EN ESTA DIRECCIÓN NOS ENCUENTRAN (y no tenemos teléfono)

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Los poetas, los que nos atracamos en cada verso como un eructo enfermo

pero invisible para no perder cierta elegancia,

tenemos mirada pendular,

y a veces, en todas direcciones,

como si las veredas fueran espejos

para ver impotentes 

esas faldas a las que fuimos incapaces

de abordar cigarro pegado a los labios,

porque,

somos los fracasos acicalados,

o bien por la palabra o por un poema inolvidable quizá antologado.

Sabemos que se nos perdona todo y que el suicidio a plazos

es como un plato a la carta en fonda de cuarta,

donde el refresco lleva un lejano aroma a ajos o perejil.

Dicen que les conocemos los secretos a Dios,

y por pocos,

ignorantes o sabios, somos venerados

Pero siempre usamos la broca equivocada para entrar en cualquier lugar

Nuestro insomnio fabrica ensueños de manicomio

Y nuestros secretos nos hacen llorar

Y nos estrujan el cuello a la espera del nuevo sol

Del día siguiente donde quizá algún amigo nos pueda escuchar

No vivimos a tiempo completo como poetas

No se nos puede pedir nada

No se debe esperar nada de nosotros

No se nos debe invitar a ninguna parte

Lo mejor es que nos regalen cualquier droga,

Somos expertos en cambiarlas

Por la que nos caiga mejor

Nos enamoramos cada diez minutos

En la realidad de un beso de suspiro humectado

O en la imaginación de una película cundo nos metemos en el écran

Cuando el tiempo sin vivir se nos junta como una deuda

Como bola de nieve que no aparece en las postales

Las mujeres nos dejan

Somos insoportables

Y encantamos cuando escribimos sin pluma deambulando

Con cualquier botella de licor

Las medicinas y las lavanderías las llevamos en la mesa de noche,

El clonazepan para dormir los lavamos todos los días para volver

A usarlos y la ropa se nos encoge y es entonces

Cuando tenemos que adelgazar para salvar el honor 

para que no nos quede la ropa trinquete o huatatiro

Y así seguimos con el futuro como insulto

Con el pasado que galopa por lo que fuimos y nunca volveremos a ser

Y vivimos con calendarios que todos los años corregimos

O como las agendas que nunca cumplimos

Y así acabamos debajo del puente en cofradías de drogas recicladas

Salvo que por ahí un premio nos alegre para pincharnos o fumar

Con mayor nivel como lotería pequeña que compartimos

Y que se hace humo al poco tiempo

Porque los poetas dormimos en el desayuno, almuerzo y comida

Para no comer y cafetear despiertos y así

Como un metrónomo sin instrumento

Seguimos respirando

A la espera que alguien nos ame, 

Porque cuando uno pasa de moda

Ya no vuelve,

Entonces nos conformamos con alguna cabellera larga

Que se recueste en nuestro hombro, en silencio

A la espera, quizá serena,

de esas últimas tres letras gigantes

Que aparecen

Cuando una película acaba,

Y esa es nuestra, y sin pop corn.