Eterno Tommy
¡Qué coraje,
qué rabia,
qué gran
tristeza!
Perderte
a ti,
si a ti,
a mi
héroe
de infancia
al héroe
de todos
y ¿por qué?
Por la maldita
hegemonía.
Siempre
mostrando
tu gran
sonrisa
y tu gran
fortaleza,
amando
lo que fuiste.
Solo queda
agradecerte
por cada
mañana,
tarde
o noche
en que
fuiste
parte
de mi
vida,
aunque
fuera
solo
por
veinte
minutos.
Sigo
en shock,
con
mucha
ganas
de
llorar,
no pude
ni
conocerte;
pero
agradezco
todo
lo que
me
enseñaste,
siempre
estaré
orgulloso
de
que
fuiste
parte
de mi
devenir.
El cirio
verde
se ha
apagado,
pero tu legado
vivirá…
Eterno Tommy

