Gran ejemplo de plan estratégico nacional: Generar los mejores deportistas del mundo

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Como antecedente hay que señalar lo que apuntaba Mandell (1986) en el sentido de que el triunfo de los atletas alemanes en la Olimpiada de Berlín en 1936 puede atribuirse a la intensa campaña de captación, entrenamiento y preparación piscológica. Se comenzó a dar una tendencia a considerar los resultados atléticos como un asunto de interés nacional, desarrollándose primero en Italia y luego en Alemania en los años treinta, esto en el marco de que los gobiernos totalitarios se percataron de la importancia del deporte como un vehículo de propaganda política. Sin embargo, la parte que nos interesa acá es la que tiene que ver con la incorporación de la ciencia al entrenamiento deportivo. Fue en el Laboratorio de fatiga de Harvard que se crearon una serie de teorías principales como el fundamento científico del sistema del entrenamiento deportivo, nos cuenta Platonov (2001).

 

Se trata del primer laboratorio de fisiología del ejercicio, fundado en 1926 oficialmente por Lawrence Henderson. A pesar de la época, el laboratorio contaba con diversos ergómetros, sala climatizada y cámara de altitud. Entre sus temáticas, destacaban las investigaciones sobre ambientes extremos (altitud y frío), fatiga y los efectos de la edad en el rendimiento humano. Lo que hoy se consigue en pocos segundos exigía entonces grandes esfuerzos a los investigadores. Por ejemplo, el análisis de una sola muestra de 1 minuto de aire expirado exigía más de veinte minutos de trabajo de una o varias personas del laboratorio. El primer indicador medible fue la frecuencia cardiaca. Parece ser que la primera ecuación para predecir la frecuencia cardiaca máxima fue desarrollada por Robinson en 1938.  En donde la FC máx= 212-0.77 (edad), que lógicamente difiere de la que ha sido más aceptada: FC máx = 220 – edad. Sin embargo podríamos encontrar más de cuarenta fórmulas. Además, hoy en día ya contamos con otras mediciones como las del lactato en sangre, el VO2 máx o el ácido úrico, pero, sin duda era un principio.

 

Platonov, nos comenta también que durante veinte años se realizaron diversas investigaciones sobre la fisiología de la actividad motriz. Se estudiaban las reacciones de diferentes sistemas del organismo a las cargas, los procesos de desarrollo de la fatiga.

 

La Guerra Fría, el hecho histórico central de la segunda mitad del siglo pasado, se trató de una confrontación que ha abarcado la totalidad del planeta teniendo consecuencias decisivas en todos los campos de la actividad humana, por supuesto, incluidas las incipientes ciencias del deporte. Se acercaban los juegos olímpicos de Helsinki en 1952, se marcaría la primera participación de la Unión Soviética. Leutonov (1950) realiza una crítica a los modelos que se aplicaban en la época, especialmente con respecto a la importancia que se le atribuía al calendario competitivo para planificar, lo relevante es que incorpora a su propuesta los principios fisiológicos del entrenamiento en tanto una adaptación biológica considerando varias etapas: entrenamiento general y de adquisición competitiva  y disminución de la forma física. Lo más sobresaliente es que antes no se había partido del conocimiento científico. Así es que a principios de los años cincuenta del siglo pasado aparece la publicación Problemas en la periodización del entrenamiento deportivo (1954) del ruso Lev Pávlovich Matveiev, quien sin duda es considerado el padre de la periodización de éste, al establecer las bases desde un punto de vista científico para la periodización y cuyo modelo fue utilizado por la URSS para disputar los juegos olímpicos de 1952. Él señalaba que en la formación de la teoría del deporte intervinieron significativamente las necesidades de la preparación de las selecciones deportivas de los países del mundo hacia los Juegos Olímpicos y otras competiciones internacionales de alta responsabilidad en condiciones de rivalidad cada vez más aguda en la arena deportiva internacional después de la Segunda Guerra Mundial.

