En Charla entre Tolucos, Guillermo Garduño Recordó a personajes de la Toluca contemporánea

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La charla “Entre Tolucos” de Jesús Izquierdo Rojas, en esta ocasión con Guillermo Garduño Ramírez, dio oportunidad de conocer a la Toluca contemporánea a través de algunos de sus personajes, a quienes ha logrado “retratar” en sus libros, uno de ellos titulado “Toluca 200, historias de familia”: desde doña María del Carmen Zenil de Izquierdo, pasando por el “Muertero” Marino López, porrista de los Diablos del Toluca, hasta llegar al famoso “Ojeis”, quien fue propietario del tradicional negocio “Tortas El Ojeis” en las alacenas de Los Portales.

Guillermo Garduño señaló que, a diferencia de quienes fueron cautivados por la historia de la Toluca de los siglos XVIII y XIX, él quiso enfocarse en la historia más contemporánea de la capital mexiquense, especialmente de 1950 a 2010.

En su libro “Toluca 200, historias de familia”, habla de 125 personajes de Toluca; la idea, dijo, era que quienes se adentraran en sus páginas pudieran vivir y comentar: “Se llamaba así tal calle” o “A este señor lo conocí”; sería una historia vívida para los de cierta edad y algo a descubrir para las nuevas generaciones.

Así, mencionó de pasada a personajes como don German Roth, o el “taxista bonachón” Dimas Mejía Gómora, y se adentró en una emotiva mención de María del Carmen Zenil de Izquierdo, escritora toluqueña –quien además es abuela de Jesús Izquierdo Rojas-, de quien leyó la crónica “Viernes, día de plaza”, incluida en su libro “Toluca y mis recuerdos”, una detallada evocación de la Toluca de ayer.

Después habló del “Muertero” Marino López, que se destacó entre los porristas de Toluca como Chilo Cuartilla y Cuatachos, Adolfo Bizarro, Leonador y el “Güero” Gama o el “Globero” Hernández.

Marino López el “Muertero”, “no fue el primer porrista que tuvo el Toluca, pero fue el más famoso”. Señaló que para conocer detalles de su vida, entrevistó a Don Jorge López Sepúlveda, sobrino quien le relató lo feliz que era su tío por poder seguir al Toluca FC a todos lados; también seguía a los boxxeadores de la época José “Toluco” López y Raúl “Ratón” Macías.

“Bajaba a la cancha y dirigía a las porras de las cuatro tribunas. Tenía su funeraria donde ahora hay un restaurante de cadena (un Vips), en Hidalgo casi para llegar al Parque Cuauhtémoc, y solía decir ‘yo no lo deseo mal a nadie, solamente que me vaya bien en mi negocio’. Tenía un gallo, que además no era de pelea y era el gallo de su vecina y lo soltaba después de la porra, y el gallo cantaba”, recordó.

Garduño Ramírez también habló de los Potros de la UAEM, del libro que escribió con motivo de los 50 años de equipo, leyó el relato en el que hace hablar al estadio de C.U.

Recordó que se inauguró en 1964, de la cabeza de Adolfo López Mateos, realizada por el maestro Adolfo Villa González, que tiene 12 metros de altura y 60 toneladas de piedra.

Con respecto al arte Aratmosférico del estadio recordó que que Carlos Hank González era gobernador del Estado de México y que como había echado a andar la Orquesta Sinfónica del Estado de México, con un costo de 36 millones de pesos al año, le dijo no a Leopoldo Flores para hacer el mural. Pero la obra “Aratmósfera” se realizó de todos modos, a base de una coperacha, al llamado de la entonces regidora Elizabeth Corona.

Como reportero de  El Sol de Toluca, con David Alvarado Guerrero como director, Guillermo Garduño participó en una campaña para apoyar la realización del mural, entrevistó a los críticos Raquel Tibol y Antonio Rodríguez hablando del valor artístico de la obra.

Señaló que sus libros están dirigidos “al toluco que siente su ciudad, que a lo mejor conoció la historia pero no a fondo”.

La charla se disfrutó y se hizo ligera. Se hizo mención de otros personajes como la señora Yáñez, propietaria de la librería Ibáñez; Alfonso Iracheta, quien habló sobre el cine Justo Sierra y el Cine Florida, y del famoso “Ojeis” de las tradicionales tortas. El programa concluyó con la promesa de retomar la charla en otro momento, para hablar de temas que quedaron ‘en el tintero’, como el de “argentinos en Toluca”, que toca Guillermo Garduño en otro de sus libros.