+El violonchelo acompañó toda su vida al maestro Laszlo Frater Harting

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La frase

La música, es como la “palpable comunicación del alma”.

LASZLO FRATER HARTING

MI CHARLA CON EL MAESTRO LASZLO FRATER HARTING, EN 2014

Nacido en Hungría en 1948, de una generación de post guerra, y con todas las carencias y malos tiempos que eso implicaba, Laszlo Frater Hartng creció en una familia íntimamente relacionada con la música.

El violonchelo, instrumento del cual Laszlo es un maestro, era tocado por tres integrantes de su familia, sus tíos y una de sus primas, por lo cual, él siente que el instrumento lo ha acompañado desde sus primeros días de vida a diferencia de sus dos hermanos que no se desarrollaron en el mundo de la música.

Todo lo que rodeaba la vida de Laszlo era la música, nunca tuvo duda alguna acerca de su vocación y pasión, su hilo conductor, lo que hoy define como “su vida entera”.

Con cariño, Laszlo recuerda que su abuela, esposa de un organista de la catedral de Viena además de profesor de historia e idiomas, guardaba con recelo una colección impresionante de libros y pinturas entre los cuales se encontraban incluso obras originales que Laszlo, a escondidas, ojeaba maravillado. Un día, su abuela lo encontró ojeando un libro de pinturas y al sorprenderlo le ordenó que, si tal imagen realmente le gustaba tanto, arrancara la hoja y se quedara con ella; ahí Laszlo, con tan solo 5 años de vida, aprendió su primera gran lección en la vida “el arte no es de quien lo hace sino de quien lo necesita” dice Laszlo quien retoma una de las frases de Pablo Neruda para explicar su sentir.

Después de la revolución de Hungría en 1956, los padres de Laszlo emigraron, mejor dicho huyeron, primero a Yugoslavia y después a Alemania Occidental en donde comenzó el peregrinaje de estudio serio del violonchelo en él.

A pesar de haber tenido sus inicios musicales con sus tíos, Laszlo cuando niño ganó el concursos de talla internacional como “Juventudes Musicales” que le dio la oportunidad de estudiar un año con Pablo Casals, ícono catalán en la música.

Cabe destacar que los estudios de Laszlo, la exigencia de los mismos además de los constantes viajes, hicieron que la familia nuclear de Laszlo de fragmentara hasta casi no frecuentarlos, incluso ahora, en donde solo puede encontrarse con sus hermanos, quienes habitan en Europa, y a quienes visita cuando ofrece conciertos en ese continente.

Su posgrado lo realizó en Estados Unidos bajo la tutela de otro profesor húngaro, Janos Stalker.

Mientras realizaba estos últimos estudios Laszlo fue contactado desde México ante la posibilidad de tocar e impartir clases en este país.

A pesar de reconocer que Laszlo ya sentía cierta fascinación por México, no duda en reconocer que todo aquello que aprendió, y continúa aprendiendo, de este lugar solo pudo haberlo hecho habitando en el.

“Enamorado” se consideró Laszlo de México desde que comenzó a vivir en él. A pesar de que sus estudios, y primeros logros musicales, los había conseguido en el extranjero, Laszlo no dejó de sentirse nunca como un extranjero a aquel lugar a donde fuere; sin embargo, México le dio lo que nunca había tenido: un acogimiento familiar.

Más allá de los paisajes, diversidad cultural e historia, Laszlo considera que la gente que habita en México es el mejor tipo de personas “en México, a pesar de muchas cosas, no existe la xenofobia, los mexicanos no tienen fobias que muchos países primermundistas tienen, México me trasformó más que ningún otro país” dice.

Después de vivir un par de meses en la ciudad de México, Laszlo llega a la ciudad de Toluca en 1976 en donde ha permanecido por más de 38 años sintiendo que este lugar y el país se han convertido en la esencia de su vida.

Por su gran preparación, capacidad y experiencia, fue designado asesor cultural de varios gobernadores del Estado de México.

En esta ciudad conoció, también a través de la música, a la que continúa siendo su esposa y madre de sus dos hijos, el mayor de los cuales, dedicado a la cinematografía, ha mostrado sensibilidad también por la música.

“De México he recibido mucho y le he dado todo lo que puedo, este país me ha convertido en un forjador de esperanza para los jóvenes”

La creación del conservatorio, hace 23 años, le dio la oportunidad a Laszlo de trascender las propias fronteras del Estado de México con sus alumnos, mismos que han ganado concursos no solo nacionales si no también internacionales.