 

Vale la pena aquí señalar lo que señalaba Robert Edelman, profesor de historia del deporte en la Universidad de San Diego, quien ha dedicado gran parte de su carrera a reconstruir e interpretar el fascinante duelo deportivo entre Oriente y Occidente que se vivió entre 1945 y 1989: Tras la Segunda Guerra Mundial, Stalin ya intuyó la importancia que iba a tener el deporte para reforzar el poder y la capacidad de seducción cultural de la Unión Soviética, además de, para contribuir a romper su aislamiento diplomático (…) ya en 1945, pocos meses después del final de la guerra, el propio Stalin es quien toma una decisión tan arriesgada como permitir que el Dinamo de Moscú acepte la invitación de jugar una serie de amistosos en Inglaterra (…) apenas se disputaban partidos internacionales de fútbol entre clubes, pero existía la convicción generalizada de que los ingleses, inventores del juego y con una tradición sólida, estaban a otro nivel, muy por encima del resto. Sin embargo, Stalin consultó con sus asesores y uno de ellos le aseguró que el Dinamo tenía jugadores extraordinarios como Bobrov y que podía ganarle a casi cualquier equipo del mundo, incluidos los ingleses. El hombre que se atrevió a dar aquel consejo se jugó la vida. Pero acertó.

 

No olvidemos que el discurso central de Stalin en junio de 1947, estuvo centrado en cuatro programas estratégicos: bomba atómica, carrera armamentista, carrera espacial y los mejores atletas del mundo. Hay que decirlo así, los soviéticos innovaron la ciencia del deporte. Fueron los países socialistas, encabezados por la entonces URSS y Alemania Oriental, quienes desarrollaron –como nunca– se  había hecho la aplicación científica al campo del deporte. Según Brunner y Tabashnik (1990) la Unión Soviética realizó diez veces más investigación en la formas de desarrollo de los atletas que los países occidentales. En Moscú había más de mil investigadores dedicados a formar mejores atletas, en Leningrado otros quinientos, además de treinta institutos de cultura física creando el área del conocimiento llamado teoría y metodología del entrenamiento deportivo. Ellos fueron quienes desarrollaron el primer programa deportivo fundamentado científicamente.

 

Se trata del que realizó Matveiev con las instrucciones precisas de Stalin para generar a los mejores atletas del mundo, y bajo ese contexto logró el cometido aun cuando quedaron segundo lugar en las olimpiadas de Helsinki, tenían un gran retardo respecto a las potencias de occidente. Siguiendo está línea los científicos del deporte soviéticos, vieron que sus resultados quedaron plasmados con seis primeros lugares y tres segundos en sus nueve participaciones en Juegos Olímpicos de 1952 a 1988.  Así es que en los años cincuenta Letunov, Ozorin y Matveiev introdujeron una de las más importantes innovaciones al aplicar modelos de planificación deportiva basadas en la organización del entrenamiento a través de períodos y etapas: período preparatorio, período de competición y período de recuperación. Basado en los ciclos de la supercompensación, creados por el austríaco Hans Seyle (1936), Matveiev ideó la periodización del entrenamiento, apoyado en evaluaciones estadísticas del comportamiento en atletas de diversas modalidades deportivas de la Unión Soviética, en las décadas de los años cincuenta  y sesenta. Esta planificación se fundamentó en la premisa de que el atleta tiene que construir, mantener y después perder relativamente la forma deportiva a lo largo de los grandes ciclos anuales de entrenamiento. La aplicación del modelo tenía su aplicación en el atletismo. De esta forma, la planificación del entrenamiento deportivo puede ser entendida como una división organizada del entrenamiento anual de los atletas para alcanzar ciertos objetivos establecidos previamente y así obtener un gran resultado competitivo en determinado punto culminante de la temporada deportiva; los Juegos Olímpicos,  es decir, obtener la forma deportiva a través de la dinámica de las cargas de entrenamiento ajustadas a su punto máximo en ese momento como lo explicó Mc Farlane (1986). Termino con lo que el mismo Matveiev definía como entrenamiento deportivo: Es la forma fundamental de preparación del deportista, basada en ejercicios sistemáticos, y la cual representa en esencia, un proceso organizado pedagógicamente con el objeto de dirigir la evolución del deportista.