EL SOLDADO Y EL EXPLORADOR

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En medio de la agitación, la claridad. En medio de la tormenta, la calma. En medio de los intereses divididos – la certeza. En los muchos caminos – una elección segura». Mary Anne Radmacher.

EL SOLDADO Y EL EXPLORADOR

El próximo 2 de junio, los mexicanos decidirán el destino de al menos dos generaciones de compatriotas. Ahora, más que nunca, será trascendental la participación de los electores; en razón de ello, es que me permito invitarlos a reflexionar sobre el papel que queremos jugar entre dos figuras metafóricas con alto ingrediente significativo: El soldado y el explorador.

Para ello, me he documentado acudiendo a las investigaciones de Julia Galef, especialista en ciencias del comportamiento, quien acuñó los terminos: La Mentalidad del Soldado y La Mentalidad del Explorador.

La Mentalidad del Soldado es un concepto que busca describir la tendencia humana a aferrarse a creencias existentes, incluso cuando la evidencia sugiere lo contrario. Contrasta con la Mentalidad del Explorador, que busca objetividad y ajusta sus creencias según la evidencia. Adoptar la Mentalidad del Explorador puede conducir a una toma de decisiones más informada y adaptativa.

Así el dilema entre dos mentalidades: la de soldado vs la de explorador. En la primera, propias de los fanáticos, sus acciones surgen de creencias arraigadas, fijadas para protegerse y para derrotar al enemigo; caldo de cultivo perfecto de los nacionalismos y gobiernos autoritarios. En la de explorador hay una apertura que permite sobrevolar el propio sesgo. Tener buenos juicios, predecir con precisión y decidir correctamente requiere curiosidad y apertura a ideas divergentes. Esta actitud es propia de los ciudadanos participativos en una democracia.

La calidad de nuestros juicios depende más de nuestras emociones que de nuestra inteligencia, actitud propia de la mentalidad del soldado.

En el pensamiento de soldado, explica Galef, se da un razonamiento motivado, en el que nuestras motivaciones inconscientes dependen de nuestros deseos y miedos: algunas ideas se presentan como aliadas y queremos que ganen, y otras son el enemigo y tenemos que vencerlas. Piensen en un ejemplo cotidiano: un referí que cobra una falta al equipo adversario o al nuestro y cómo nuestra reacción es totalmente distinta si nos perjudica o si nos beneficia su juicio. Inconscientemente, nuestro juicio se ve influido por la idea que queremos que sea la vencedora. Esto afecta nuestras decisiones respecto de la salud, relaciones, cómo decidimos a quién votar, qué consideramos ético o justo, explica.

En cambio, una mentalidad de explorador se anima a preguntarse: ¿Qué pasaría si estoy equivocado en mi mirada sobre este tema? Su motivación de encontrar la verdad y defenderla está por encima de las convicciones propias. Esta mentalidad de scout o explorador se enfoca y trabaja por encontrar la manera más honesta y adecuada, a pesar de que sea inconveniente o molesta con la creencia propia.

En la mentalidad del soldado prevalecen las emociones de defensa y tribalismo; en la de explorador prevalece la curiosidad y el goce en el aprendizaje. El explorador se siente intrigado y no vencido cuando algo contradice sus expectativas, consideran una virtud poner a prueba sus creencias, y celebran que pueda cambiar su parecer ante nueva evidencia, su autoestima no está ligada a si tienen o no razón. Estas características son las bases para hacer buenos juicios.

La mentalidad  del explorador requiere acompañarse de la mentalidad del centinela, ésta se refiere a un estado de alerta constante y atención cuidadosa hacia el entorno. En un contexto más amplio, a menudo se usa para describir una actitud de vigilancia, especialmente en términos de seguridad o protección. Mantener una mentalidad del centinela implica estar siempre consciente de lo que sucede alrededor y estar preparado para responder a cualquier situación que pueda surgir.

En un entorno plagado de fake news y de bombardeo intenso por parte del Standopero matutino y sus aliados comunistas, el elector debe ser responsable para discernir.

 

En términos políticos, discernir se refiere a la capacidad de analizar y entender críticamente situaciones, políticas o acciones. Implica la habilidad de distinguir entre diferentes perspectivas, evaluar información y tomar decisiones informadas. Un elector que puede discernir en el ámbito político generalmente tiene la capacidad de ver más allá de las apariencias superficiales y comprende las complejidades y matices involucrados en cuestiones políticas. Esta habilidad es valiosa para participar en debates, votar de manera informada y entender el panorama político de manera más completa.