“En el Bosque de mis labios” de Thelma Morales

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La memoria es el origen de todo lo intangible que se desborda en el sentimiento, preservarla es misión de los seres humanos, de quienes han vivido plenamente y agradecido la herencia del recuerdo como es el caso de la autora Thelma Morales en su poemario En el bosque de mis labios. Antología Poética reimpresa en este 2022, por la Casa del Poeta Laura Méndez de Cuenca. Acudimos a un paisaje, el de un bosque espeso por el cual ingresa la luz y proyecta imágenes de lo que ocurre afuera, en diferentes geografías, como la de la ciudad; espacio en el que se desarrolla la vida productiva, asentamiento de nuestras relaciones sociales; dice la poeta en Sombría ciudad:  “sombría ciudad/casi no te conozco” y en La ciudad de mis sueños: “Yo soy mi ciudad/ecos congelados atraviesan/ los Portales, frío afilador que corta/manos de nostalgia,/horas que se convierten/en lentitud fúnebre.”

Hacemos junto a la autora, una especie de recorrido por fotografías de la querencia que serán definidas en Álbum de fotografías: “Viejas fotografías que parecen/gacelas capturadas, que/tratan de escapar a la memoria”, en Fotografía: Dos chispeantes luces que/ viajan al encuentro de unos labios,/encendidas brasas que inflaman el deseo” y en Sepia:  “Es el color de la tristeza,/del tiempo ido/ que recuerda/ el misticismo”

A lo largo de este viaje guiado, escucharemos el llamado a personajes que han compartido el espacio y el tiempo de la poesía; aparece un Gambusino de sueños: “Olores de caricias que se vuelven/grietas en la piel del ser que ya no eres,/penetras en las minas/ que en abandono se derrumban.” También un peregrino que recoge presencia ancestral, el Peregrino de verde esperanza: En mi pueblo eres/forjador de mitos y leyendas/las tonas son almas que protegen/ tú eres la mía señor del monte. Ineludible la figura del poeta, ya sea como un constructor de puentes de lenguaje en Viajan labios de un poeta constructor: “Revolotean como pájaros/ de cientos de voces/que invaden a los hombres/nada queda sólo labios/ con hermandad de palabras”

Parecen distantes, y van dejando herida de nostalgia en ¿Por qué tardas? “Sin ti no vivo y los días toman su siesta/para olvidar tu ausencia./”, Lejanía “es la noche/ que en flor azul se convierte;/ son mis ojos al cerrarse,/lejanía y olvido/triste flama azul/ extinguiéndose/ en el tiempo,/. Así, la poesía es el receptáculo del tiempo y la serenidad. Diario “Han pasado más de treinta años y aún/ no descifro el destino en mis manos.” Contemplación “Cómo no vibrar ante esta/voz que tanto me emociona/como gotas de lluvia que/ resbalan por las hojas/ de una siempre viva”

Cada vez más introspectiva, la voz enunciante de Thelma Morales nos lleva al centro de la emoción amorosa; en los poemas Miro tus ojos “Tus ojos me recuerdan/ el olor a saúco/verdes llanuras que ríen/ el sueño de los amantes” y en Labios que tiemblan “Él en la punta/de mi lengua/Él en el bosque/de mis labios”, transmite el amor de una manera tan sensorial y finamente dibujada que nos permite repensar que el amor es esa fuerza que está presente en toda etapa de la vida desde  la infancia: A mi infancia “En un pequeño costal/ cargas la infancia, dentro llevas/ pedazos de luna fresca/ y de lluvia blanca o presenta también en los lazos familiares Sueños de cristal. Apareces en un cristal/con tu faz de niebla,/semilla dulce/que florece en poco tiempo:/miro la mujer que serás/ de mi misma sangre.”

La naturaleza no está excluida de este bosque, abundante en especies maravillosas camufladas de lenguaje, porque aquellas palabras que usamos para la designación de lo que nos rodea, nacen de la misma fuente originaria, el grupo social, la tierra de procedencia, las costumbres: Ave turmalina  Tu brillante plumaje, ave turmalina de las minas de Dios, es materia que se extrae para proteger las almas acosadas por el dolor. Ayahuasca Parece profano/entrar en el pasado/ lúgubre y pavoroso/ ojos cercados por tinieblas, Amaneces Nochebuena  Aun cuando pasa el tiempo/ ansío tu llegada en el invierno. Los objetos que nos rodean también son manifestaciones culturales y están cargados de simbolismo más allá de su utilidad, El petate “Tiras de tule entrelazadas/para tu pequeño cuerpo, /envolverlo y arroparlo,/ guarda entre tus fibras/ al pequeño abrojo que veo. Canasta Envuelves en tu seno/ la tradición de un festejo,/ cargas en las entrañas/ dulce colación.

Estos elementos próximos, brillantemente abordados desde el tono poético, se mezclan con una perspectiva cívica que no deja de ser poética, sobre personalidades de la Historia y la Cultura que serán convocados por Thelma a este Bosque de sus labios:  En el bicentenario de tu nacimiento “!Juárez! ¿En verdad eres perpetuo?”, Máquina de guerra a Facundo CABRAL “Odias el canto/ de la flor,/esperas/la cuenta regresiva;/añoras el tintineo/de la destrucción,  Adiós a los niños al cineasta Louis Malle, Canto ¡Soy Sor Juana! La de dulce faz,/ la de palabras que son canto/ para la patria secuestrada. ¡Tú vivirás para siempre! (a Nezahualcóyotl) Aquí nadie vivirá para siempre,/Tú lo dijiste,/¿pero acaso no imaginaste/que tu poesía viviría/hasta el fin de los tiempos?

Vientos del recuerdo (a José María Morelos) ¿cómo era tu casa Generalísimo, / se pintaba acaso/ con el adobe de los pobres?  Cantor en el exilio  Tus cantos se oyen/más allá de las fronteras;/ exilio impuesto por invasores,/que viviste en carne/del tubercoloso; seguramente dirigido a algún poeta del Romanticismo.

Tal como se aprecia, la candidez del título de este poemario es sólo una muestra de la destreza lírica de los temas que han cursado por la escritura de la poeta y de su formación sólida humanística. En el bosque de mis labios es un agradabilísimo recorrido acompañado de una voz lírica femenina, que nos invita a adentrarnos en nuestro propio interior forestal.