Frutos rojos
Mixtura frugívora, tus labios.
Sensación, cálida nostalgia.
Lengua suspendida, razón insospechada.
Hablábamos sinsentidos, acalorados.
Manos contenidas, regazos quietos.
Inflamado vino, tarde cereza; los ocres pinos callaron.
Bosque adentro pulsaba mi caudal
rebosante agua escarlata, lágrima serena
bañaría tu entraña.
No hay deseo palabras añejas,
cuchillas conocidas
volvieron hiriendo
aquello que quedaba:
Mujer Manzana
dispuesta al beso
de un inapetente canalla.
Mentalmente desgrané las moras ocultas,
tus ideas nefastas,
saboreé tu pulpa,
grosella trasnochada.
Lamí tu orquídea, púrpura granada,
dentellé tu aliento,
uvas agridulces saladas;
No hay deseo repetías inclemente,
cómo te atreves a no
tocar mi rosa desangrada.