El maestro, cuyo platillo nacional favorito son los chiles en nogada, reconoce que además de la música, siente una gran afición por la pintura desde su infancia, según él, si no hubiera sido músico hubiera sido pintor ya que, al igual que la música, este arte hace sentir sin palabras.

El Gobierno de México le impuso la Condecoración de la Orden del Águila Azteca, máximo reconocimiento que se otorga a un personaje que ha honrado a México. Asimismo, fue objeto de múltiples distinciones internacionales como:

Caballero de la Orden al Mérito de Excelencia Artística (Hungría), Orden Civil de Alfonso x el sabio (España), Caballero de la Orden de las Artes y de las letras (Francia), doctorado in honoris causa en artes, música y humanidades, entre otros.

Al citar a Don Quijote, su libro favorito, Laszlo dice “soy hijo de mis obras” para referirse a la forma independiente con la que ha llevado su vida y, reconociendo que todos sus logros se deben a su esfuerzo propio, comenta con alegría el orgullo que le causa ser una persona totalmente independiente desde que era un niño.

Entre sus más preciadas posesiones, Laszlo posee un violonchelo auténtico de Cremona elaborado en 1748.

LASZLO Y TOLUCA

La primera cosa que menciona Laszlo con respecto a su gusto por Toluca es el clima “en este lugar están las 4 estaciones del año en un día: por la mañana es primavera, al medio día con el calor se hace verano, más tarde viene el otoño y por la noche hay que abrigarse como en el invierno”.

Al preguntarle por qué no ha cambiado de ciudad de residencia desde su llegada a México, Laszlo admite que la ciudad, además del clima ideal, le ha brindado el recibimiento que él no conocía en ninguna otra parte del mundo. Como cuna, es decir, como primera ciudad en la que el habitó de manera permanente, Laszlo reconoce que siente un cariño especial por el lugar con quien además crea lazos constantemente por su posición como director del COMEM.

Arquitectónicamente Laszlo describe a la ciudad como una ciudad rara, la cantera, dura como solo en Toluca, no permitió garigolear tanto las edificaciones como en otras zonas del país, sin embargo Laszlo reconoce esos pequeños detalles que embellecen las casas antiguas de esta capital, como los patios interiores, los pisos de madera en las construcciones antiguas y los balcones. Él reconoce que estas edificaciones, algunas muy bien conservadas en el centro de la ciudad, siempre le han gustado.

Con respecto a las personas que habitan la ciudad, Laszlo reconoce que es difícil ganarse el corazón de los toluqueños (que ya de por si tienen fama de fríos) a diferencia de los pobladores de zonas cálidas quienes, sin deberla ni temerla, entregan su alegría y calidez humana desde el primer saludo.

A diferencia de sus primeros años en donde Toluca era una ciudad considerablemente pequeña, el panorama que ofrece ahora la capital es de una sobrepoblación que Laszlo refiere a la cantidad de inmigrantes que hubo hacía este lugar después del terremoto del 85 en la ciudad de México. Sin estar preparada arquitectónicamente, la ciudad creció desmesuradamente para dar cabida a todos aquellos quienes buscaban un mejor lugar en donde vivir.

Con tristeza, Laszlo reconoce que no todos los inquilinos de la ciudad se sienten plenamente identificados con el lugar que habitan pue la mayoría de ellos no conoce lo que les rodea “uno no puede sentirse identificado ni puede amar aquello que no conoce” dice Laszlo al describir a muchos de los pobladores de la capital del Estado. A esto liga el cuidado de la misma ciudad “si los que habitan este lugar se sintieran identificados con el, no habría personas que arrojaran basura a las calles desde las ventanillas de su automóvil, la educación también es parte de la cultura y la cultura a su vez, es parte del amor que se le tiene a ciertos lugares”.

Haber viajado no solo por el mundo si no por gran parte del territorio nacional, le ha dado a Laszlo una perspectiva que pocas personas tienen. Aunque es un tanto difícil de creer, Laszlo refiere a la ciudad de Toluca como un lugar que alberga más cultura de lo que varias ciudades mucho más grandes pueden tener.

De Don Quijote toma: “Quien canta, sus males espanta” un lema para toda la vida.