En memoria a Eddie Van Halen, un efímero y fugaz homenaje

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Eddie repartía periódicos para pagar su batería, su hermano Alex era quien la tocaba cuando se ausentaba, así lo llegó a superar en técnica, pues tenía más tiempo para hacerlo y no tenía que trabajar formalmente para liquidarla. Así que al final se intercambiaron los papeles, pasándose Alex a la batería, y Eddie a la guitarra. Tomaron como referencias a guitarristas de la talla de Jimi Hendrix, Eric Clapton, George Harrison y Jimmy Page.  En 1974, los dos hermanos fundarían la banda Van Halen. Con Alex a la batería, Michael Anthony al bajo, David Lee Roth como vocalista y Eddie como guitarrista y teclista. Así que comenzaron desde abajo tocando en fiestas de su escuela y clubes nocturnos, hasta que un día Gene Simmons, bajista de Kiss, presencia una actuación del grupo en un club y los apoya en la grabación de algunas demos para la discográfica Warner. Con la que grabarían en 1978 su primer álbum homónimo, Van Halen.

 

La banda comenzó a captar muy rápido la atención del público, era impresionante la energía que emanaba en el escenario por parte de David Lee Roth, y claro está, era evidente el talento de Eddie Van Halen como guitarrista sobresaliendo su capacidad de improvisación en el escenario, también llamaban mucho la atención sus innovadoras técnicas a la guitarra. Podemos observar algo de esto, por ejemplo en un par de éxitos de su primer disco como lo fueron Runnin’ with the Devil, y You Really Got Me. Eddie fue virtuoso e innovador guitarrista, que desarrolló y perfeccionó las técnicas de tapping. Ni más ni menos, fue el precursor de los guitarristas catalogados como shredders, como lo han sido otros grandes de la talla de Joe Satriani, Steve Vai, o Yngwie Malmsteen. Como podemos ver Eddie Van Halen no requiere presentación, junto a Jimi Hendrix ha sido el guitarrista de rock más innovador y revolucionario de todos los tiempos, siempre en vanguardia es un icono en el que se ven representados guitarristas en todo el mundo.

 

El mismo Eddie contaría en alguna entrevista para Cutaway Guitar Magazine: Cuando empecé a tocar la guitarra era muy fan de Eric Clapton, de la época de Cream y también lo imitaba. Pero cuando comencé a tocar y tocar y tocar, de alguna manera desarrollé mi propio estilo a partir de eso. Y creo que, bueno no creo estoy seguro, si pones cinco guitarristas en una habitación tocando la misma pieza, ninguno va a sonar exactamente igual la próxima vez que lo haga. Creo que está en el ADN de cada individuo su toque, su feeling, su manera de tocar. Fuera de Clapton no había nadie… cuando tocábamos en los clubs nunca podía hacer que los temas sonaran como en los discos, seguro que perdimos muchos bonos por eso. Retrospectivamente fue una bendición porque toco a mi manera y es todo lo que puedo hacer. Si toco con una acústica, con eléctrica… es mi manera de tocar. Por ejemplo Spanish Fly, sabes que soy yo y estoy con una acústica, así que creo que todo se reduce a la persona simplemente.

Eddie Van Halen era la clase de músico que aparece muy pocas veces. El primer tapping bien desarrollado técnicamente fue en el tema Eruption y consiste en hacer un hammer-on con la mano derecha, la que (con la que normalmente se  sostiene la púa, y luego, hacer un pull-off con la misma mano, y con la mano izquierda, tocar un traste opcional, pero, en la misma cuerda, o inclusive con la cuerda al aire. En la tablatura se representa por una t seguida de una p indicando el pull-off que se hace en el tapping.

Cada instrumento musical tiene una historia compuesta por intérpretes virtuosos, compositores, diseñadores, inclusive empresas. La guitarra, por ejemplo, nació en España: la vihuela del siglo XVI dio paso a la guitarra barroca del siglo XVII, y así nació la guitarra clásica en el XIX. También aparecieron modalidades como la flamenca, la acústica con cuerdas de metal, la electroacústica, y la guitarra eléctrica. En cada modalidad y en cada género ha habido pioneros que en su momento establecieron las bases o innovaron en el tema de la forma en que se interpretaba el instrumento en cada género.

 

Así como lo hicieron Francisco Tárrega y Andrés Segovia en la guitarra clásica, o Paco de Lucía en la guitarra flamenca. Eddie, inventó bajo la premisa de hazlo tú mismo una guitarra, la Frankenstrat. Al respecto Eddie comentaba en la charla citada que: Cometí muchos errores, de hecho el modelo DIY de guitarra vino porque no encontraba en tienda nada de lo que yo quería. Así que básicamente quería un cruce de guitarra tipo Strat con sonido Gibson, pero con palanca de vibrato, por lo que puse una humbucker en una Strat, como no encontraba la manera de cablear todo de nuevo en un toggle de tres posiciones y en los tres potes de la guitarra, me pregunté a mí mismo si funcionaría soldando directamente la humbucker al potenciómetro… funcionó y yo feliz. La guitarra originalmente era en blanco y negro, en el primer álbum yo mismo hice un golpeador de Strat para cubrir los agujeros. Así que los errores eran básicamente que no sabía cómo montar de nuevo todo junto, a pesar de ello, durante años solo necesité la pastilla del puente que era mi preferencia entonces.

