HACER VISIBLE LO INVISIBLE

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Si pensamos en el ciclo del agua, nunca la frase «el cielo está bajo nuestros pies tanto como sobre nuestras cabezas» del escritor y filósofo estadounidense Henry David Thoreau, fue tan cierta. Dentro de la hidrosfera, el agua va de la superficie terrestre al cielo (evapotranspiración) para después volver a caer sobre esta (precipitación), extenderse por la superficie continental (escorrentía) y finalmente internarse por suelos y rocas debajo de nuestros pies (infiltración) hasta llegar al agua subterránea.

Precisamente sobre las aguas subterráneas versa el Día Mundial del Agua 2022 que, bajo el título de la campaña “Aguas subterráneas: haciendo visible lo invisible”, busca poner de manifiesto la importancia de estas aguas que, bajo nuestros pies e invisibles a nuestros ojos, son la base que sustenta el desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades y, por tanto, desempeñan un papel fundamental en la adaptación al cambio climático. De hecho, este se deja sentir a través del agua, ya sea por el exceso a través de inundaciones en algunos lugares o por la escasez en otros, donde las aguas subterráneas pueden ser la única fuente de agua al alcance de la población.

Si bien las aguas subterráneas son invisibles, sus efectos se aprecian en todas partes, pues son la base del suministro de agua potable, los sistemas de saneamiento, la agricultura, la industria y los ecosistemas. Y, es que, no debemos olvidar que casi la totalidad del agua dulce en forma líquida del mundo es agua subterránea, ocupando el segundo puesto como reserva de agua dulce del planeta.

A diferencia del agua superficial, el agua subterránea se mueve muy lentamente, lo cual tiene ventajas y desventajas: al moverse despacio, se produce un efecto de depuración natural de contaminantes orgánicos; pero también implica que es un recurso cuya gestión no es inmediata, de modo que cualquier acción tarda años en completar el ciclo.

Dada su importancia en el escenario actual, es necesario, pues, que la sociedad tenga mejor conocimiento de las aguas subterráneas y adquiera conciencia de su importancia, de la urgencia de preservarlas y del valor que tienen como recurso estratégico para situaciones de emergencia hídrica.

En este sentido cobra especial relevancia poner atención como ciudadanos y como gobierno de cuatro puntos que en seguida enumero para cuidar y gestionar el vital recurso.

-Provisión inclusiva y sostenible del agua y saneamiento: priorizar la expansión de los servicios a los más vulnerables, reforma del marco regulatorio (nueva ley del agua potable y saneamiento); mejora de la eficiencia en la provisión de servicios, expansión del sistema de información y promoción de medidas de economía circular.

-Expansión de servicios de riego de forma sostenible para mitigar impactos de cambio climático: mejoras en la gestión eficiente y compatible con otros usos e integración en procesos de planificación de cuenca, recuperación de costes, nuevas formas de financiamiento con sector privado

-Fortalecer la gestión de los recursos hídricos: implica mejorar en marcos regulatorios nacionales y provinciales, reforzar rol de organizaciones de cuencas, sobre todo en ámbitos de planificación, mejoras de capacidades técnicas y ampliar base información disponible y transparencia especialmente en relación con la disponibilidad y la calidad de agua superficial y del subsuelo.

-Reducir los riesgos hidrológicos y aumentar la resiliencia a sequías e inundaciones: generar sistemas de alerta temprana, infraestructura verde, uso adecuado del suelo, mejorar la planificación urbana y asegurar cumplimiento de normativas, mejora de la seguridad de presas, y ampliación de la capacidad de almacenamiento con particular énfasis en los emprendimientos multipropósito.