Focalizar adecuadamente

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De repente, los seres humanos olvidamos los temas trascendentales y preferimos priorizar cosas que resultan absurdas y banales.

Nos preocupamos por lo que tenemos, por lo que deseamos materialmente o por lo que aspiramos socialmente, cuando desde la esencia aristotélica tendríamos que trabajar por ser felices.

El milagro de la vida, la bendición de existir, nos abren posibilidades de acción que se desaprovechan por nimiedades; amamos discutir, añoramos el conflicto y pareciese que existe un placer por buscar el problema a cualquier costo.

Debemos partir de la congruencia, algún día aprenderemos a ser responsables de las decisiones que tomamos y, en ese momento, nos daríamos cuenta de que partir del deber ser nos ahorraríamos cualquier diferendo.

Hablamos del de enfrente porque nos sentimos con el derecho de hacerlo por el simple motivo de existir; cuestionamos a la autoridad porque nuestra soberbia nos pone, en un pedestal imaginario, desde el que nos asumimos dioses.

Fingimos ser amables y bien comprometidos cuando en realidad somos acomodaticios e hipócritas; hablando bien delante de ti, pero tirando porquería en el instante mismo en que das la vuelta.

Grillar al prójimo con supuestos y mentiras, poniendo carita de ángel, pero soltando sablazos con la lengua, tan cobardes, tan perversos, que el mismísimo Satanás, se avergonzaría.

No, el valor en la vida está en apreciar esos detalles cotidianos que están en todos lados: en la luz del sol, en el trinar de las aves, en el despertar todos los días.

Porque hay quienes están luchando por sobrevivir una enfermedad, recuperándose de una pérdida familiar o esperando desesperadamente por un empleo. En esos casos, las personas no tiempo tienen de fastidiar al otro.   La vida acaba por ubicarnos.

Pero la inconsciencia llega a tal grado que hay individuos que, ni siquiera habiendo pasado por una situación traumática o dolorosa, entienden la lección.

Debemos focalizar adecuadamente, aceptar que el ver, oler, escuchar, comer o sentir, son razones suficientes para asumir una postura de agradecimiento. La gratitud es fundamental para la construcción de relaciones armónicas.

Simplificar es indispensableluchando por lo que es verdaderamente importante y centrarnos en ello, sin tratar de abarcar más de lo que podemos o queriendo más de lo que merecemos por nuestro esfuerzo. Esto hace referencia a la vida misma, donde concentrarse en una tarea hasta finalizarla hará que terminemos antes y de forma más satisfactoria, particularmente en nuestra vida personal y tiempo de ocio.

Ya no conocemos la benevolencia, importante no sólo para nuestras relaciones interpersonales cotidianas, sino también para la sociedad en general. La disposición humana a ser benevolente es esencial a nuestra naturaleza y es el fundamento para la vida correcta en sociedad. Así que, si queremos ser buenas personas, debemos empezar a cultivar la benevolencia en nuestra esencia.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

horroreseducativos@hotmail.com