es agobiarlo con conceptos y tecnicismos. Así que vayamos a ejemplos claros y concretos para entenderlo mejor.

Piense en un globo, piense que está inflando ese globo. De ahí proviene el nombre para este concepto, por risible que parezca.

En palabras llanas, en Economía, la inflación es el alza de precios de los productos de consumo. Ej. Un chicle ayer costaba 1 peso, hoy cuesta 2 pesos, mañana cuesta 3 pesos.

¿Por qué se da la inflación? ¿Por qué simplemente no mantenemos el precio de ese chicle en 1 peso para siempre, y el de todos los demás productos?

Ah, ¿recuerda cuando vimos las leyes que rigen tácitamente este mundo capitalista?

¿Recuerda cuando hablamos de que el hombre es ambicioso por naturaleza y tiende a la comodidad?

Le invito a que los repase.

Y que las complemente con estas causas que la provocan:

Primero está la Demanda. Pensemos en un huerto de jitomates, (como siempre usaremos cifras y cantidades burdas), ese huerto produce 100 jitomates. Ya tengo a mis 10 clientes que me van a comprar 10 jitomates cada uno. Pero, la cosecha no se dio al 100%, hubo sequías, inundaciones, incendios, plagas, etc.

Sólo pude producir 80 jitomates. Mis clientes se enojan porque no les tengo sus 10 jitomates a cada uno. ¿Qué hacer?: ¿A 8 clientes les vendo sus 10 jitomates de costumbre? ¿y a otros dos los dejo sin nada?; ¿o les vendo 8 jitomates a cada uno?

Y falta agregar otra cuestión: Ya tenía planeado vender cada jitomate a 1 peso y ganar 100 pesos. Ya que con 100 pesos alcanzo a cubrir satisfactoriamente los gastos en los que incurrí para plantar originalmente los 100 jitomates, aunque al final sólo se dieron 80. Entonces ¿estoy dispuesto a vender los 80 jitomates a 1 peso y ganar 80 pesos y no alcanzar a cubrir mis gastos de producción?, ¿o inflar el precio de cada jitomate a 1.25 pesos para que al vender los 80 pueda recuperar los 100 pesos planeados desde un inicio?

¿Ve usted lo complejo de la situación? Y eso que sólo estamos hablando de 80 jitomates. Ahora agregue usted todos los productos y servicios habidos y por haber. Y también súmele las cuestiones éticas y morales.

Porque uno de los clientes puede decir, que necesita los 10 jitomates, y para asegurar su pedido, está dispuesto a pagar no 1 peso, ni los 1.25, sino que ¡1.5 por cada uno! Y como le asusta el futuro quiere asegurar su abastecimiento de una buena vez y comprar otros diez.

Y ese cliente, usa los jitomates para hacer salsas. ¿De dónde cree usted que va a salir el dinero para pagar 1.5 pesos por jitomate?

Cuando ese cliente le venda sus salsas a su cliente que hace tortas ¿A poco se las va a dar al mismo precio?

Alguien tiene que pagar ese incremento ¿no le parece?

¿Usted qué haría?

¿Ah verdad?

Nos leemos la siguiente entrega. Primero Dios.