+Hace crisis el fracaso del Sistema de Salud y agudiza la desigualdad social

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La frase:

Los más necesitados, son los más desprotegidos en materia popular.

LACERANTE HECHO

El Fracaso del Sistema de Salud Agudizó la Desigualdad Social

Las protestas de los trabajadoresde muchos familiares de los enfermos que no sean atendidos sobre la carencia de implementos y medicamentos en los hospitales siguen siendo el pan de cada día, lamentablemente para nuestro país y el Estado de México no está exento de ello.

Por ejemplo, si acude usted a la clínica del ISSSTE le tardan entre 3 o 4 semanas, si bien le va, para que le den consulta con el especialista. Para ello tiene que ir primero a la clínica de medicina general en San Mateo Oxtotitlán para después pasar a la clínica de la colonia Jiménez Gallardo, en donde si tiene usted mucha suerte le atiende el médico titular y si no, sus chalanes.

Le ordenan estudios, tal vez como radiografías, y una tomografía computarizada. En el caso de las primeras placas, le dan cita hasta enero y en el de la tomografía o resonancia magnéticasi ya está reparado el aparato en Toluca, hasta marzo y si no, lo mandan a Tultitlán, con el riesgo de que lo rechacen y si tiene suerte lo puede salvar el 20 de noviembre.

Personal médico se manifestó a las afueras del Hospital General Nicolás San Juan para reclamar que se les otorguen medicamentos e insumos para dar atención de calidad a los usuarios, así como el respeto a sus derechos laborales, pues denunciaron que algunos no han recibido el pago correspondiente a las últimas tres quincenas.

Petra Casimiro Álvarez Soy, representante sindical del Hospital, reveló que los afectados son un total de 1,500 trabajadores, y decidieron manifestarse porque no han recibido respuesta a demandas como la falta de insumosDesde hace mucho tiempo no hay medicamento, no hay jabón, no hay ropa. Estamos en total desacuerdo, no podemos darle la cara a los pacientes, quienes lejos de sanar se están complicando.

La protesta en la que participaron  integrantes del Sindicato Nacional de la Secretaría de Salud, Sección 22incluyó el bloqueo de ambos sentidos de la calle Nicolás San Juan frente al Hospital General del mismo nombre.

El afán presidencial por contar con un Sistema de Salud con sello propio y su pleito irreconciliable con los laboratorios médicosllevó al país a la crisis más letal de la historia al quedar desarticulado el Seguro Popularcontar con un inoperante Instituto de Salud del Bienestar (Insabi), aunque después cambió de nombre, pero no de eficiencia y caer en un desabasto generalizado de medicinas, en el más deficiente acceso a los servicios de salud, de que se tenga memoria para agudizar la desigualdad social, en medio de la más feroz pandemia.

La crisis que vive México en esta materia es tan severa, que el doctor Mario Luis Fuentes Alcalá considera que la desprotección en salud no sólo es muy alta, sino que también en materia de seguridad social se ha avanzado poco, y es así que estas condiciones colocan a nuestra nación como un país de alta vulnerabilidad ante la pobreza, castigando y marginando a los más necesitados.

Mario Luis Fuentes es coordinador del Seminario de Altos Estudios del Desarrollo e investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Coordinador Académico de la Especialización en Desarrollo Social, del Posgrado de la Facultad de Economía; Titular de la Cátedra Extraordinaria sobre Trata de Personas y Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía y en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Doctor Mario Luis Fuentes.

Sobre la crisis de salud pública y la desigualdad social que agudizó, el académico universitario advierte que el debate que debemos impulsar y ganar ahora, es a favor de los más pobres, vulnerables, y de las víctimas de las violencias que han llevado a la orfandad, al dolor y al desamparo a millones de personas en toda la República.

En su amplia investigación del tema, destaca los siguientes aspectos: los resultados de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares han generado un intenso debate en torno a la magnitud de la posible disminución de la pobreza en el país en los últimos años. Se habla de una reducción de unos seis millones.

