ESTILO DE VIDA
Saludos, querido y aguzado lector, se avecinan los fríos invernales, el Buen fin, y ya en diciembre, las fiestas de fin de año y se acabó el 2023.
En el libro de Gabriel Zaid, Leer, hay un apartado que se titula Modelos de vida pobre. En el que expone, cómo los modelos o referencias de vida modesta, diría yo; no se han hecho modelos de una sociedad, dice Zaid, y explica que quienes tienen una carrera universitaria son los que de alguna forma validan cuál es una vida envidiable, y da un ejemplo bastante claro, el de …los indios. Suele decirse, para defenderlos, que su cultura es tan valiosa, y hasta más que la nuestra. Sin embargo, no se sabe de muchos antropólogos conversos a la vida indígena y sí de muchas conversiones en sentido contrario.
Esa idea implantada de que una vida de campesino, criada, albañil, no nos parece digna de emprenderse por nosotros, y son los ejemplos que menciona Gabriel; para otras personas pueden ser otros oficios e incluso profesiones las que pueden ser indignas, depende de las percepciones, no cree usted, cuántos desdeñan a la clase política, por ejemplo. Pues mientras para alguien sea un logro acceder a un salario, ya sea por oficio o profesión, para alguien más pueda representar un error, algo que demerite por ser un asalariado, como vilipendian a este sector de la sociedad, ignorando que como varios autores afirman, son quienes realmente mueven la economía de los países.
Varios temas aquí implícitos, como el de la discriminación también, cómo por pertenecer o acceder a ciertos privilegios se tiene la idea de mejora o preponderancia sobre otros, y entre varios ejemplos, escribe: Curioso ciclo de aspiraciones: … Eso querido lector, aspiraciones, aspirar a menos o más, pero en ello va, en desear, pretender, anhelar, ambicionar.
Y de ahí que sean utilizados estos sentimientos por quienes tienen algo que ofrecer en el mercado y los publicistas hacen de las suyas para impactar en el inconsciente colectivo con estas ideas que como dice Zaid, …olvida que prácticamente toda la dignidad, cultura, y elegancia que ha producido la humanidad desde hace milenios, ha sido obra de gente sin automóvil ni título universitario. En fin, la hipotenusa, dirían por ahí.
También añade el autor, Hay que crear una oferta de lujo para una vida plenamente humana. Y claro que se trata de ilusiones que no conducen sino a empeorar la desigualdad.
Desigualdad, discriminación, violencia, crimen organizado, delincuencia, consecuencia de esas ilusiones que rodean esa oferta desmedida, interminable, no le suena un tópico conocido, querido lector.
Pues sí, cada vez más inalcanzables para unos, impensables para otros y, para unos pocos, tan sólo su forma de vivir. Aspiraciones que mantienen en pie a muchas personas, con motivos para realizarse, realizar su vida, cambiar las condiciones en las que se encuentran por unas mejores.
En una tesis de la universidad de Caracas, citan a Thomas Russell y Ronald Lane diciendo que: La publicidad tiene la obligación ética y moral de manejar de forma fidedigna el retrato de la sociedad; pero también es un buen negocio. Lo que decíamos querido lector, es más interesante presentar una sociedad mejor, algo que venda, ¿lo que normalmente vemos en nuestra cotidianidad vende y, cuál es nuestra cotidianidad?
Y entonces aparece este ciclo de aspiraciones, que como expone Zaid, es el ascenso sin fin, al parecer no hay un tope en las aspiraciones, siempre se puede más, ¿o no?
Qué da sentido, valor, a ese ascenso sin fin, lo monetario o el placer que puede generar. Porque también hay un sector que dentro de esa aspiración, puede acceder momentáneamente a ciertos privilegios, a través de algún banco, préstamo o algún mecenas, suggar dady, cougar o algo por el estilo, pero no será permanente, ¿es la sensación de pertenecer, entonces, de desdeñar lo que se es, o se tiene, el placer momentáneo?
Hace unos días comentaba un influencer que algunos fans de la fórmula 1, No te gusta tanto la F1. Te gusta el segmento de la población al que crees que accedes cuando te gusta la F1. La apariencia, no, porque hay quienes se endeudan para tener lugar en las gradas del autódromo aunque signifique un desfalco a su economía, ¿es realmente afición a los autos de carreras, apuestas, pasar el rato con amigos, o ir de invitado por las marcas y posar para ellas, subir contenido a las redes sociales para pagar el lugar?
Bastante que reflexionar, no, querido lector, acerca de los estilos de vida y las consecuencias que deja no sólo en el ámbito personal sino también el impacto social que tiene su imposición.
Queda aquí la reflexión, querido lector. Y termino con una frase de este autor que dice:
… el poeta puede despreciar en la figura del otro su propia incompetencia para vivir y el especialista posponer indefinidamente el encuentro con su propia vaciedad.
FUENTES:
Zaid, Gabriel. (2012). Leer. México. Editorial Océano de México, S.A. de C.V.

