Entrevista con Beatriz Eugenia Campillo Vélez

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Beatriz Eugenia es politóloga, filósofa y comunicadora, pero sobre todo, una mujer que ha hecho de su voz una herramienta de transformación. Desde las aulas universitarias hasta los micrófonos de la radio, ha tejido un camino donde confluyen la investigación académica, la divulgación científica y una mirada crítica sobre los discursos contemporáneos. Su trayectoria comenzó en las Ciencias Políticas, en medio de debates sobre biopoder, bioética y geopolítica. Su tesis de grado fue sobre el Informe Kissinger. Más adelante, su maestría en filosofía, la llevó a explorar la eugenesia liberal y sus implicaciones éticas

Hoy, su investigación doctoral aborda la ética profesional del politólogo, un campo que, según afirma, carece de suficiente reflexión crítica en Colombia. Pero su impacto no se limita a los espacios académicos: desde hace más de una década, Beatriz lidera el programa radial De las cosas nuevas, en Radio Bolivariana, un aula abierta donde el conocimiento se comparte con sencillez y profundidad.

El conocimiento tiene que bajar a la sociedad, sostiene. Por eso ha convertido la radio en una trinchera pedagógica para hablar de inteligencia artificial, nanotecnología o procesos electorales, sin olvidar las historias de vida de quienes transforman sus comunidades: desde quienes recolectan útiles escolares para niños en zonas marginales hasta quienes llevan libros a lugares apartados del país.

Aunque ha estado en entornos tradicionalmente masculinos —como la política y el militar—, Beatriz nunca se ha sentido excluida por ser mujer. Asegura que su entrada en esos espacios ha sido posible por la firmeza de su carácter y porque siempre se ha asumido desde la igualdad. Yo no le hablo a un sacerdote por debajo, me siento a su mismo nivel, dice con convicción.

Lejos de la confrontación estéril, propone una visión de lo masculino y lo femenino como fuerzas complementarias. Inspirada por la cultura egipcia, evoca una imagen poderosa: la silla ceremonial de Tutankamón, en cuyo respaldo aparece su esposa ungiéndolo con aceite. Ella lo sostiene. Es el poder entendido como una fusión entre lo masculino y lo femenino, dice emocionada.

Además de politóloga y filósofa, Beatriz es una artista en potencia. Le apasionan el diseño gráfico, la fotografía, la música, el canto y los deportes. Su curiosidad la ha llevado a explorar campos tan diversos como la psicología, las neurociencias e incluso la introducción al ámbito aeroespacial. Me gusta meterme en cosas totalmente distintas para expandir el ambiente, afirma. Así, ha construido un pensamiento complejo y sensible, alejado del academicismo hermético.

Beatriz Eugenia no nada más comunica conocimientos, sino que los entrelaza con intuición y sentido crítico. Su historia es la de una mujer que ha sabido transformar sus inquietudes intelectuales en puentes entre el conocimiento y la vida cotidiana. En un mundo saturado de información, su voz sigue siendo una brújula ética, pedagógica y profundamente humana.