Sin dejar de ser relevante, lo primero que debe decirse es que entre 2018 y 2020 la pobreza había crecido en poco más de 3 millones de personas en esa circunstancia, por lo que el saldo neto sería de 3 millones menos a lo largo del anterior gobierno. A ese ritmo, México tardaría alrededor de 50 años en erradicar la pobreza, aunque en realidad la meta comprometida por el país para el año 2030 es la erradicación de la pobreza en todas sus formas.

Lo cierto es que la vulnerabilidad laboral de las personas no se ha reducido; que la desprotección en salud es alta y que en materia de Seguridad Social se ha avanzado poco, todo lo cual coloca a México en una alta vulnerabilidad, pues numerosos eventos pueden llevar a que las familias lo pierdan todo: desde ser víctimas de violencia, de accidentes o enfermar de padecimientos cuyo tratamiento es de alto costo.

Recalca que, más que polemizar sobre la medición de la pobreza, este instrumento debería fungir como objetivo de evaluación de las políticas económicas y sociales del Estado mexicano, pues seguimos atrapados en el juego de las cifras, antes que estar discutiendo con seriedad cómo vamos a lograr que México deje de ser el país de las más excesivas desigualdades, porque los programas sociales siguen sin llegar a las personas más pobresel empleo sigue siendo igual o más precario que hace seis años; la informalidad crece, y no hay una política adecuada de inversión productiva del Estado para detonar procesos de crecimiento económico sostenido, con criterios de sostenibilidad.

Aún más, considera que hay un efecto perverso en las políticas socialesse distribuye más recurso monetario entre las familias, y se les arroja a lógicas de consumo desigual determinadas por un mercado voraz; a la par de que esos recursos se dejan de invertir en educación, salud y alimentación, pues al no crecer el producto interno, los recursos siguen siendo limitados y la población crece.


Por lo mismo, el investigador alerta queante la danza de las cifras alegres, las brechas se profundizan y la realidad se hace aún más compleja, y es así que cuestiona: ¿Cómo interactúan pobreza y violencia familiar?, ¿Cómo la pobreza y el rezago educativo siguen determinando la desigualdad de los ingresos entre mujeres y hombres?¿Cómo vamos a hacer para acelerar el paso en la reducción, al ritmo que se requiere, de los embarazos en adolescentes y de otros problemas asociados a las desigualdades de género?

Insiste en que las autoridades deben alinear sus políticas públicas para responder a estos cuestionamientos¿Cómo vamos a reducir la tasa de mortalidad infantil y la razón de mortalidad materna, indicadores que registran los peores estancamientos en 20 año?¿Y cómo vamos a hacer para regresar a las coberturas de vacunación que se tenían antes de la pandemia, así como a la cobertura educativa, y a la recuperación de saberes y aprendizaje que se han perdido?

El doctor Mario Luis Fuentes concluye que decir que el rumbo del país es el adecuado, con base en el sólo dato de un incremento de ingresos en una parte de los hogares mexicanos, constituye una renuncia ante lo más importante: ¿Cómo reconstruir un pacto social, amplio e incluyente, que nos lleve al consenso en torno a metas ambiciosas, con horizontes de mediano y largo plazo, y que nos coloque en una ruta permanente de cumplimiento integral de los derechos humanos?

Ante la cerrazón de un presidente de la República obstinado con la teoría de que es dueño de la verdad, y que en cinco años de gestión se fue radicalizando en medidas de presidencialismo concentrador, una férrea militarización de la vida nacional, y una estatización de los bienes y servicios de la nacióndifícilmente en el años restante se podrán registrar avances hacia la solución de los graves problemas sociales que se han ido agudizando por la terquedad de imponer desde una sola óptica, las recetas que ya fracasaron en México desde hace medio siglo, cuando el Estado se empeñó en ser el amo y señor de la vida del país y de los mexicanos, ¿no le parece a usted, estimado lector?