 

Hay una anécdota que valdría la pena incluir en este pequeño homenaje a uno de los más grandes músicos de la historia: Él mismo contó en repetidas ocasiones al recordar su infancia el tema de sus clases de piano. Su padre, un músico holandés, se empeñó en que Eddie aprendiera piano clásico. A Eddie no le entusiasmaba la idea, le generaban una particular pereza los metódicos ejercicios para aprender a leer partituras. Un día, su profesor se sentó a tocar una pieza y le pidió al pequeño Eddie que le apoyara pasando las páginas de la partitura. Resultó que Eddie no tenía la menor idea de cuándo pasar página, porque era incapaz de leer lo que ponía en los pentagramas.

 

Se había pasado años aprendiéndose las piezas de oído para que su profesor no descubriese que no se había molestado en aprender a leer música. Cuando su profesor tocaba algún ejercicio, él lo miraba, lo memorizaba y luego lo reproducía. Las partituras le resultaban inútiles. Lo mismo le sucedió tras haber ganado varios años seguidos un concurso infantil de piano. Cuando uno de los jurados le dijo que siempre lo votaban por su capacidad para improvisar sobre piezas clásicas, el pequeño Eddie no conseguía entender nada. Él se había aprendido todo de oído, y las improvisaciones no eran sino el producto de su indisciplina. Pero, como él mismo diría mucho más tarde: A la mierda las normas. Si suena bien, ya está.

 

Los míticos riders son el contrato en el que se incluyen las condiciones técnicas y las peticiones de los artistas y de su equipo para que un concierto se celebre. Documentos que en muchas ocasiones sirven para demostrar que el artista puede pedir lo que quiera. En este sentido, nuestro artista no era la excepción de las historias y curiosidades. Se conocen manías técnicas: por ejemplo, hay pianistas que solo tocan con un determinado modelo de una determinada marca. Si llegan a la sala y es uno extremadamente parecido, pero no igual, pueden suspender la actuación. Da lo mismo que haya treinta mil esperando. Hay quien pide casi nada, otros piden cantidades de bebidas y comidas exquisitas que servirían para alimentar a un país pequeño durante una semana. Y a lo largo del tiempo se han visto todo tipo de excentricidades: Toallas negras, velas perfumadas de una marca que sólo se puede comprar en una pequeña tienda en el otro extremo del mundo, camerinos llenos de rosas, espejos tapados… Las peticiones de drogas y prostitutas como condición para tocar no suelen ir por escrito, pero eso no significa que no existan.

 

Piense cualquier capricho y es más que posible que alguna estrella la haya pedido ya. Hubo un momento en que Van Halen era una de las bandas más populares del mundo. Algo que hoy que su guitarrista y fundador, Eddie van Halen, ha fallecido de cáncer, muchos recuerdan. Eran excéntricos, llamativos y todopoderosos. Y, durante muchos años, el ejemplo que se usaba como la estupidez caprichosa más grande jamás solicitada por un músico fue una cláusula que el grupo incluyó en el rider de su gira mundial de 1982 M&M’s (ATENCIÓN: NO PUEDE HABER NINGUNO MARRÓN, haciendo alusión a los colores de los dulces confitados). Entonces si esa condición no se cumplía, la banda podía cancelar el concierto, cobrando íntegramente en efectivo y los costos de la producción. Fue tal el impacto que inclusive un periódico llegó a publicar una historia sobre los disturbios del M&M,s. La noticia decía: En Nuevo México el grupo causó daños por miles de dólares en un recinto cuando les sirvieron M&M’s marrones.

 

Evidentemente los disturbios no fueron reales, pero la cláusula existía. En 2012, el cantante de Van Halen, David Lee Roth, explicó en su autobiografía el motivo de la petición: Nos movíamos con nueve camiones de 18 ruedas, llenos de equipo, por lugares donde el estándar era de tres camiones como máximo (…) Nuestro rider parecía la versión china de las páginas amarillas por la cantidad de equipo y seres humanos necesarios para que todo fuera bien. Un pequeño ejemplo: ‘Artículo 148: Habrá enchufes de voltaje de 15 amperios a una distancia de 20 pies, de manera uniforme, proporcionando 19 amperios (…) El artículo número 126, en medio de la nada, decía: No habrá M&M’s marrones en el backstage, bajo pena de suspender el concierto, con el pago total al grupo (…) Garantizado que te encontrarías con un problema. Uno que podría destruir todo el espectáculo. Uno que, literalmente, podría ser potencialmente mortal.