EN TIERRAS MEXICANAS GERMINÓ LA PSICOLOGÍA POSITIVA
A principios de 2006, leí en una revista de circulación nacional, una entrevista que le hicieron a la Psicóloga Natalia Ortíz-Mena López-Negrete, Coach Certificada. Me interesó el tema, hice una cita profesional con ella y esa fue mi primera aproximación al mundo del Coaching, más allá del Fútbol Americano de donde se deriva éste término; desde entonces, forjamos una relación profesional y de amistad.
Años después, en 2010, me inscribí al Diplomado en Psicología Positiva ofrecido por la Universidad Iberoamericana y coordinado por la pionera en este tema en nuestro país, la Psicóloga Margarita Tarragona; fuimos la segunda generación de ese diplomado con dos docenas de alumnos y con maestros de la talla del Psicólogo ya fallecido croata, húngaro, estadounidense Mihály Csikszentmihályi, quien junto con el Psicólogo y escritor estadounidense, Martín Seligman, son reconocidos como Los Padres de la Psicología Positiva en el mundo.
Desde entonces, adicioné a mi portafolio de estudios, la disciplina de Psicología Positiva, cuyos orígenes se dieron en tierras mexicanas, específicamente en Akumal, Quintana Roo, en febrero de 1999, hace 23 años; por iniciativa de los personajes ya mencionados.
Además también formaron parte de este selecto grupo de pioneros: Don Clifton, Ed Diener, Kathleen Hall Jamieson, Robert Nozick, Dan Robinson, George Valliant y como secretario del equipo, Derek Isaacowitz.
En aquel paradisíaco escenario, se generó una sinergia para el estudio del potencial humano y su protección, y también del individuo, la comunidad y los factores sociales que hacen que la vida [sea algo digno de ser vivido]

La meta de esta reunión fue relacionar los componentes potenciales de una buena vida, los cuales formarían la base de una clasificación y una agenda de investigación para la Psicología Positiva y la ciencia social positiva. Examinar los aspectos positivos de los estados negativos y los aspectos negativos de los estados positivos sería una parte esencial de la Psicología del potencial humano, ¡vaya! de la Psicología Positiva. El concepto de potencial humano es contextualmente dinámico porque la función de un comportamiento dado depende de su contexto y de sus resultados.
Expertos han hecho una propuesta sobre el concepto de potencial humano, que es aquella que define dicho potencial, no como un conjunto de propiedades especificas, sino como la sabiduría o el conocimiento de lo pragmático y fundamental que tiene la vida, lo cuál conlleva la implementación de ese conocimiento a través del manejo, durante nuestra existencia, de diversas estrategias de selección, optimización y compensación. El potencial humano es la solidez para mantenerse firme ante las contrariedades de un mundo incierto.
Me ha parecido interesante compartirles este artículo a tono con el relax que detona las meditaciones estivales, en tiempos aciagos de incertidumbre y sobresalto.
Antes de seguir con el tema, permítame acudir a una distinguida maestra, la más ilustrativa, nuestra historia universal, que da cuenta, como desde los griegos, los chinos, los árabes, ya se germinaban las primeras semillas del estudio de la mente, abriendo brecha para que los franceses llegaran también ha realizar importantes aportaciones que fueron base de la Psicología Positiva. Vayamos al siglo XVI, especialmente, a partir de las enseñanzas del creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo, y me estoy refiriendo al filósofo, escritor, humanista y moralista francés del Renacimiento Michel de Montaigne. Él se autocalificaba como el hombre sage: que es una mezcla de sabiduría, buen juicio y sentido común. Michel también decía: El sabio peripatético no se libra de las perturbaciones, sino que las modera.
Sigo con el padre de los Ensayos: Así ocupémonos sólo del dolor. Admito que sea el peor mal de nuestro ser y lo hago gustosamente, pues no hay en el mundo otro hombre que lo odie más y que lo huya tanto, por no haber tenido hasta ahora, y gracias a Dios, gran relación con él. Más de nosotros depende, si no anularlo, sí al menos disminuirlo mediante la paciencia, y mantener el alma y la razón en buen estado si, a pesar de todo, el cuerpo resultase afectado.
Y si así no fuera, ¿quién de nosotros habría concedido importancia al valor, al coraje, a la paciencia, a la magnanimidad y a la resolución? ¿Cuándo cumplirían su cometido si no hubiera dolor que desafiar? El valor está ansioso de peligros: Séneca.

Retomo nuestro tópico: La Psicología Positiva abre un paraguas sobre los múltiples y variados programas de investigación actuales, emergentes y visionarios. Su núcleo actual consiste en el estudio de las fuerzas o dimensiones concretas del funcionamiento positivo: el optimismo, la esperanza, la resiliencia, la sabiduría, la felicidad, la empatía y la creatividad.
El campo de la Psicología Positiva, fue definido así: en el nivel subjetivo, trata de experiencias subjetivas valiosas: bienestar, alegría y satisfacción (en el pasado); esperanza y optimismo (para el futuro); dejarse fluir y ser feliz (en el presente). En el nivel individual trata de tendencias positivas individuales: la capacidad para el amor, la vocación, el coraje, las habilidades interpersonales, la sensibilidad estética, la perseverancia, el perdón, la originalidad, la disponibilidad cara al futuro, la espiritualidad, el gran talento y la sabiduría. En el nivel grupal trata de las virtudes cívicas y de las instituciones que hacen que los individuos avancen hacia una mejor ciudadanía: la responsabilidad, la educación, el altruismo, la civilidad, la moderación, la tolerancia y el trabajo ético.
Transcurrida más de una década de estar vinculado con el tema, hoy me siento más pertrechado para hacer frente a los retos de un mundo cada vez más incierto, más disruptivo y por supuesto, más apasionante. Deseo haber despertado su interés en el tema.

